Hampa y caimán, una línea descriptiva de la condiciones de las instalaciones deportivas de las universidades

Mantener las instalaciones deportivas de las universidades públicas del país cuesta, sobre todo dinero, empleados de limpieza y seguridad. La conservación de las zonas depende de un presupuesto financiado por el Estado. Pero ante la asfixia que azota a las casas de estudios, su situación la definen dos factores: condiciones deplorables o “relativamente bien” para funcionar.

En la Universidad Central de Venezuela las condiciones de los espacios deportivos son aceptables, según informó la secretaria de Deportes de la Federación de Centros Universitario de dicha institución. Sin embargo, en otro contexto, la Universidad de Carabobo presenta un escenario de “abandono”. Esto al extremo de que animales de aguas dulces habitan en las piscinas olímpicas desde hace años.

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También, hay universidades que tienen algunos espacios deportivos no aptos. Cómo consecuencia de ser víctimas del hampa, tal es el caso de la Universidad del Zulia y Universidad de Los Andes.

Piscinas olímpicas al abandono: agua negra y un caimán

El Complejo Deportivo de la Universidad de Carabobo (UC) tiene un gran campus. A pesar de ello, solo tiene en funcionamiento la pista de atletismo y algunas canchas de futbol y beisbol.

También está el domo Pérez Castro, un gimnasio para distintas actividades como básquet. Esta intenta ser rescatada por jóvenes jugadores de hockey para ejercer sus prácticas en el lugar, pero todavía no han conseguido los insumos suficientes para hacer la pista de acrílico. Así lo informó, en entrevista con Aula Abierta, Gabriel Cabrera, universitario y presidente de la Federación de Estudiantes de Derecho.

Al domo lo rodea maleza y por fuera luce bastante deteriorado. Según Cabrera, se debe a que la delincuencia arrasó y dejó instalaciones eléctricas sin funcionar.

“Toda la zona de alrededor del domo está llena de áreas verdes que es casi imposible que las cuadrillas, con el poco presupuesto, puedan cortar el monte. Detrás del área del domo y las piscinas viene una gran extensión de terreno. Este lo atraviesa el rio Cabriales. Después del rio, hay un puente que se supone comunica con la facultad (de Ciencias Jurídicas y Políticas), pero está caído desde hace más de 5 años. El camino se lo tragó el monte y no se puede acceder a esa zona”, describió el presidente de FENEDE.

Deterioro de las universidades

El tema de las piscinas olímpicas es preocupante. Cabrera refirió que el agua es de color negro y no se puede ver nada. Además, hay babas y un gran caimán alojados allí. “Con las lluvias ha pasado con los últimos años que caen babas y caimanes en la piscina, actualmente hay babas y caimanes”.

Hace 10 meses, Cabrera junto a Proteccionistas UC y un grupo de rescatistas intentaron sacar los animales de la piscina. Pero no lo lograron y los esfuerzos se paralizaron por la llegada de la pandemia que puso al país en cuarentena.

Asimismo, hace 3 semanas un grupo de estudiantes acudió a las instalaciones y notaron que la segunda piscina está infectada de sapos. “Es un criadero de zancudos y moscas”, figuró el universitario.

Cabrera aseguró que tienen la intención de trasladar las babas a una laguna porque hay personas cazando estos animales para comérselos. Además, indicó que existe un proyecto de reserva, pero que ha sido “difícil de levantar” sin presupuesto.

El hampa acecha las áreas de deportes

La Universidad de Los Andes (ULA) cuenta con tres complejos deportivos. Estos están compuestos por el gimnasio «Pedro Camagüey Espinoza», la pista atlética «La Hechicera», canchas de futbol, baloncesto, softbol, voleibol y las piscinas olímpicas. Estos espacios durante la cuarentena permanecen asediados por el hampa.

El director de Deportes de la ULA, Ronald Antúnez, declaró en una entrevista radial para Aula Abierta, que el primer robo se perpetró en la pista atlética. Específicamente, en el gimnasio de crossfit, donde los delincuentes intentaron llevarse cerca de 1500 kilogramos de mancuernas, discos y cámaras de seguridad, pero fueron atrapados y se recuperó cierta cantidad de materiales.

En los últimos días de julio, delincuentes volvieron a ingresar al campus para desvalijar el tejado de uno de los módulos del estadio Lourdes. Este espacio ya ha sido víctima en ocasiones, cuando lo dejaron sin cableado eléctrico. Igualmente, el estadio de futbol «Cipriano Coba», sufrió un hurto de 8 tubos de hierro cuando inició el aislamiento social.

Antúnez manifestó que una piscina olímpica también fue desvalijada. La dejaron sin brequera, salas de baño, espejos y grifos. Se espera recuperarla al retornar a las actividades académicas presenciales.

Recuperar estos espacios requiere de presupuesto. Es por ello que la universidad está afianzando alianzas con organizaciones que se encargaran del mantenimiento preventivo. Sin embargo, el problema es la delincuencia, la universidad sigue propensa a más incidentes. Hasta el momento no se han dado respuesta a los hechos anteriores.

Según Antúnez, las autoridades han puesto las denuncias pertinentes y los cuerpos de seguridad siguen investigando, sin ningún resultado.

“Cuando regresemos a la normalidad se nos va a hacer difícil recuperar todo ese material que se robaron. Y poner en funcionamiento las instalaciones, estamos haciendo un esfuerzo, además, acaba de salir de vacaciones un grupo de vigilantes y van a quedar más desprotegidas las instalaciones”, destacó el director de Deportes.

En LUZ tratan de salir de la oscuridad

“En la Dirección de Deportes no se han robado nada porque no tienen nada que llevarse”, comentó Carlos Díaz, director de Deportes de la Universidad del Zulia (LUZ), para Aula Abierta.

Según Díaz, en las instalaciones deportivas no ha ocurrido ningún hurto durante el año porque ya no hay nada que robar. Hace más de dos años la Dirección sufrió un mega hurto en el que se perdieron metros de cableado eléctrico, brequeras, un aire acondicionado de diez toneladas y otro de cinco, computadoras, impresoras y material deportivo.

Asimismo, las condiciones de los espacios son decadentes. Estos no tienen bombas de agua porque fueron robadas, al igual que 3 kilómetros de cable subterráneo, lo que dejó a oscuras y despojados algunos campos.

“Es ahora que estamos haciendo la recuperación. Después de dos años que nadie nos tendía la mano. No hay presupuesto y nosotros mismo comenzamos a buscar”, manifestó Díaz.

El director de deportes de LUZ indicó que en conjunto con el coordinador de Deportes, Eduardo Rodríguez, y aliados estratégicos se lograron desmalezar áreas deportivas para ponerlas en funcionamiento nuevamente.

La cancha de tenis «Argenis Carruyo» está activa. Solo falta recuperar la cancha “Elsa Antúnez” y el gimnasio gremial. De esta manera poder alquilarlas y generar ingresos propios.

A su vez, señaló que de la cifra de 2 millones de dólares que la rectora Judith Aular de Durán aseguró necesitar la universidad, una pequeña parte de costos serian para deportes. Pero se debe evaluar que el estadio de softbol necesita luminaria y con la situación del país es complejo, pues tan solo unos rollos de teipe cuestan entre 20 y 25 dólares.

Condiciones aceptables, otro escenario en la UCV

Aula Abierta intentó contactar a las autoridades correspondientes para documentar las condiciones de las zonas deportivas y no logró obtener una respuesta efectiva. Sin embargo, Ana Bustamente, secretaria de Deportes de la Federación de Centro Universitario declaró que las instalaciones están “relativamente bien”. No hay malas condiciones porque la dirección, junto a los atletas, trabajan para mantener las salas adecuadas para el uso.

Debido a los costosos productos de limpieza, la piscina de la universidad se ha mantenido cerrada y sin aseo durante la cuarentena. Pero anteriormente estaba funcionando con regularidad.

Según expresó Bustamante, el presupuesto para conservar las áreas viene del alquiler de los estadios. Ya que desde hace más de 10 años no se les “baja ningún recurso”.

En cuanto a actos vandálicos, en abril y mayo amanecieron arrancadas las gramas artificiales del campo de Sierra Maestra. Desde ese momento, representantes estudiantiles y miembros de la Dirección de Deportes acudieron a las zonas y evitaron que personas, que acechan los alrededores, cometieran otros actos.

Por otro lado, el estadio Olímpico de la UCV cuenta con vigilancia privada. Por ello, no se ha presentado ningún incidente.

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