El Coqui, el Vampi y el Garbis: los hilos que conectan a estos tres criminales

Casi 40 homicidios pesan en los expedientes del Coqui, Garbis y Vampi, delincuentes que no solo se han burlado del Estado, sino que mantienen en vilo a toda una ciudad con el accionar de sus megabandas.

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Cota 905/ Foto referencial

Carlos Luis Revette, de 43 años, conocido como el Coqui; Garbis Ochoa Ruiz, de 30, alias Garbis; y Carlos Calderón, de 36 años, apodado Vampi lideran una de las organizaciones delictivas más peligrosas y mejor armadas del país.

El prontuario delictivo de estos delincuentes data desde el 2014, cuando empezaron a conformar grandes grupos delincuenciales. Coqui y Garbis en diferentes sectores de la Cota 905 y Vampi en varios barrios de El Cementerio

Fuentes de la División Contra Bandas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) revelaron que en ese entonces estas bandas no eran amigas, y que todas se disputaban el control de sus zonas

En ese tiempo ya era conocidos por sus secuestros, homicidios y tiroteos cometidos a plena luz del día. Se sabía que tenían fusiles, granadas y varias decenas de hombres.

Ese accionar delictivo llevó a las autoridades a crear un plan para combatirlos, y fue entonces cuando en junio de 2015 se creó la primera Operación de Liberación del Pueblo (OLP), que se llevó a cabo precisamente en la Cota 905.

El abogado penalista y experto en materia delictiva Fermín Mármol García ha sido tajante al reconocer, que esta política de seguridad arrojó resultados temporales, pero no bajó los índices delictivos en esas zonas.

Durante los dos años siguientes la fuerza policial siguió tomando los barrios de El Valle, El Cementerio, La Cota y La Vega en busca de estos hampones, pero eran casi imposibles de atrapar.

Estos sujetos tienen expedientes como pocos delincuentes en la historia de Venezuela.

El Coqui

Carlos Luis Revette es el hampón más sonado de esta organización, y aunque parece ser el más peligroso, no lo es. Cada vez que se habla de enfrentamientos en la Cota 905 es común escuchar de él, pues le adjudican todos los hechos a su banda, aunque no todo el tiempo sea así.

Revette tiene un expediente con 12 solicitudes por homicidio calificado, dos por el delito de secuestro y uno por asociación para delinquir, según fuentes policiales.

Es conocido también por organizar fiestas en la Cota 905 que duran hasta una semana. De hecho, en la mayoría de vídeos y fotos donde se le ha visto ha sido bailando y celebrando.

El Coqui tiene a su control más de 50 hombres, con armas de guerra, granadas y hasta artillería antiaérea.

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Foto: Cortesía

El Garbis

Según fuentes policiales, Garbis Ochoa Ruiz es el delincuente con más prontuario de la megabanda de la Cota 905. Este individuo está requerido por 22 homicidios, cuatro secuestros y asociación para delinquir.

Él es uno de los que mayor jerarquía tiene dentro de la organización, incluso la fuente asegura que está por encima de El Coqui.

Garbis se encarga de controlar bandas de secuestro y tráfico de drogas en Caracas y otras zonas del país, indicó la fuente del Cicpc, quien además afirmó que el delincuente posee unos 60 hombres a su mando.

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Foto: Cortesía

El Vampi

De Carlos Calderón se conoce poco. De hecho, la policía asegura que es el que menos solicitudes tiene. El Vampi tiene tres solicitudes por homicidio, una por secuestro y otra por asociación para delinquir.

Este delincuente controlaba en un principio zonas de El Cementerio y poco a poco se fue aliando a las bandas de la Cota 905.

La fuente del Cicpc indicó que Calderón se dedica al tráfico de drogas y secuestros prolongados en la ciudad de Caracas, y parte del estado Miranda.

También lo vinculan con mafias del oro en el estado Bolívar.

El Vampi, aliado del Coqui
Foto: Cortesía

El Dato

Un dato particular en los expedientes de estos delincuentes es que ninguno presenta cargos posteriores al 2018. Es decir, como si desde ese momento no hubieran cometido ningún delito.

Esa situación se repite con cada uno de ellos. Su último delito fue sumado en el año 2018. Después de eso no hay cargos.

¿Cómo se unen?

Desde el 2015 hasta el 2017 en la Cota 905, El Valle y El Cementerio se hicieron múltiples operativos policiales donde se desarticularon varias bandas de esas zonas, pero nunca las del Coqui, el Vampi y el Garbis. Eso de alguna manera terminó favoreciéndolos, porque les quedó el camino libre para apoderarse del territorio, indicó la misma fuente.

En junio del 2017 el Gobierno se sentó en una mesa con los delincuentes para firmar un supuesto acuerdo de paz.

La idea, a cargo del entonces viceministro de Interior, Justicia y Paz, José Vicente Rangel Ávalos, consistía en que los delincuentes depusieran sus armas a cambio de electrodomésticos. Hecho que nunca aceptaron, pues desconfiaron en la voluntad del Gobierno.

Finalmente, el acuerdo fue el no ingreso de funcionarios policiales a los sectores controlados por el hampa, a cambio de no matar policías, no robar vehículos, no extorsionar, ni cometer secuestros. Lo primero, se cumplió ¿y lo segundo?

Los sectores en cuestión fueron denominados “Zonas de Paz”, que terminaron convirtiéndose en lugares donde reina la impunidad y el terror.

Las “Zonas de Paz” les sirvió a estas organizaciones para unirse y controlar el mismo territorio, con el fin de fortalecer su accionar. Estas bandas se convirtieron en grandes organizaciones, que cada vez son más difíciles de combatir.

Actualmente estas bandas luchan unidas, y sus delincuentes están pertrechadas con fusiles de asalto, granadas, chalecos antibalas, radios portátiles, miras telescópicas, bazucas, puntos de visión, garitas, drones, informantes, entre otros.

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