El coronavirus y su efecto desglobalizador

La tendencia mundial hacia el progreso y el avance, no está nunca asegurada ni totalmente justificada.  Así lo ha demostrado la actual pandemia producida por el covid-19, con su consecuencia política, económica y cultural de desglobalización. O podría decirse, de freno directo de la normal movilidad de personas, bienes y servicios a nivel mundial.

Asistimos actualmente a un cierre sistemático de las fronteras, invocando la necesidad de protección nacional donde la prioridad se centra en la seguridad, por encima de la libertad.

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Este criterio, forma parte de una reflexión ampliamente justificada, que toma cada vez más fuerza y sustento dentro de los análisis actuales.

Desglobalización

Y es que, dentro de las ciencias sociales se está debatiendo sobre las consecuencias directas que podría tener el coronavirus en el futuro. Cómo va a modificar las políticas estatales e internacionales.

Claro está que, desde muy variadas perspectivas, ya sean algunas para considerar que es positivo este freno al liberalismo globalizador, o para advertir las terribles consecuencias de darle tantas potestades al Estado sobre la seguridad y la libertad.

El hecho tan real y supremo de que la vida está en peligro, producto de la pandemia, ha generado una tendencia de los Estados a elevarse como garantes principales de la salud de las personas y articuladores de la gestión de la crisis.

Prevaleciendo sus prerrogativas por encima de las instrucciones y sistemas internacionales. Y esta disposición es histórica, si se reflexiona sobre la experiencia de las guerras y momentos de crisis en el siglo XIX y XX.

Aunque, es evidente que las principales instrucciones sobre el manejo de la pandemia provienen de organizaciones internacionales. También lo es la ausencia de directivas conjuntas, lo que produce que las medidas sanitarias y de respuesta directa varíen entre los Estados. Incluso al interior de estos, entre regiones.

 Ante este escenario parece necesario preguntarse y continuar reflexionando si las actuales medidas de repliegue nacionalista van a difuminarse en el futuro posterior a la crisis. O quizás, si por el contrario, seguiremos el camino gradual de la desglobalizacion. Con un Estado cada vez más robusto y líderes cada vez más absolutos.

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