Los chicheros que andan en triciclos para endulzar a los habitantes de Barquisimeto

Durante décadas, la chicha venezolana ha sido una bebida que muchos aman, algunos la consumen para matar un antojo y otros la venden para generar ingresos. Tal es el caso de Cliseth Betancourt y su esposo, quienes desde hace tres años incursionaron en el mundo de la chicha y ahora viven de ello.

Una receta que se convirtió en un secreto familiar, resultó ser el producto ideal para emprender un nuevo modelo de negocio en el área de la gastronomía en la capital larense. Así se creó Chicha El Guaro, tal lo mencionó Cliseth Betancourt. Quien junto a su esposo y las ganas de surgir, ahora endulzan a todo Barquisimeto.

Ahora es noticia: Lo que se vive en San Antonio del Táchira ante la negativa de reabrir la frontera con Colombia

“Hace tres años iniciamos este negocio. Aunque no teníamos los utensilios y equipos necesarios, eso no fue impedimento”, comentó Betancourt. Hizo referencia a que sus amigos y familiares, les prestaron los implementos que necesitaban para poder comenzar. Con esfuerzo y constancia, tiempo después Betancourt y su esposo lograron comprar sus propios utensilios.

Cabe destacar que, estas personas empezaron de manera informal, pero ahora cuentan con dos sucursales y más de 20 ciclistas que se mueven de extremo a extremo en la capital larense, para llevar a cada rincón la chicha.

Chicha El Guaro endulza a Barquisimeto

Según Belkis Martínez, quien forma parte de una de las sucursales, este tipo de negocio a pesar de ser móvil, no estorba y su única finalidad es llevar el producto hasta el cliente, debido a que con la cuarentena es difícil que se trasladen a alguna de sus tiendas físicas. Así mismo, sostuvo que, aunque da para vivir dignamente, el mantenimiento de las bicicletas suele ser costoso y en ocasiones deben parar su trabajo hasta poder solucionar cualquier avería que tengan los triciclos.

Además, Martinez dijo que, la mayoría de los que conforman el grupo de ciclistas que reparten la chicha por la ciudad, son jóvenes y no desperdician cualquier oportunidad, ya que muchas veces aprovechan incluso las colas que se generan para surtir combustible, para vender el producto a quienes esperan.

“Pedaleo en mi país antes emigrar”

El ciudadano William Giménez, quien tiene pocos días trabajando como chichero expresó que, tomó el trabajo para evitar irse del país. “Salgo a pedalear desde la mañana hasta la tarde, a veces incluso hasta la noche, todo depende de que tan rápido venda el tobo de chicha completo. Con esto al menos puedo comer” precisó el joven que recorre diariamente la zona oeste de la ciudad.

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver