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Guaidó y Maduro

Agendas del régimen y la oposición los alejan de una posible negociación

Las semanas que estamos viviendo tienen unos niveles de tensión social alarmante. Principalmente por el colapso social que trastoca todas las estructuras del sistema político. Para ser más precisos el sistema político venezolano colapsó. Esto quiere decir que sus instituciones son insuficientes para cubrir las demandas más básicas de la ciudadanía. Dicha situación convierte la vida diaria de los venezolanos en una agonía. Ante tal realidad, algunos actores como Henri Falcón, José Virtuoso (rector de la UCAB), e incluso algunas organizaciones como PROVEA consideran que es imperativo el acercamiento entre el régimen y la oposición. Planteamiento que en mi opinión es equivoco pues las agendas de uno y otro son diametralmente opuestas.

Ahora es noticia: Solorzano respaldó propuesta de instalar un Gobierno de Emergencia Nacional

Para que exista un acercamiento entre actores políticos tiene que existir una hoja de ruta de mutuo acuerdo. Que en Venezuela no existe, todo lo contrario, las acciones del régimen (respaldadas por Rusia, Cuba, China e Irán) y también las acciones de la oposición (avaladas por EE. UU y el Grupo de Lima) van dirigidas a desprestigiar y suprimir al adversario. Bajo tal realidad visualizar un acercamiento es ingenuo.

A continuación, detallaremos las agendas del régimen y de la oposición

Por un lado, el régimen ha utilizado la pandemia para mostrarse comunicacionalmente fuerte y proyectar que controla la situación. Igualmente aprovecha la cuarentena y el distanciamiento social para mantener a la ciudadanía encerrada en su casa. Dicha cuarentena evita en grado importante que las calles se llenen de venezolanos descontentos por la gestión del régimen.

Finalmente, aprovecha ese “intento de incursión” que fue la Operación Gedeón para fomentar la tesis del enemigo externo. Que sirve para cohesionar la estructura del partido y a la FANB a lo interno. Mientras que acusa a la oposición política y al “imperio” como los responsables del supuesto magnicidio. Y lo más curioso, que son responsables de todos los problemas que viven los venezolanos.

Oposición

Por su parte, la oposición se ha enfocado en visibilizar la vulnerabilidad del sistema de salud venezolano ante la pandemia. Además de resaltar la utilización de la cuarentena para reprimir los cientos de protestas que se han registrado los últimos dos meses.

La mayoría por el deterioro de servicios básicos. Igualmente, la oposición ha respaldado una serie de acciones de EE. UU que buscan disuadir al régimen para que negocie. Como la operación antinarcóticos que desplegó la Casa Blanca en el Caribe o las acusaciones a altos funcionarios del régimen. Esto por supuestamente formar parte de actividades ilícitas, entre ellas tráfico de drogas.

Finalmente, la oposición ha intentado impulsar el llamado Gobierno de Emergencia Nacional para superar el colapso social, cabe resaltar que en ese gobierno no se toma en cuenta al régimen.  

Más sobre las agendas

Las agendas de ambas fuerzas políticas muestran un juego suma cero. Es decir que las ganancias de uno son directamente igual a las pérdidas del otro. No hay incentivos para aproximarse a un diálogo.

Otro elemento importante es el uso de la narrativa ya que tanto uno como otro se acusan de tener vínculos con el narcotráfico. Por un lado, el régimen afirma que la Operación Gedeón estuvo respaldada por el narcotráfico. Este menciona a un representante del cartel colombiano apodado “doble rueda”. Es decir vincula a la oposición política con narcotraficantes colombianos.

Del otro lado la oposición política acusa a los dirigentes del Régimen de convertir al Estado Venezolano en un Narcoestado. Cabe preguntarse ¿cómo sentarse a negociar con alguien que acuso de narcotraficante? Llama la atención también la ausencia de un reconocimiento común. Para el régimen, Guiadó no representa la Asamblea Nacional, el máximo poder legislativo sigue en desacato y es Luis Parra quien la preside. Mientras que para la oposición el régimen está usurpando la presidencia y el resto de los poderes públicos de Venezuela ¿cómo sentarse a negociar con alguien que no reconoces? Allí un dilema insuperable a mi parecer.

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