El soldado venezolano y el decaimiento de su aprecio colectivo

Este 10 de octubre se celebra el Día del Soldado Venezolano, en honor a los soldados caídos en la Campaña Admirable de 1813, comandada por Simón Bolívar. A 207 años de este suceso, vale la pena rememorar el rol histórico de estas personas que se alistan para proteger y defender a su nación y cómo esta premisa de heroísmo ha perdido credibilidad ante la sociedad venezolana.

En este sentido, Javier Mayorca, periodista especializado en criminalística, recordó que, «hasta hace 10 años, la Fuerza Armada Nacional, tanto la institución como las personas que la componían, eran de los mejores vistos dentro de la sociedad venezolana, junto con la iglesia y los medios de comunicación social». Sin embargo, aseveró que eso cambió.

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¿Cuál es la percepción social de la FANB?

«De acuerdo con las últimas mediciones del analista Félix Seijas, la FANB figura entre las tres instituciones menos apreciadas por la sociedad. Eso indica un deterioro sostenido, muy fuerte y pronunciado en cuanto al aprecio del público hacia los militares y la institución como tal. Eso se debe a múltiples razones, en lo que respecta al soldado propiamente», dijo.

Mayorca señaló que desde hace varios años, en el país existe «un decaimiento del aprecio colectivo hacia al militar o todo lo que represente autoridad uniformada como parte de la FANB».

Como uno de los elementos que inciden en la pérdida de popularidad o aprecio social de los soldados, señaló la atribución de potestades que, en su mayoría, no son cumplidas con eficiencia y su uso como una especie de sometimiento político.

Sin embargo, rescató que existen excepciones en las que hay una demanda de servicio de soldados más o menos importante. «Por ejemplo cando se trata de seguridad ciudadana en las comunidades, por considerar que eso les da una mayor sensación de seguridad».

Asimismo, resaltó que actualmente, la FANB es un organismo que se encuentra bastante disminuido.

«Podríamos decir que dentro de la fuerza armada existen entre 100.000 y 110.000 soldados. Esto tomando en cuenta los cuatro componentes tradicionales, no a la milicia porque además de que no aporta soldados, tiene una caja negra, es decir no se sabe exactamente de qué va. El componente que más soldados aporta es el Ejército y la Guardia Nacional. La Armada y la Aviación están muy disminuidas, aún cuando la Armada declara la Infantería de Marina que tiene un contingente importante de soldados. Sin embargo, como tal la fuerza armada está muy disminuida», comentó.

El ejercicio de sus funciones

A juicio del periodista, el rol que actualmente tiene la FANB es un tema de debate. Dentro de este, destacó una atribución «muy discutida que es la de cuadyuvar el desarrollo nacional».

«La FANB tiene una reforma de ley que ahora se constituye como ley constitucional. En esta tiene unas 17 o 18 funciones específicas, y algunas otras más inéditas, dentro de las cuales, está velar por la seguridad ciudadana, garantizar la soberanía, recabar información que permita la permanencia del régimen en el poder, y una atribución muy discutida que es coadyuvar el desarrollo nacional. A partir de ese enunciado es que la FANB está presente en las empresas, los mercados, trata de regular el mercado de distribución de hidrocarburos, etc», dijo.

«Entonces cuando empezamos a ver todas las carencias que padece el venezolano, se observa que lo militar tiene las manos metidas allí. En consecuencia, eso trae a colación el debate si sería mejor reformular esta cantidad de atribuciones cada vez más numerosa que tiene la fuerza armada y sus componentes. Mas ahora con esta relativa novedad que se llama Milicia Bolivariana a la cual también se le asignó una serie de atribuciones», agregó.

¿Cuáles son las condiciones bajo las que los soldados prestan servicio en la FANB?

De acuerdo con Mayorca, «en términos generales, lo que se aprecia es una merma en cuanto a la estabilidad del ambiente en el cual estos soldados deben ofrecer sus servicios. Esto no solo en su permanencia en cuartel, sino también, cuando tienen que salir a cumplir funciones o misiones que les asignen».

«Yo siempre encuentro a algún soldado de cualquier componente y le pregunto si ha comido ese día. Siempre me confiesan que han salido en la mañana con un desayuno muy precario. Además, no les dan almuerzo o agua, ni tienen comunicación con su central de operaciones, y la nueva comida la tendrán cuando regresen al cuartel», contó.

Con referencia a la alimentación que los soldados reciben en lo que denominan «rancho», aseveró que «dice mucho de la calidad con la que la jerarquía militar está tratando a lo soldados».

Al mismo tiempo indicó que, cuando estos soldados estudian en la Academia, la situación «es quizás un poquitico mejor, pero no mucho».

«En la Academia de formación de La Guardia, el desayuno es una arepa con frijol y agua, el almuerzo arroz con trozos de cochino y agua, y la cena es pasta sola, quizás acompañada con trozos de cosas que no han podido utilizar en las otras comidas y agua. Eso es lo comen los estudiantes», manifestó.

En este sentido, comparó este escenario con el de las fuerzas armadas de otros países de Latinoamérica. Sobre los cuales aseguró que tienen un menú en el que pueden escoger qué quieren comer.

Además, mencionó que estas personas reciben -al igual que la administración pública- un salario mínimo más bonos. Los cuales se otorgan de forma restrictiva a través del Carnet de la Patria.

Un escenario de vulnerabilidades

Asimismo, destacó que actualmente, «hay soldados que están dejando francos de servicios. Esto quiere decir, que los dejan libres un día antes del fin de semana en sus casas porque no tienen comida en los cuarteles».

Además, enfatizó que la pandemia impacta en gran medida cuarteles adentro.

«Hay unidades por ejemplo, en las que más de la mitad de los soldados están afectados de alguna manera por la COVID-19. En su mayoría muchachos jóvenes», expresó.

Por tal motivo, destacó que todo esto constituye un cuadro muy importante de muchísima vulnerabilidad.

«Hay que recordar que en último evento armado que se planteó en la frontera, los soldados pusieron la mitad de los murtos. Entonces esa es la radiografía de lo que sucede», dijo.

Finalmente, se refirió al nivel de deserción y solicitudes de baja que aseguró, desde mediados del 2018 son muy elevadas.

«Eso lo que motiva a que de vez en cuando veamos unas resoluciones que emiten los comandantes de cada puerta decretando la salida y la expulsión de la fuerza de miles de individuos. Sin embargo, en realidad son personas que desertan y con las cuales no se puede iniciar un expediente penal porque colapsaría los tribunales», dijo.

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