Derecho a la salud mental: factores que inciden en su vulneración en Venezuela

La salud mental es una condición necesaria que todo ciudadano tiene como derecho poseer, y como es característico de todo derecho, es una obligación que el Estado debe garantizar. Sin embargo, para ello, deben existir unas condiciones mínimas de vida que generen esa sensación de bienestar físico, emocional y en consecuencia, mental.

De acuerdo con Abel Saraiba, psicoanalista y coordinador adjunto de la ONG Cecodap, el derecho de la salud mental «tiene que ver tanto con la idea de la salud física, como con el bienestar que se desprende de la conciencia que tienen las personas sobre sus propios recursos emocionales, y la forma de ponerlos en marcha para hacer frente a las tensiones normales de la vida para contribuir con su comunidad».

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¿Cómo se vulnera el derecho a la salud mental en Venezuela?

Con base a ese referente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Saraiba aseguró que, «en Venezuela, el derecho a la salud mental está totalmente vulnerado».

«Las tensiones a las que se enfrenta el venezolano no son las normales con relación a las que enfrentan las demás personas en otras partes del mundo. Venezuela llegó a contar con acceso a servicios básicos, internet, transporte público, combustible, entre otras cosas, que formaban parte de la cotidianidad y ya no están. Entonces ese cambio que deteriora las condiciones de vida, hace que las personas tengan que hacer esfuerzos extraordinarios para poder mantenerse y sobrevivir. Por lo tanto, su salud mental ya está amenazada», aseveró.

Al mismo tiempo, señaló como elemento vulnerador de este derecho, «la realidad incierta bajo la que viven los venezolanos. En donde no existen garantías para poder desarrollar sus proyectos de vida».

«En consecuencia, tenemos la migración de más de cinco millones de personas, constantes violaciones a los derechos humanos, altos niveles de inflación e inseguridad, y adicionalmente, no existen servicios públicos de calidad», dijo.

¿Cómo influye la EHC en el derecho a la salud mental de los venezolanos?

El también defensor de derechos humanos resaltó que, «las problemática propias de la Emergencia Humanitaria Compleja (EHC), repercuten directamente en la vida de las personas, puesto que tiene que ver con la satisfacción de sus necesidades».

En este sentido, destacó el fenómeno migratorio que desde el año 2017 se vive en el país como consecuencia de esta crisis generalizada, que ha conllevado a la separación de muchas familias. Lo que se traduce en altos niveles de sufrimiento para las personas.

«Existen núcleos familiares que se ven ampliamente afectados por la migración. En el caso de niños y adolescentes, la cifra es de casi un millón de niños que han perdido el contacto con sus padres, es decir, el fenómeno que hemos denominado ‘niñez dejada atrás‘. Adicionalmente tenemos familias que tienen que desplazarse kilómetros para poder tener acceso a agua potable o alimentos. También, existen altos niveles de desnutrición infantil. Esto tiene un impacto en el desarrollo de la niñez, especialmente en rezago escolar y cognitivo. Lo que repercute en el aumento de los niveles de pobreza. Aunado a esto, tenemos la violencia como un agravante de la situación», explicó.

«Todo esto en un contexto de hiperinflación donde el esfuerzo laboral se ve rápidamente diluido. En consecuencia, se produce sufrimiento y muertes ¿Y en qué sentido nos referimos a muertes? Cuando señalamos el deterioro del sistema de salud que tiene un impacto directo en los decesos que pudieron haber sido evitados, como por ejemplo, el de los niños de la unidad de nefrología del Hospital J.M. de los Ríos, quienes pese a tener medidas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se han visto afectados y han fallecido producto de condiciones inadecuadas», agregó.

¿Por qué es importante que se garantice este derecho?

Enfatizó, que «es fundamental que las personas tengan acceso a condiciones que garanticen la realización de la vida» y que esto no es negociable.

«Hay que entender que los derechos no se tratan de dádivas ni de favores o privilegios. Los derechos lo que hacen es transformar las condiciones que son necesarias para la vida en obligaciones para el Estado. Es decir, estos transforman aquello que necesitan las personas para desarrollarse y vivir», expresó.

Además, recalcó que cuando estas obligaciones no se cumplen, se produce una sensación de deterioro y sufrimiento en los ciudadanos que causa daños que son irreversibles. «A tal punto que no volvemos a ser los mismos después de vivir experiencias tan complejas como estas».

Por este motivo consideró fundamental que las personas puedan acceder a los medios que necesitan para poder desarrollarse.

«Cuando estamos bajo una EHC como la que atraviesa el país, lamentablemente la lógica que se instaura es la de supervivencia y el superviviente es capaz de adoptar comportamientos extremos para mantenerse con vida, aún cuando esto produzca malestar. La idea no es que seamos supervivientes a un proceso de emergencia porque la vida en sí misma no es suficiente, sino porque además, nosotros tenemos instrumentos, tanto legales como de conquistas sociales, que nos deberían conducir en dirección de una vida digna», manifestó.

Una problemática generacional

Advirtió que la situación que actualmente se vive en Venezuela, puede dejar consecuencias generacionales, incluso, hasta dentro de 40 años.

«Esto tiene que alertarnos ya que lo que hoy atraviesa Venezuela en términos de EHC, va a extenderse durante los próximos 30 o 40 años. Lo que quiere decir que no solo es un problema de actualidad, sino generacional. De manera tal que se trata de saber exigir los estándares mínimos para acceder a una vida digna. Sobre esa base los ciudadanos tienen las posibilidades para desarrollar una sociedad justa y plena y por igual. Hoy la sociedad venezolana solo permite el desarrollo de condiciones para aquellos que tienen mayores recursos. Lo cual, establece brechas de desigualdad que probablemente no van a ser saludables sin un apoyo decidido», concluyó.

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