Crónica | La frustración de tener 20 años y vivir en Venezuela        

Es difícil no sentir un cierto temor cuando se pasa la juventud y se comienza a formar parte de una edad que representa el comienzo de la adultez. A todos les pasa, desprenderse de tu vida como un joven, para iniciar otra etapas con nuevas obligaciones y retos.
José Manuel tiene 20 años, los cumplió en agosto y como todo muchacho animado, los recibió con todo el entusiasmo que eso implica. A pesar de esto, lleva meses con una falsa sonrisa en su cara, y con un mal genio que nadie le soporta.

Ahora es noticia: Crónica | Cuando cocinar a leña en Bolívar se vuelve el pan de cada día 

Su mamá lo intenta animar con actividades recreativas o deportivas, llevarlo a la iglesia o al parque para que se ejercite. Nada logra animarlo. Pasa todo el día en la computadora, durmiendo o viendo televisión. Sale con sus amigos cuando lo invitan a dejar sus cuatro paredes por un rato.

José Manuel, lleva meses intentado conseguir trabajo para ayudar a su madre que es maestra y tiene que cuidar de él y su hermano de 15 años. Su intento de conseguir empleo ha sido en vano, ha tocado la puerta de 13 empresas de todo tipo y la respuesta no es satisfactoria. Sus miedos e inseguridades se han apoderado de él.

A esto se le suma, la ruptura amorosa que vivió hace un año, de su primera novia, que tuvo que emigrar a México con sus familiares, además de separarse de sus dos mejores amigos que emigraron a Estados Unidos. Dejándolo con un círculo social reducido y con muchos con planes de irse para el próximo año.

Tuvo que abandonar sus estudios de Arquitectura en el segundo semestre porque de los siete compañeros que tenía, solo tres decidieron continuar. Esta situación obligó a la universidad a cerrar la sección por la alta deserción, dejándolo por fuera de su sueño universitario.

Momentos difíciles para este joven 

Los sueños de un joven venezolano pueden verse rotos por no sentir que su vida lleva un rumbo hacia ellos o simplemente estar desorientado por no saber su ruta.
Hay noches más oscuras que otras, y cada día  lleva con sigo a José a preguntarse ¿Qué será de mi futuro? ¿Qué será de mis sueños? y en su silencio más íntimo ha pensado en quitarse la vida.
Su mamá lo ha escuchado decir «no me provoca vivir, ojalá no estuviera vivo». A ella se le parte el corazón escuchar esas palabras de su hijo mayor, el que tenía los sueños de ser arquitecto y crear en su país.

Luchar para mantenerse positivo 

Como todo proceso, Jose Manuel siente que este camino debe conseguir una mejor ruta para continuar, aunque esta no se vea en estos momentos. No se rinde, mantiene su mente enfocada en ayudar a sus familiares y ser un buen hermano mayor.
Por los momentos, continúa en la búsqueda de trabajo, siempre dispuesto a levantarse después de caerse y no pierde las esperanzas de ser un arquitecto de la República Bolivariana de Venezuela, aunque vea su futuro fuera de su patria.

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver