Guaidó: ausencia de poder y pérdida de autoridad

Desde su juramentación como Presidente Encargado el 23 de enero de 2019, Juan Guaidó se convirtió en el rostro visible de la oposición venezolana a Maduro. Este acto fue catalogado como intento de golpe de Estado por el régimen, y abrió las puertas a un choque de poderes en el cual se encuentra atrapada la sociedad venezolana, con dos presidentes, dos asambleas, dos tribunales, pero un solo territorio y población.

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Juan Guaidó y su poder real

A pesar de que el presidente encargado de la República cuenta con el apoyo y reconocimiento de más de 50 países, sus decisiones están lejos de ser publicadas en Gaceta Oficial; y si entendemos que el poder, en tanto que posibilidad, es relativo, pero siempre será la sustitución de la voluntad ajena por medio de la coerción, es válido cuestionarse ¿cuánto poder tiene realmente Guaidó?

Autoridad no es sinónimo de poder

Los términos poder, autoridad e influencia comúnmente son utilizados como sinónimos, y si bien todos son formas de dirección de la conducta de otros, la diferencia conceptual y fáctica entre ellos es muy importante a la hora de entender las distintas atribuciones de los líderes políticos. Puntualizando, la diferencia entre poder y autoridad reside en que el poder es una capacidad y la autoridad es una habilidad asociada al poder del Estado.

En el caso de Juan Guaidó, la principal fuente de su poder es el respaldo popular y la capacidad de movilización que se reflejaron en las multitudinarias manifestaciones que convocó sobre todo al inicio de su mandato. Otra fuente de poder es la legitimidad de la Asamblea Nacional, electa en 2015 en un proceso reconocido por todos los actores políticos. Finalmente, el respaldo internacional sería la última, aunque otras opiniones sostienen que este no es una fuente de poder ya que no es algo que esté bajo su control.

La situación ha cambiado

Sin embargo, esta realidad ha cambiado en los últimos meses, y con el inevitable llamado a elecciones parlamentarias, sumado al desconocimiento de las instituciones internas dominadas por el régimen, como lo son las Fuerzas Armadas y los tribunales, y el declive de su popularidad, se traducen en la ausencia de poder institucional efectivo; mientras que Maduro ejerce su poder recurriendo al uso de la fuerza e infundiendo temor a la población que lo opone.

Es una situación preocupante, y todo apunta a que Guaidó no sólo tiene un escaso margen de maniobra, sino que pareciera haber quedado sin estrategia para lograr la ruta propuesta del cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

 

 

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