McLaren y el Ave Fénix

Hace casi 9 años, específicamente el 25 de noviembre en el Circuito de Interlagos se llevó a cabo el Gran Premio de Brasil de la temporada 2012 de la Fórmula 1. En una carrera donde la lluvia fue protagonista, como es usual en el trazado paulista y en la que se definió la lucha por el título mundial entre Sebastian Vettel en su Red Bull y Fernando Alonso, en aquel momento en Ferrari. Finalmente, el alemán se llevó el lauro, convirtiéndose en el tricampeón más joven de la historia del Gran Circo. También fue la última carrera del “Kaiser”, Michael Schumacher. Todo esto hizo que la victoria de Jenson Button con su McLaren pasara relativamente desapercibida.

McLaren

Algo que era desconocido para todo el entorno de la Fórmula 1 en aquel momento, es que esa sería la última victoria en mucho tiempo para el equipo basado en Woking. Las consecuencias económicas que trajo al equipo el escándalo del “Spygate”, en el que el equipo británico fue fuertemente sancionado por haber hecho espionaje corporativo a la Scudería Ferrari, la falta de liderazgo en la dirección de equipo luego de la salida del histórico Ron Dennis del cargo, la marcha a Mercedes en 2013 de Lewis Hamilton y las malas decisiones con el cambio de normativa y el inicio de la “era híbrida” en 2014, sobre todo con la alianza con Honda para el desarrollo de sus motores, hicieron que este histórico conjunto se fuese en picada y ya en la segunda mitad de la década de 2010 ocupaba los últimos lugares de la parrilla.

Fallas mecánicas, accidentes, motores lentos y poco fiables, quejas por la radio, problemas financieros y múltiples frustraciones habían estado a la orden del día para McLaren. Sin embargo, detrás de todo esto había un plan muy elaborado para ir paso a paso evolucionando y adaptando procesos y lograr volver a lo más alto del podio. En primer lugar, pese a los malos resultados, desde 2014 el equipo decidió que su área de investigación y desarrollo (I+D), trabajaría con un modelo desde cero y a partir de ese entonces solo evolucionaría dicho monoplaza, en lugar de optar por la opción más rápida de invertir cantidades mucho más escandalosas cada año tratando de buscar a la primera un carro ganador de forma desesperada.

Luego se dio la incorporación del norteamericano Zak Brown. El californiano, luego de haber hecho carrera como piloto y haberse iniciado en la dirección como cofundador de United Autosports, uno de los principales equipos de categorías de protipos y turismos, principalmente en carreras de resistencia, llegó a McLaren como Director Ejecutivo de su grupo tecnológico en 2016 y luego en 2018 pasó a ser CEO de la escudería en 2018. Con esto, no solo es responsable del rendimiento deportivo, sino también del financiero, estratégico, operacional y demás ámbitos del negocio del gigante de Woking.

Después llegó la guinda del pastel, cuando el alemán Andreas Seidl, ingeniero con un pasado muy exitoso que incluye experiencias liderando a BMW en su regreso a la categoría de Turismo Alemán (DTM) o en la división de prototipos de Porsche, que llegó a McLaren en 2019 como Director de Equipo. Siendo de esta manera la cabeza visible de la parte técnica del equipo y un complemento para Brown, quien está encargado de la escudería de forma global.

Bajo el liderazgo de Brown y Seidl, McLaren ha tenido un crecimiento sostenido. El primero se ha encargado de obtener patrocinantes y convencer al directorio con resultados que aumente su inversión en la división de Fórmula 1. También ha hecho una gran gestión en cuanto a la contratación de los pilotos y el personal (incluyendo al propio Seidl). El alemán, por su parte, ha sido reconocido por distanciarse del estilo de trabajo clásico de un Director de Equipo, en el que hay una figura controladora que tiene que estar a cargo de todo lo que pasa dentro de la escudería, sino que ha optado por delegar responsabilidades y decisiones a expertos en cada una de las áreas que componen su equipo. Esto le da libertad a las divisiones que operan en la fábrica y ha permitido optimizar tiempo y recursos.

Deportivamente, los resultados hablan por sí solos. Luego del fracaso de la alianza con Honda que los tuvo en el fondo de la parrilla en 2017, McLaren ha mejorado a un paso firme. Al año siguiente con motores Renault a bordo, subieron hasta el sexto peldaño en el Campeonato de Constructores. Luego, en 2019 y con la incorporación de Seidl y de su nuevo piloto protegido, Lando Norris, complementado por el español Carlos Sainz, tuvieron un ascenso notable y culminaron cuartos detrás de Mercedes, Ferrari y Red Bull, con unos esfuerzos coronados por el podio del madrileño en el Gran Premio de Brasil de ese año.

En 2020, pese a ser uno de los equipos que tuvo que hacer más recortes en su plantilla producto de la pandemia, comenzaron con paso firme con un podio de Norris en el Gran Premio de Austria. Sainz estuvo al borde de la gloria en Italia al culminar segundo detrás de Pierre Gasly y el equipo de Woking aprovechó la dramática caída del rendimiento de Ferrari para subir hasta el tercer lugar en el campeonato.

Llegó el 2021 y también llegó un nuevo proveedor de motores, porque McLaren llegó a un acuerdo con Mercedes, quien había sido su suministrador de unidades de potencia desde los años 90 y hasta 2013, una alianza exitosa que trajo aquellos títulos de pilotos en 1998 y 1999 con Mika Hakkinen y en 2008 con el propio Lewis Hamilton. También, con la salida de Carlos Sainz al Cavallino Rampante, se hicieron con los servicios de Daniel Ricciardo, que podía aportar esa cuota de experiencia y que con su acostumbrado buen humor mantendría el buen ambiente dentro del equipo junto con el talentoso Norris. Durante todo este año han tenido una batalla encarnada con el que se podría decir que es su mayor rival histórico, la Scudería Ferrari, por repetir ese tercer puesto, detrás de Mercedes y Red Bull. Y qué mejor escenario para darle un golpe a su rival que en su propio terreno.

El Autodromo Internazionale di Monza fue el testigo de un fin de semana muy emocionante en el que Mercedes partía como el equipo con mejores prestaciones, seguido de cerca por su rival por el título, Red Bull. Sin embargo, desde los entrenamientos libres fue McLaren, empujado por ese motor Mercedes, quienes iban cerrando rápidamente la brecha en el templo de la velocidad. En la clasificación del viernes Norris y Ricciardo culminaron cuarto y quinto, respectivamente, mientras que el sábado ambos pilotos aprovecharon al máximo el formato de carrera de Sprint, mantuvieron detrás a nada más y nada menos que a Lewis Hamilton y culminaron con Ricciardo tercero y Norris cuarto. Esto sumado a la sanción del ganador del evento, Valtteri Bottas, los colocó en el segundo y tercer puesto para el Gran Premio del domingo.

Llegó el gran día y Ricciardo tuvo una salida espectacular para ponerse por delante de Max Verstappen, quien había salido en la posición de vanguardia. Ambos pilotos supieron mantener la presión. Ricciardo aguantando a Verstappen y Norris a Hamilton, pese a estar sufriendo de una fuerte degradación en sus neumáticos. Sin embargo, para poder triunfar en la Fórmula 1, sobre todo si no estás con el mejor carro, se necesita siempre una pizca de suerte. Y McLaren el pasado domingo se encontró con mucho más que eso.

Llegó el momento de las paradas en boxes y primero Verstappen y después Hamilton tuvieron problemas en el cambio de neumáticos. Cuando el británico salió de pits, quedó en paralelo con su rival por el título entrando a la angosta chicana que representan las curvas 1 y 2 del trazado y ocurrió lo que se veía venir desde hace rato, el Red Bull y el Mercedes tuvieron un encontronazo y el auto del neerlandés terminó encima del conducido por el heptacampeón mundial en un episodio que, de no ser por el halo, pudo haber terminado en una tragedia.

Esto dejó la mesa servida para lo impensado y, pese al ataque de Sergio Pérez y Valtteri Bottas en los últimos giros, fue Daniel Ricciardo quien se subió al primer escalón del podio y le siguió Lando Norris en el otro McLaren, día glorioso para los de Woking que han tenido una justa recompensa después de tanto sufrimiento. Es su primera victoria desde aquel día en Sao Paulo en 2012 y su primer 1-2 desde el Gran Premio de Canadá en 2010.

Lo mejor de todo, es que el objetivo para McLaren es el cielo y tienen pensado aprovechar el cambio de reglamento en 2022 para darle el golpe definitivo y volver a competir por el título, como lo hicieron antes con Emerson Fittipaldi, James Hunt, Niki Lauda, Alain Prost, Ayrton Senna, Mika Hakkinen y Lewis Hamilton. Este equipo se merece ese lugar y está trabajando duro para ello. Ojalá pueda volver a lo más alto y, como el Ave Fénix, resurgir de sus cenizas.

 

 

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