Joe Biden y su promesa de un nuevo diálogo en Venezuela

En Venezuela debe haber un acercamiento entre el oficialismo y los factores opositores, tal aseveración parece un cliché, pero es el objetivo principal de la política exterior de EE. UU. y también de los más de 50 países que apoyan un proceso de transición democrática en el sistema político venezolano. En ese sentido, el asesor del presidente Joe Biden, Juan González, aseguró que Estados Unidos debe «empujar a que el régimen se siente con la oposición, como iguales, a negociar una salida».

Joe Biden, presidente de Estados Unidos. Foto: Composición Todos Ahora

 

La nueva estrategia de Washington tendrá dos elementos novedosos, que no los tuvo en cuenta la administración de Donald Trump, en primer lugar; la multilateralidad, es decir EE. UU. construirá una estrategia tomando en consideración la postura oficial de otros gobiernos y articulando los esfuerzos de la comunidad internacional para ejercer una presión que vaya en sintonía con la exigencia principal, que es abonar el camino para un acercamiento entre el oficialismo  y la oposición; en segundo lugar, la multilateralidad derivará en la formación de un bloque internacional de distintos Estados que en sintonía plena coadyuve para, no solamente presionar por elecciones libres sino, también atender la emergencia humanitaria compleja. 

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Unificar la estrategia de EE. UU., que participe la Unión Europea

El mayor reto que tiene la administración de Biden es sincronizar su estrategia para Venezuela con la Unión Europea, cabe resaltar que la anterior administración estadounidense (Donald Trump) tuvo marcados desacuerdos con los europeos lo que fraccionó la estrategia de presión internacional, ahora Joe Biden tiene la oportunidad de construir una estrategia articulada con los europeos que tenga sincronía y que apunte a un mismo objetivo: elecciones presidenciales y legislativas en Venezuela. 

Tomar en cuenta a los aliados del oficialismo

No obstante, es de vital importancia que, en la política exterior hacia Venezuela, tengan en cuenta a los aliados del oficialismo, ya que China, Cuba, Irán y Rusia tienen sus intereses en Venezuela y debe existir no solo un reconocimiento de esos intereses, sino buscar un acercamiento con dichos gobiernos, quizás de manera momentánea o circunscribiéndose solo al caso venezolano. Por ejemplo, deben garantizarle a China que el dinero prestado al gobierno de Venezuela será pagado, a Cuba brindarle ciertos incentivos en caso de que apoyen un proceso de transición en Venezuela, el caso de Rusia es más complicado pues sus intereses no son solo económicos sino geopolíticos, pero debe haber un tratamiento especial sobre el caso de Venezuela.  

Debe haber articulación interna de los factores democráticos

Por otro lado, es imprescindible que en la política doméstica, los factores democráticos estén aceitados y articulados, la movilización ciudadana es vital para un proceso de transición, primeramente; la gente movilizada en la calle es un mensaje claro a la comunidad internacional de, no solo el descontento ciudadano sino, los deseos de cambio que tiene la sociedad civil; en segundo lugar, si se aspira a celebrar un proceso electoral para elegir al presidente de la República y a los miembros del parlamento, es menester que haya una plataforma partidista y social que sirva de base para movilizar a potenciales electores.  

Indudablemente, la asunción de Joe Biden como presidente de EE. UU. y su viraje hacia una política exterior más multilateral genera buenas expectativas, sin embargo, esto no nos debe nublar la vista ni hacer olvidar que el posible acercamiento entre el oficialismo y la oposición para unas elecciones libres y competitivas no es un camino fácil y puede durar bastante tiempo. 

Por: Ricardo Martínez

 

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