«El docente no está siendo reconocido por la sociedad»

La Alianza Nacional Todos por la Educación continúa impulsando la visibilización de historias de diferentes educadores venezolanos, que siguen apostando por la defensa del libre pensamiento y el derecho a una educación de calidad en el país. Hoy te invitamos a conocer la historia de Gertrudis Colmenares quien considera que actualmente la docencia se convirtió en una labor social.

Docente en Venezuela. Foto: Cortesía Todos por la Educación

La profesora Gertrudis Colmenares se desempeña en el área de Castellano, impartiendo clases en institutos adscritos a la red de colegios de Fe y Alegría y la Asociación Venezolana de Educación Católicas (AVEC). Como miles de docentes, actualmente le toca hacer malabares para poder mantener sus labores en las aulas, a pesar de los sueldos miseros con los que cuentan los maestros.

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¿Existen fallas en el sistema educativo actual?

La también docente en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), calificó la situación actual que vive el sistema educativo venezolano, como una falla medular desde la gerencia que administra la educación en el país. “No existen lineamientos claros que atiendan a la realidad política, social y económica actuales del país”.

Destacó, a su juicio, que todos las instituciones enfrentan una brecha de desigualdad entre instituciones públicas y privadas, “hay docentes que tienen fallas desde no contar con sueldos dignos o herramientas adecuadas para impartir sus clases, además, la falta de gerencia tanto del ministerio como de las directivas en los planteles educativos, esas son fallas importantes en el sistema educativo, incluso el docente no está siendo reconocido por la sociedad”.

Chamba Juvenil

Colmenares se refirió a este programa como un esfuerzo que no está bien enfocado, sostuvo que el docente recibe una preparación para poder formar, “el término de chamba juvenil considero esta fuera de orden, debería calificarse como un auxiliar y quizás pueda ser diferente su receptividad, pero si se refieren al que pinta la acera, paredes y limpia la calle para luego decirnos que será quien imparta clases en un aula, eso es una señal de alerta, muchas veces los miembros de la chamba juvenil no cuentan ni con un bachillerato”.

Aseguró que este programa no estaría brindando un verdadero apoyo al desarrollo educativo de los ciudadanos. “Conozco muchos casos de muchachos de la chamba juvenil que desertaron del sistema educativo por falta de recursos, a ellos jóvenes se les debe preparar para brindar un apoyo real al docente”.

“Aquí se ha perdido programas de libre escolaridad o parasistemas que permitían a esos jóvenes desplazados poder desarrollarse como individuos y posteriormente ingresar a un estudio superior”, dijo.

Salarios de Hambre

La profesora de Castellano explicó que con un sueldo inferior a los cuatro dólares mensuales, le ha tocado tener que impartir clases extras a particulares y hasta hacer repostería para poder cubrir sus gastos mensuales de manutención.

“Yo actualmente doy clases particulares y con eso me voy bandeando, aunque eso no es suficiente para poder tener una vida digna, los docentes requerimos un servicio de salud, alimentación y transporte adecuado. Aquí todos hemos perdido esa seguridad, no tenemos ni siquiera el reconocimiento de nuestros años de labor, algunos padres dicen que solo hay maestros con deficiencias y que no trabajan ¿pero quién vela por ayudar a los docentes que viven en condiciones deplorables?”.

Dijo que actualmente puede movilizarse hasta su trabajo por tener la suerte de contar con vehículo propio, pero de no tenerlo le sería muy cuesta arriba poder trasladarse hasta su centro de trabajo.

Labor social y vocación

“El maestro forma al profesional”, la profesora Colmenares, hace referencia a la importancia del maestro en la carrera previa de un profesional. Indiscutiblemente, el rol que juegan nuestros educadores en el desarrollo académico, social y cultural en nuestra sociedad no puede ser ignorado, hay que tener en cuenta el gran número de jóvenes que ven en ellos un segundo padre o principal mentor.

La docente de Fe y Alegría, hizo énfasis que a pesar de la crisis, su satisfacción más grande es saber que con el pasar de los años todavía se topa con exalumnos que le hacen saber que logró dejar huella en ellos. “Nosotros somos formadores, yo aun con todos los años que tengo aun recuerdo a Elida Morales que fue mi docente en la primaria y primer año de bachillerato”.

Finalmente, Gertrudis Colmenares mantiene que para ella educar es un proceso constante de formación mientras exista el amor hacia lo que se hace y dedicación absoluta a ese propósito, “no importa que a quien eduques el día de mañana lo veas barriendo una calle porque lo hará bien, siempre y cuando se le refuercen los valores ético y morales, no todos seremos profesionales universitarios, pues todos son necesarios en el desarrollo de un país”.

Por: Andrés García. Todos por la Educación 

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