Derecho al esparcimiento: ¿Cómo influye la crisis venezolana en su cumplimiento?

La recreación y el esparcimiento es un derecho humano que permite satisfacer las necesidades de desarrollo cultural y social, y a partir de ello, el desarrollo de una vida digna. Sin embargo, en un contexto de crisis, este puede pasar a ser un factor irrelevante cuando hay otras necesidades prioritarias como conseguir el alimento.

Sobre este aspecto conversó con Todos Ahora la socióloga Showny Azar, quien resaltó que en una crisis generalizada como la que vive Venezuela, el derecho a la recreación y el esparcimiento suele pasar a un segundo plano.

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«La crisis y la emergencia humanitaria hacen que como seres humanos velemos por lo prioritario: conseguir alimentos para sobrevivir, resolver en el día a día, tener un trabajo que permita eso, y dejar de lado otros temas que se ven como ‘accesorios’ como el disfrutar de la cultura y entretenerse. Incluso, cuando muchas de estas actividades son gratuitas, los venezolanos han visto disminuidas sus posibilidades de recrearse porque su tiempo lo dedican a resolver como puedan el cómo mantener a su familia. Ya entretenerse en Venezuela no tiene el mismo significado», consideró la socióloga.

¿Cómo repercuten estas limitaciones en el desarrollo del ser humano?

A su juicio, cuando un ser humano no tiene espacio para el esparcimiento, pasa a tener menor calidad de vida en lo que respecta al disfrute y actividades que le generen un estado de alegría y felicidad.

«Creo que nos volvemos menos alegres, más desconfiados, e incluso, apáticos porque enfocamos nuestra vida en los graves problemas diarios. Nos sumergimos en una dinámica sumamente tóxica de sobrevivencia. Esto a pesar de que irónicamente necesitamos más que nunca esparcimiento y actividades de recreación y entretenimiento para salir de la rutina que nos agobia. Y más allá de ello, Caracas, por ejemplo, era una ciudad muy movida y con muchas actividades, muchas opciones, cosas que hacer. Y en vista de la misma crisis y la emergencia humanitaria, con hiperinflación y la segunda crisis migratoria más grande e importante del mundo, pues esas opciones disminuyeron drásticamente», comentó.

Asimismo, consideró que los más afectados con este escenario, son los jóvenes del país quienes tienen limitaciones para hacer actividades propias de su etapa.

«Esta generación de jóvenes se está quedando sin disfrutar de nuestra cultura, de la venezolanidad, con dinámicas tan nocivas y autoritarias de por medio, y solo está enfocado en vivir del día a día. El comportamiento de esta generación que es el presente y el futuro cambiará la misma dinámica que conocíamos como país a nivel cultural», dijo.

La crisis ¿un factor de cambio en la sociedad venezolana?

La experta ofreció un análisis sobre lo que se ha convertido la sociedad venezolana a partir de la agudización de la crisis. Al respecto, destacó la pérdida de institucionalidad e identidad democrática.

«Estos 20 años han marcado fuertemente el pensar venezolano. Nos dimos cuenta de muchas cosas, muchos errores que se cometieron en el pasado, la repercusión de nuestra cultura petrolera rentista. Las prácticas democráticas con las que solíamos lidiar ya no están ni en su mínima expresión. Las instituciones no existen, sirven solo a un sector, al poder», comentó.

«Personalmente espero que esta dinámica autoritaria nos haya hecho reflexionar acerca de la importancia de contar con prácticas democráticas e instituciones sólidas que no permitan que pasemos nuevamente por esto. Entonces sí, creo que todo momento histórico, con sus hitos, marcan a la sociedad y la transforman. Pero considero que esta crisis que estamos padeciendo, además en un contexto globalizado donde la información literalmente vuela, cambió y seguirá cambiando a la sociedad venezolana» agregó.

¿Cómo mitigar estos efectos negativos pese al escenario de crisis?

Azar, catalogó como «difícil» brindar sugerencias en torno a qué hacer para enfrentar un escenario de crisis. Sin embargo, resaltó que la inclusión en las actividades sociales y culturales, permitirán un desarrollo ciudadano más idóneo.

«Es muy difícil dar recomendaciones o sugerencias porque como estamos en una crisis sin precedentes. Cada persona, cada familia, la vive a su manera y la sobrevive como puede. Es muy fácil decir que debemos mantener las dinámicas que nos hacen venezolanos, como el compartir con el otro. Pero más allá de eso, considero que es importante ahora más que nunca no alejarnos de lo público: ser participativos, actuar como sociedad civil, que se interesa y lucha por vivir mejor, que exige y que también cumple con sus deberes y obligaciones. Manteniendo prácticas democráticas y no olvidando lo importante que resulta recrearse, creo que podremos salir adelante», concluyó Azar.

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