Día 156: Un último adiós convertido en una caja de madera

Venezuela lleva 156 días de cuarentena impuesta por el régimen de Nicolás Maduro. Todo, con el fin de tratar de frenar los casos por la pandemia de la COVID-19, actualmente en ascenso, la cual registra hasta la fecha 33.755 casos y 281 muertes a causa de esta.

En la lista de víctimas está el doctor José Britar. Él fue un destacadoo abogado, siempre apegado a las leyes y por sobre todo, un excelente esposo y padre de tres hijos. Georgina, la mayor, Andoni, el del medio (su campeón) y Rabina, la pequeña de la casa. También era abuelo de dos hermosas princesas, retoños de su hija menor.

Ahora es noticia: José Manuel Olivares aseguró que en Venezuela hay más de 561 fallecidos por COVID-19

El inicio de la pesadilla

El día 20 de julio el doctor dio positivo para coronavirus, pero se encontraba presentando síntomas leves y muy poca dificultad para respirar. Se mantenía aislado de toda su familia. Esto, para tratar de evitar a toda costa el contagio de los suyos.

Todo iba bien, Britar se encontraba casi recuperado de todos sus síntomas y guardando su cuarentena. Esto, hasta que el día 03 de agosto, cuando se encontraba haciendo algunas compras, cayó un gran torrencial de agua en toda la zona norte del estado Anzoátegui, contrayendo así un fuerte resfriado.

En los siguientes días, este padre empeoraba, pues el resfriado se había convertido en una neumonía. Todo se volvió un caos para la familia, ya que los hospitales estaban colapsados debido al abismal aumento de casos en el estado Anzoátegui ningún hospital o centro asistencial lo podían atender, les decían, “estamos repletos, vaya a otro lugar”, dejándolo en el limbo.

Un amargo adiós

El 06 de agosto, falleció en su casa este pilar de hogar. Dejó rota a una familia muy unida y con esperanzas de que su “habibi” saliera más fuerte de esta situación. Lo que estos no sabían es que sería la última vez que lo verían, pues fueron aislados por dos semanas por los entes encargados.

Pensaban que podían darle una santa sepultura como se lo merecía, pero fue todo lo contrario. Debieron recibir en una caja de madera, de mala calidad, las cenizas de este padre, y no cumplir su voluntad, que lo enterrasen junto a su madre.

Una familia rota

El fallecimiento de José dejó con un inconsolable dolor a esta familia. No se lo esperaban, tenían fe en Dios y la Virgen Del Valle de que todo iba a salir bien y pudiese seguir consintiendo y ver crecer a sus nietas.

El más afectado fue su “campeón”, Andoni. El dolor de este muchacho era inconsolable, pues su papá para él era su mejor amigo, su ejemplo a seguir, el hombre que lo motivó a estudiar Derecho y que soñaba como nadie que lo viese con su título en mano.

“Mi padre, mi viejo, mi mejor amigo, mis días ya no serán lo mismo sin ti. Nos dejaste a nosotros y a mi mamá rotos en pedacitos. No sabes cómo me harás falta, cómo quería que me vieras con mi título en mano, darte esa satisfacción. Te prometo que seré el hombre que me enseñaste a ser, siempre cuidaré a mi mamá y mis hermanas”, lamentó Andoni.

En este relato, los nombres utilizados no son los reales a petición de la familia. Paz a los restos del doctor.

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver