La COVID-19 puede dejar secuelas como tartamudez, psicosis u olvido

Un profesor de Houston explicó que luego de haberse contagiado de la COVID-19, se dio cuenta de que tenía problemas en la pronunciación de las palabras.

Según Scientific American, el hombre de 40 años, se sintió aliviado al recuperar su voz un mes después de perderla, pero sintió que «algunas de las palabras» no se sentían bien en su boca.

Foto cortesía.

Ahora es noticia: Detectaron nueva variante de la COVID-19 en EEUU denominada P.1

Tartamudez por COVID

Cuando pensó que su voz estaba mejorando y ya podía hablar sin malestar en su garganta, se percató de que sus palabras eran muy lentas y hablaba con dificultad y determinó que era tartamudez por COVID-19.

«Su tartamudeo solo empeoró en ese momento», dijo Patrick Thornton. Señaló que le preocupaba que se «reflejara una condición más insidiosa en su cerebro, a pesar de la insistencia de los médicos de que la interrupción del habla era simplemente un producto del estrés», publicó el medio.

Muchas personas que se han recuperado del virus, todavía mantienen algunas secuelas leves. También quedan consecuencias neurológicas que van desde la fatiga hasta la confusión mental, la pérdida del olfato, que persisten después de que el virus desaparece del cuerpo.

Estudio en el Reino Unido

Una encuesta realizada a 153 pacientes con la COVID-19 en el Reino Unido, estimó que un tercio tenía síntomas neurológicos de algún tipo. “Existe un espectro realmente amplio de manifestaciones [neurológicas] de COVID”, dice Thomas Pollak, neuropsiquiatra del King’s College de Londres, de acuerdo a lo publicaco con la fuente internacional.

«Algunos son totalmente devastadores, como el accidente cerebrovascular o la encefalitis, y otros son mucho más sutiles».

En la misma línea, Soo-Eun Chang, neurocientífico de la Universidad de Michigan, resaltó que tener el virus, podría provocar condiciones que interrumpan el habla. «El habla es uno de los comportamientos de movimiento más complejos que realizan los humanos».

“Hay literalmente 100 músculos involucrados que tienen que coordinarse en una escala de tiempo de milisegundos, por lo que es una hazaña significativa. Y depende de un cerebro que funcione bien», según explicó.

El virus puede penetrar en el cerebro

Los investigadores determinaron que el virus puede penetrar en el cerebro luego de que realizaran algunas autopsias. «Los investigadores encontraron evidencia del virus en áreas específicas del cerebro, probablemente cerca de los sitios de entrada», publicó el portal.

Además hallaron evidencia de proteína viral en esas regiones distantes del tronco encefálico, pero no en otras áreas del cerebro.

«El virus se elimina de los pulmones, pero el sistema inmunológico se activa y hace cosas dañinas», dice Heppner. “Lo mismo podría ser cierto para el sistema nervioso central. Es una justa especulación. Podría explicar muy bien los síntomas prolongados del COVID, como la fatiga crónica y los problemas de concentración», escribió Scientific American.

 

 

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver