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Entre San Juan y San Pedro: Tradición Vs. Salud

La barbarie una vez más se hace presente en Venezuela a través hecho tangible, público, notorio y comunicacional: las Festividades en honor a San Juan Bautista.

Esta celebración que es un hecho recurrente en algunos poblados costeros de los estados Vargas, Miranda, Aragua y Carabobo (zona central del país), terminó por convertirse, durante los días 23, 24 y 25 de junio del año 2020, en actos de absoluta irresponsabilidad, ignorancia. Además de una prueba fehaciente de que tanto autoridades como ciudadanos hacen caso omiso a la gravedad de la pandemia de la COVID-19.

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San Juan 2020

Las poblaciones antes referidas ignorando la letalidad y gravedad de la pandemia que hoy azota al mundo, habida cuenta una emergencia humanitaria compleja que amplifica y sobredimensiona los efectos de la pandemia en Venezuela, acudieron de forma masiva a dedicar cantos, bailes y demás ofrendas producto de la devoción por San Juan Bautista.

Sin embargo, aquí la responsabilidad no es solo de la ciudadanía, sino la de autoridades locales y nacionales. Mismas que con conocimiento de causa de la concurrencia masiva de personas a estas festividades fueron permisivos.

La responsabilidad de la ciudadanía venezolana

La devoción y la religiosidad del venezolano por sus santos constituyen una expresión de las buenas costumbres, de nuestra idiosincrasia y de la nobleza de la ciudadanía.

No obstante, las grandes aglomeraciones que suponen la concurrencia de personas a estas celebraciones aunado a la ausencia de medidas de protección sanitaria, son actos que dejan entrever la ligereza con la que se asumen las graves consecuencias. Pudiendo estas traer grandes impactos en la salud de la población en una realidad tan desgraciada como la venezolana.

La mayor cuota de responsabilidad para el régimen venezolano

El régimen de venezolano por su parte evade la responsabilidad en permitir la ejecución de estos actos. En algunos casos como el del estado Vargas, el ejecutivo de esta entidad asumió de forma pública su consentimiento y aprobación. Esto para que algunas poblaciones en la costa este de Vargas (Caruao) celebraran las festividades.

Festividades que pudieran terminar por convertirse en verdaderas tragedias, habida cuenta el desplazamiento de ciudadanos venezolanos sin ningún tipo de control hacia esas zonas. Aun cuando los principales voceros del régimen alegaron tener control total de los accesos y el tránsito vehicular.

Viene San Pedro… ¡Veremos!

Se pudiera señalar que, con mucha probabilidad el lunes 29 de junio al celebrarse las festividades en honor a San Pedro, nuevamente se apreciarán a través de las redes sociales hechos como los de las festividades de San Juan Bautista.  

Actos que se constituyen como una expresión clara de irresponsabilidad de un régimen que oculta cifras sobre la pandemia. Y que además utiliza la cuarentena para, vía la militarización de la población, implementar un control social. Mismo en el que las armas, el miedo, el amedrentamiento y la muerte se hagan presentes como punta de lanza de la coacción hacia los ciudadanos.

San Juan y San Pedro un fenómeno politizado: ¿condicionado o condicionante?

En el escenario constituido en la Venezuela del 2020 las festividades en honor a San Juan y San Pedro se han convertido en un fenómeno politizado. Esto, porque a pesar de no ser un fenómeno eminentemente político se ha visto enteramente condicionado por las interacciones en la política doméstica venezolana.

Ante su materialización como manifestación religiosa, diversos sectores de la vida política regional y nacional han asumido posturas exigiendo responsabilidad por estos actos en el marco de la pandemia.

Por otro lado, estos actos son políticamente condicionantes, porque en lo sucesivo el tratamiento y atención de estos actos por parte de mandatarios locales. Lo cual requerirá de especial cuidado a razón de que ya comienza a ser utilizado por algunos dirigentes adversarios. Incluso dentro del partido político que lo respalda, como un contenido direccionado a afectar su gestión y plataforma política.

Es así como nos seguimos planteando el problema: Tradición Vs. Salud. ¿Qué debe Privar?

Por Richard Mayora

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