Superliga: ¿Era la salvación o la muerte del fútbol?

Durante la última semana, el mundo del fútbol (y del deporte en general) vivió un auténtico terremoto cuando doce de los equipos más poderosos de Europa anunciaron la creación de un nuevo torneo llamado “Superliga Europea”. A esto, le siguieron diversas reacciones y presiones que llevaron a su posterior derrumbe, al menos de momento, unos días más tarde. Este tema trajo mucha polémica y mientras sus promotores decían que era la alternativa para salvar al fútbol, sus detractores comentaban que sería lo que mataría a dicho deporte. ¿Quién tiene la razón? Pasaremos a verlo a continuación.

Superliga

Recuento

Corría un domingo como cualquier otro y cuando pensábamos que sería un tranquilo día para descansar. Salió a la luz un comunicado de prensa por parte de 12 equipos: Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Manchester United, Liverpool, Chelsea, Manchester City, Arsenal, Tottenham, Juventus, Inter y Milan anunciaban la creación de la Superliga Europea, torneo que se disputaría en paralelo con el resto de las competencias que actualmente se juegan y que en un principio tendría como participante a los conjuntos fundadores, más cinco elencos invitados.

Ahora es noticia: Yeferson Soteldo se acerca al fútbol de la MLS

Las reacciones no se hicieron esperar, comenzando lógicamente por la UEFA y la FIFA, que incluso amenazaron con excluir no solo a los equipos involucrados, sino también a los jugadores pertenecientes a sus plantillas, de todas sus competiciones, incluyendo las que se juegan a nivel de selecciones, como la Eurocopa y el Mundial. A esto le siguió el repudio de directivos, técnicos y jugadores no pertenecientes a las 12 escuadras involucradas, pasando por periodistas y, sobre todo, aficionados alrededor del mundo. Por ejemplo, el lunes Anfield (Cancha del Liverpool) y otras sedes amanecieron con pancartas rechazando el proyecto. Por su parte, el Leeds United saltó al calentamiento previo a su cotejo, precisamente contra los “Reds”, con franelas con el logo de la Champions League (que actualmente es el máximo torneo de clubes en Europa, por lo que sería el competidor directo de la Superliga) y con una frase que decía “Earn it”, lo que traducido al español sería “gánenselo”, haciendo referencia a que la participación en el nuevo campeonato sería por invitación y no por méritos deportivos.

Ese mismo día Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y prácticamente el único vocero que tuvieron los clubes fundadores, dio una entrevista en un conocido programa en España justificando el nuevo torneo. Sin embargo, el martes comenzó la hecatombe para este proyecto y lo que comenzó con reportes de la prensa británica indicando que Manchester City y Chelsea abandonarían el barco, terminó con una huida en masa y al final del día sólo Juventus, Barcelona y el propio equipo Merengue permanecían adheridos al proyecto.

Ya el miércoles el propio Pérez concedió una nueva entrevista donde entre otras cosas declaraba que el plan no había muerto, sino que estaba en “Stand-by”. Ahora, como todo en la vida, esta iniciativa tiene sus argumentos a favor y en contra, por lo que pasaremos a contrastar ambas posturas.

Argumentos a favor

Del comunicado de prensa que hizo el primer anuncio, se desprenden las siguientes frases:

«De cara al futuro, los Clubes Fundadores esperan mantener conversaciones con la UEFA y la FIFA buscando las mejores soluciones para la Superliga y para el conjunto del fútbol mundial».

“Este nuevo torneo proporcionará un crecimiento y apoyos económicos para el fútbol europeo significativamente mayores a través de un compromiso a largo plazo para hacer pagos solidarios sin tope que crecerá en línea con las ganancias de la liga. Estos pagos solidarios serán substancialmente mayores que aquellos generados por las actuales competiciones europeas”.

También en el comunicado están contenidas citas de Florentino Pérez (Presidente del Real Madrid y de la Superliga), Andrea Agnelli (Presidente de la Juventus y uno de los vicepresidentes de la Superliga) y Joel Glazer (Uno de los presidentes del Manchester United y el otro vicepresidente del nuevo torneo).

En el caso de Pérez, dice lo siguiente: “Ayudaremos al fútbol en todos sus niveles para que tome su justo lugar en el mundo. El fútbol es el único deporte global en el mundo (sic) con más de cuatro billones de aficionados y nuestra responsabilidad como clubes grandes es responder a sus deseos.”

Agnelli expresó: “Los 12 clubes fundadores representan a billones de hinchas alrededor del globo y 99 trofeos europeos. Nos unimos en este momento crítico, permitiendo que las competiciones europeas se transformen y dejando al juego que amamos en una base sustentable para el futuro a largo plazo, aumentando la solidaridad sustancialmente y dando a fanáticos y jugadores amateur un flujo regular de jornadas estelares que alimentarán su pasión por el juego mientras les traen modelos a seguir adecuados”.

Por su parte, Glazer indicó: “Al juntar a los clubes y jugadores más grandes del mundo y hacer que jueguen entre ellos a lo largo de la temporada, la Superliga abrirá un nuevo capítulo en el fútbol europeo, asegurando competiciones e instalaciones de clase mundial y mejor apoyo financiero para la parte más amplia de la pirámide del fútbol”.

Al final el argumento de los clubes es que han disminuido considerablemente los ingresos de los equipos tanto por sus ligas locales como por Champions y demás competencias europeas. Situación que se ha agravado aún más con la pandemia. Por otra parte, desde su punto de vista, por lo que representan en el fútbol y la adición y cobertura mediática que tienen, sienten que haciendo un torneo exclusivo podrán tener niveles de audiencia inéditos en cuanto a competencias de clubes, logrando una estructura económica más sustentable y de esta manera aumentar no sólo sus ganancias, sino poder repartir una cantidad mayor a la que actualmente distribuyen los entes que organizan los torneos, a los clubes con menos recursos y mercados más reducidos. De allí que siempre hablen de un concepto de “pirámide” en la que estos fundadores estarían en el tope.

Esto también es una respuesta al inminente anuncio por parte de la UEFA que aumentará la cantidad de cupos a la fase de grupos de la Champions League de 32 a 38, lo cual aumentará la carga del calendario de los equipos, que ya es bastante fuerte actualmente, aumentando el riesgo de que los jugadores sufran problemas físicos. Adicionalmente, los nuevos partidos serían potencialmente contra equipos que en el papel son inferiores a estos fundadores y que, a juicio de los promotores de la iniciativa, no tendrían el atractivo suficiente para los aficionados.

Argumentos en contra

Es lógico que la mayor cantidad de declaraciones rechazando el nuevo torneo, provengan de personas que no pertenecen a estas instituciones, por lo que daremos mayor relevancia a los protagonistas que si son miembros de los clubes fundadores. El primero en pronunciarse al ser interpelado sobre el tema previo al partido de su equipo por Premier League, fue Jürgen Klopp, Director Técnico del Liverpool, comentando lo siguiente: “No he cambiado mi opinión” (en 2019 se declaró que esperaba que esta superliga nunca se lleve a cabo) y “Me gusta la Champions y el factor competitivo del fútbol. Me gustaría que el West Ham la juegue el próximo año. No quiero que lo hagan porque nosotros también queremos jugarla (Los “Reds” están luchando por llegar a puestos que le den su clasificación a Champions), pero igual tienen esa oportunidad.”. También fue enfático al manifestar que ni él, ni su cuerpo técnico, ni sus dirigidos fueron involucrados en la decisión.

James Milner, segundo capitán del conjunto “Red” y portador de la cinta en ese partido ante la ausencia de Jordan Henderson, fue el primer jugador en pronunciarse públicamente, indicando: “Sólo puedo dar mi opinión personal. No me gusta y espero que nunca ocurra”.

Al día siguiente fue Pep Guardiola, Entrenador del Manchester City quien comentó: “El deporte no es deporte cuando no existe la relación entre esfuerzo y recompensa”. También comentó que “Deja de ser deporte cuando no importa si pierdes”.

Luego de esto, las reacciones vinieron en cadena con jugadores expresándose por redes sociales, como fue el caso de Kevin de Bruyne, Jordan Henderson, Bruno Fernándes, y tantos otros que manifestaron su rechazo al nuevo proyecto.

Lo primero que consideran los detractores de la Superliga es que el torneo, como está planteado en un principio, es excluyente, dado que plantea reemplazar la élite actual por una nueva sustentada en estos doce clubes fundadores.

En segundo lugar, argumentan que esta iniciativa es solo una maniobra para ellos obtener aún más poder y dinero, sin importar lo que realmente suceda con el resto del mundo del fútbol.

Por último, está el tema deportivo y el hecho de que estos fundadores tendrían siempre garantizada su presencia en el nuevo torneo, sin importar sus resultados previos. Restando en gran medida la meritocracia que puede tener el fútbol actual y las oportunidades que eventualmente podrían tener los clubes de mercados más pequeños de competir y, por qué no, superarles en la cancha.

Opinión

Ahora que conocemos los puntos de vista tanto a favor como en contra de esta iniciativa, hay que decir que varios argumentos de los fundadores son ciertos. Por ejemplo, el hecho de que el fútbol se ha convertido en un negocio con el paso de los años y en el que UEFA, FIFA y demás entes rectores perciben muchas mayores ganancias y poco queda para los clubes participantes en sus torneos.

Esto también lleva a los actuales regidores del balompié (que de todas formas han estado envueltos en escándalos serios en el pasado reciente) a tomar decisiones sólo considerando su propio beneficio, como lo puede ser la expansión de la Champions a 38 equipos, el jugar torneos como el Mundial de Clubes o la Supercopa de España en países árabes y la asignación de la sede del propio Mundial de 2022 a Catar, que a pesar de ser un país sin tradición futbolística y que ha estado envuelto en la polémica por la muerte de obreros en la construcción de los estadios y otros temas sociales, sigue firme como sede de la Copa del Mundo sólo por ofrecer mejores ingresos económicos a la FIFA. Esto no provee beneficio alguno para los clubes, que claramente son uno de los motores principales de generación del espectáculo que representa el fútbol año tras año.

Sin embargo, hacer un torneo paralelo con estos equipos no es la solución del problema. Simplemente consiste en cambiar una élite por otra y pasar por alto al resto de los equipos, no sólo pretendiendo que pasen a depender económicamente de estos “pagos solidarios” de los que actualmente son sus competidores, sino de sus méritos deportivos, ya que para asistir al torneo que aspira a ser (y de llevarse a cabo, probablemente será) el más importante a nivel de clubes, dependen de una invitación de los equipos fundadores.

Continuando en lo estrictamente deportivo, quizás la Superliga tendría mayor justificación si los 12 fundadores fuesen sempiternos participantes en las fases de octavos y cuartos de final de la Champions League, dado que esto fortalecería el argumento de que también desde el punto de vista competitivo son ellos quienes mantienen a flote la estructura del fútbol en el viejo continente. Sin embargo, este no es el caso. Por ejemplo, Inter y Milan tienen bastantes años sin trascender en la máxima competición europea, lo mismo se puede decir del Manchester United y el Arsenal.

Ahora bien, todo este embrollo, sin saber si al final los clubes involucrados están llegando a acuerdos por debajo de la mesa para poder reconsiderar sus intenciones, es una señal de alerta para UEFA, FIFA y demás entes que rigen el fútbol, de que un cambio estructural es necesario si se quiere que este deporte siga brindando espectáculo y sea rentable para los clubes que hacen vida en las distintas categorías.

Por ejemplo, un primer paso sería reorganizar las competiciones para que distribuyan sus ingresos de forma más equitativa y justa para los equipos participantes, que los calendarios de las distintas copas sean más flexibles y luego reestructurar la Champions y Europa League en formatos más restringidos de acuerdo con sus resultados de las ligas. Por ejemplo, que sólo los dos primeros vayan a Champions y tercero y cuarto a Europa League.

También una mejor distribución de los derechos televisivos en las ligas locales podrá permitir a los equipos pequeños crecer en cuanto a plantilla, staff e instalaciones, aumentando su competitividad y haciendo que las ligas sean más interesantes para los espectadores.

Mas allá del fracaso momentáneo del proyecto, lo que ha ocurrido tendrá consecuencias y seguramente dará de que hablar por muchos años, por ello, seguramente volveremos a abordarlo en este espacio. Mientras tanto, veremos qué fichas moverán UEFA, FIFA y las ligas locales y si en efecto el fútbol tendrá una transformación en el futuro cercano.

 Por: Miguel de los Ríos

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver