Entrevista a Ávila Gourmet: Un emprendimiento colombo-venezolano en Bogotá

Ávila Gourmet es un emprendimiento Colombo-Venezolano que llegó a las calles del norte de Bogotá en 2013. En Todos Ahora nos complace presentar la siguiente entrevista que recoge, no sólo el sentido humano y trabajador de los venezolanos, sino también de la hermandad que hay entre Colombia y Venezuela.

Creado por un colombiano que vivió sus grandes años en Venezuela, Ávila Gourmet nació hace 7 años. Fundado por Ricardo Bohórquez, de la mano de su hijo también llamado Ricardo. «Ellos decidieron abrir un negocio y emprender aquí en Bogotá, abrieron la panadería en marzo de 2013.” Así lo relató Jenny Bohórquez, encargada, hija y hermana de los fundadores. Jenny nos abrió su corazón y la puerta de su panadería familiar para darnos esta entrevista.

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¿Que los llevó a emprender en Colombia?

Mi papá y mi mamá son colombianos retornados, ellos se fueron a Venezuela. Mi papá cuando tenía 16 años se fue solito, a trabajar allá. Y mi mamá, mis abuelos cuando emigraron, se llevaron a sus hijos, mi mamá se fue cuando tenía dos años.

Cuando mi papá empieza a ver en Venezuela que la situación se estaba poniendo compleja, decide vender lo que tenía en Venezuela y emigrar a Colombia. Lo hizo el 1 de octubre del año 2011. Él decidió que necesitaba invertir el dinero que quedó de vender sus bienes en Venezuela, y decide invertirlos en la panadería.

Él nunca tuvo ninguna experiencia con ningún tipo de negocio como panadería, nada por el estilo. Pero se arriesgó, y decidió abrir una panadería venezolana aquí en Colombia.

¿Cómo ha afrontado Ávila Gourmet la pandemia?

Ha sido muy difícil, yo creo que aunque las cosas son difíciles no son imposibles. Los primeros días fue muy complicado, porque mi papá es quien me ha estado ayudando bastante. Pero ya no estaba yendo a la panadería porque es una persona mayor y se cansa mucho. Yo decidí trabajar más días en la panadería, yo libraba el día que él venía a trabajar.

Pero él siendo de tercera edad no puede salir a la calle, cuando decretaron la cuarentena yo sentí que me iba a morir, porque nosotros vivimos de la panadería. Tenemos que pagar los gastos de mi papá, su casa, mi casa y por supuesto todo lo de la panadería, servicios, arriendo, salarios, insumos.

Al principio, no te miento, cerrábamos caja con sólo 20 mil pesos. Porque la gente no salía a la calle, porque las calles estaban muy solas, la gente tenía mucho miedo, y no se sabía que iba a pasar. Fue muy complicado.

La COVID-19 un momento para reinventarse como negocio

Luego empezamos a ver como podíamos sacarle provecho a la venta a través de domicilios. Se fue moviendo poco a poco, hay días muy difíciles, hay días muy gratificantes. Lo beneficioso es que gente que no nos conocía nos empezó a conocer. Empezaron a ir a la panadería. Gente que empezó a abrirse a los domicilios, la gente tenía un poco de temor, que llegara un domiciliario a sus casas era sinónimo de contagio, no ha sido fácil.

También, nos tuvimos que sentar el personal y yo a hablar, tenía que botar a alguien. Y yo decidí que no porque obviamente los chicos están solitos acá en Bogotá, en Colombia. Me parecía muy injusto que tuvieran que quedarse sin empleo, porque simplemente esto es algo coyuntural, es algo que va pasar en algún momento y yo los iba a necesitar.

Todos los empleados de Ávila Gourmet siguen trabajando

Acordamos reducir los días de trabajo, para que por lo menos tuvieran un dinero, y yo pagarles esos días que podían trabajar y  no despedir a nadie. Para que ellos pudieran abonar en sus arriendos, o comprar comida, o sus gastos.

Hasta ahora hemos trabajado así, nos ha ido bien, hay semanas más movidas, y así les añado un día más de trabajo. De verdad que con los muchachos nos ha ido excelente, no puedes botar a nadie porque esto no es culpa de ellos, no es culpa de nadie. Pero si puedes llegar a acuerdos con tus trabajadores y mantenerles o darles empleo. Hay lugares que a mí me sorprende, que le niegan el alimento a sus trabajadores. Pero mis chamos comen ahí, desayunos, pueden agarrar el producto que quieran, y almuerzan también, porque ahí estamos para ayudarnos.

¿Creen que ser extranjeros es un impedimento para emprender en otro país?

No es un impedimento, puedes tener las ganas sin importar tu nacionalidad. Pero sí es un problema, por ejemplo aquí en Colombia ser extranjeros y emprender, sino vienes con un capital fuerte. A mi, teniendo doble nacionalidad, el sistema financiero me ha cerrado las puertas, y a mucha gente que conozco, que también está en la misma situación.

Colombia te da muchas herramientas para invertir y emprender, pero te quita la más importante, el acceso al dinero, al sistema financiero. No sé cómo será con las otras nacionalidades, pero con los venezolanos la ayuda es nula por completo.

No obstante, hay muchos proyectos de organizaciones como la OIM, ONU, Cámara de Comercio, como la Alcaldía de Bogotá, que te puede prestar ayuda como formación. Y en algunos casos Naciones Unidas que te puede aportar capital semilla, un pequeño capital, pero en los otros casos solo puedes recibir formación para emprender. Todas las herramientas para formar un emprendimiento, pero es muy difícil si no tienes un capital atrás o algo que lo sustente. .

Si vienes y quieres emprender, y no tienes, y dices voy a ir a un banco a pedir un préstamo, la respuesta que siempre te van a decir es no.

¿Qué les recomendarían a los venezolanos que han sido golpeados por la pandemia en el área laboral?

Es una pregunta complicada, los que tienen negocio, hay que reinventarse sacar algo nuevo. Ver una manera de vender que no sea la tradicional que no sea como la veníamos manejando. A los empleados, no sé, porque veo tanta tristeza ahorita con la gente que se ha quedado sin nada, sin empleo, sin casa, sin nada, y caminando y vagando vía Venezuela, que tú sabes que es un infierno ahorita, que las cosas están cada vez más difíciles.

La encrucijada de muchos venezolanos en Colombia

No sabes dónde van a estar mejor, si aquí donde todo está totalmente parado, donde las cosas medio se están reactivando, donde la gente tiene que dormir en la calle y pasar frío, o regresarse a Venezuela. Encontrar todas las carencias y toda la desidia que se encuentra el país en este momento, la verdad que no sé eso es una disyuntiva. Le doy gracias a Dios por no estar en eso en este momento, porque no sabría qué hacer.

En la panadería llega gente, que me imagino que están caminando hacia el norte, para salir a los terminales y realmente es un tema de partirte el corazón a cada rato. De la gente que pasa y pide, y literalmente están pasando hambre, piden comida, pasan pidiendo ayuda, es muy difícil no sólo para el que pasando, sino para quienes lo están viendo. Porque son situaciones en las que algunos no están preparados para ver. Mucha gente se vino para acá con una idea con un sueño, pero se están regresando, quizás sus sueños se estaban cumpliendo, pero el tema del coronavirus, fue como un balde de agua fría para todos.

¿Qué le recomendarían a los que desean emprender en este país?

Sí hay posibilidades de emprender. Colombia es un país que toda la vida se ha mantenido en guerra constantemente, es un país que debería tener que tener todas las riquezas posibles. Pero lamentándolo mucho el nivel de desempleo es muy alto, y eso ha obligado a muchas personas a irse por el área del emprendimiento. Por una parte muy bien, pero por otro, hay mucha gente emprendiendo y hay pocos recursos en las calles.

Reinventarse y estar unidos como venezolanos

Hay cosas por hacer, cosas que inventar, pero hay que tener paciencia mucha paciencia. Una de las cosas que yo si les digo a la gente que viene para acá, o a los venezolanos con los que he tenido contacto, por favor ayúdense. Es ayudarse entre venezolanos, todos tenemos la misma necesidad. Si nosotros nos unimos todos llegamos más lejos, y todos saldremos favorecidos de cualquier situación que se nos presente.

La labor de Ávila Gourmet durante la pandemia

Yo he prestado ayuda a la Fundación de Juntos Se Puede, he sido centro de acopio. He recibido ropa y medicina, estoy recolectando para la fundación. Pero todos los días que se acerca alguien a la panadería pidiendo, porque hay mucho venezolano vagando en las calles. Se le presta ayuda con alimento y bebida. Como mucha gente ha despedido a sus empleados, nada más el hecho de no botar a mis muchachos, es una ayuda que le he prestado a alguien, creo que nadie merecía haber sido sacado de sus trabajos, de verdad que no.

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