Jóvenes sobre enfrentamientos en la Cota 905: «Mi mamá le pedía a Dios para que no nos mataran»

Los hechos violentos ocurridos en la Cota 905 marcaron un antes y un después en la vida de los jóvenes, donde después de pasar más de tres días «viviendo en el piso», dejó un recuerdo negativo en esta zona sin ley.

Todos Ahora habló con algunos jóvenes afectados por los enfrentamientos ocurridos en la zona el pasado miércoles 7 de julio, quienes catalogaron este día como «el inicio de un momento sin fin». 

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Enfrentamiento en la Cota 905

Sin duda los caraqueños se vieron afectados por esta situación, donde los proyectiles viajaban por el aire sin rumbo fijo, dejando la vida de cualquier persona en un hilo. «Un proyectil impactó en la ventana», «llevo tres horas acostado en el piso de la sala» o «esto parece una guerra sin fin», de esta manera los vecinos de la Cota 905 describían los días de zozobra.

Un joven de 27 años identificado como Manuel, nombre para resguardar su identidad, comentó parte de lo vivido en esos días que jamás pensó que ocurrirían.

«¿Qué les puedo decir?, creo que todavía escucho el sonido de las ráfagas de tiros», esta fue la manera en que Manuel respondió ante la pregunta de explicar cómo vivió esta experiencia.

«Mi mamá le pedía a Dios para que no nos mataran»

«Mi mamá y mi tía estaban muy nerviosas, de verdad no sabíamos cómo reaccionar porque solo pensábamos que íbamos a morir por una bala perdida o sencillamente que se iban a meter a la casa». Manuel señaló que cuando escuchaba las detonaciones de las granadas, pensaba que la casa se venía abajo.

«Cuando escuchaba la explosión era terrible, toda la casa retumbaba y nos metíamos en el baño porque era lo que más nos ayudaba a resguardarnos. Mi mamá pasó como tres horas sentada en la regadera pidiéndole a Dios que no nos mataran». Siento que fue una situación que me llevó a tomar la decisión de hacer algo por mí o mi familia, ya sea mudarnos así sea en alquiler o irme del país para sacarlas. Pero es una situación difícil porque son personas mayores y no puedo dejarlas solas. Es muy triste lo que vivimos los vecinos de la Cota», expresó.

«Nos mudamos dentro de la misma casa»

Por otra parte, Mariana; joven de 25 años, señaló que a las 12 de la noche les quitaron la luz y se alumbraron con velas. «Dormimos en el cuarto y colocamos unos bloques en cada esquina de la cama para que no retumbara tan fuerte. Todos en casa nos quedamos en ese cuarto», comentó.

La familia de Mariana contó que hicieron un bolso para «mudarse dentro de la misma casa». En ese momento, las cinco personas que viven en ese lugar, se resguardaron en un cuarto que queda al fondo porque para ellos era el lugar con menos peligro.

«Metimos agua, comida como pan o enlatados, un tobo para orinar y rezar, rezar mucho para que no entrara una bala a la casa». El día que la policía subió al barrio, tocaban las puertas para revisar las casas. «Señora, abra, es el BAE y queremos inspeccionar».

Asimismo, les dijeron que las personas que querían salir de casa y resguardarse en otro lado, los camiones los esperarían en la parte baja del barrio, «mi mamá no quería dejar la casa, pero era la vida de nosotros o lo material», dijo Mariana. Por último, señaló que agradece a Dios porque su familia no sufrió las consecuencias, pero aseguró que tomará medidas para salir de ese lugar.

«A veces era mejor estar con los malandros»

Un familiar de Mariana, señaló que a veces se sentían más seguros con los malandros, ya que ahora algunos policías entran a las casas amedrentando a las personas y roban sus artículos. «Creo que era mejor estar con los malandros, estas personas arman un show y no se sabe si te van a cuidar de verdad o a robar».

Organización Otro Enfoque ayuda a los jóvenes afectados de la Cota 905

En medio de la problemática, la organización Otro Enfoque, se ha abocado en ayudar a los jóvenes que se vieron afectados por la situación de violencia en esta zona caraqueña. Explicaron para Todos Ahora que estas personas se dedican a ayudar a los niños, niñas y adolescentes en situación de calle o comunidades vulnerables.

Su coordinadora resaltó que «trabajan con los jóvenes la parte psicosocial donde se trabaja la psicología y la asistencia legal. «Les enseñamos a los jóvenes sobre derechos humanos y leyes. También tenemos un programa que se llama Enfócate y transforma, que trata a niños desde los tres años hasta los 18, que antes vivían en las calles y hemos trabajado con ellos para ayudarlos y han vuelto a sus hogares y algunos retomaron los estudios, pero ahora abrimos el refugio porque muchos de ellos viven en la Cota 905. Los buscamos el viernes en la mañana para traerlos a la sede».

Carolina Terán, coordinadora psicosocial de la organización, contó a la redacción que el impacto que ha tenido la violencia en los jóvenes ha sido emocional, de estrés y ansiedad. «Muchos de ellos han tenido problemas para dormir, reorganizar su vida, mucha ansiedad. Creo que las comunidades más vulnerables han aprendido a convivir con la violencia en las zonas y han creado sus mecanismos de defensa para sobrellevar esta situación», resaltó.

A su juicio, estos hechos impactaron a las personas de manera negativa por no saber cómo enfrentar la situación.

 

 

 

 

 

 

 

Stefanny Fiffe

“El periodismo es libre o es una farsa.” Rodolfo Walsh.

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