Las claves del Gran Premio de la Emilia Romagna

El pasado domingo se disputó bajo el nombre oficial de “Gran Premio Made In Italy y de la Emilia Romagna” (el cual seguramente es uno de los nombres más largos de la historia), la segunda válida del Campeonato Mundial 2021 de Fórmula 1. El “Autódromo Enzo e Dino Ferrari” en Ímola fue el escenario de una carrera en la que pasó absolutamente de todo y que nos confirma que esta temporada será mucho más emocionante de lo que la gran mayoría de nosotros anticipaba. Así que, sin más preámbulos, veamos cuáles fueron las claves de la más reciente carrera del “Gran Circo”. ¡Comenzamos!

Gran Premio de la Emilia Romagna

Lluvia, bendita lluvia

Unas horas antes de comenzar la carrera la lluvia se hizo presente en el circuito, y no se detuvo hasta que ya se había disputado el primer tercio del Gran Premio. Como es costumbre, esto abrió un abanico de posibilidades en la jornada, desde ver si los equipos optaban por neumáticos intermedios o por los de lluvia intensa (también conocidos como “full wets”), el juego de estrategias a medida que se iba secando el asfalto y, por supuesto, algunos pilotos perdiendo el control de sus monoplazas dado el poco agarre en el trazado.

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Mientras el neerlandés Max Verstappen se alejaba en la punta, seguido de Lewis Hamilton, en la retaguardia del pelotón era Nicholas Latifi el primero en abandonar. El canadiense se había salido de pista y tratando de reingresar dejó sin espacio a Nikita Mazepin, por lo que el Williams de Latifi terminó estrellándose contra el muro y causando el primer Safety Car de la jornada. Otros pilotos como Mick Schumacher, Carlos Sainz o Sergio Pérez también tuvieron excursiones en las inclementes escapatorias con hierba y trampas de grava de Ímola. Afortunadamente para ellos, sin las mismas consecuencias.

Ya en la vuelta 27 y con su rival acercándose peligrosamente, Verstappen entraría a boxes para colocar gomas de piso seco. Una vuelta más tarde lo haría Hamilton (cuyo equipo tuvo problemas cambiando su rueda delantera derecha). Ambos volvieron al trazado en las mismas posiciones, pero en pleno tráfico, obligados a adelantar a pilotos rezagados, lo que lleva precisamente a la siguiente clave.

El retorno de “San Ganchao” y la suerte de campeón

Corría la vuelta 31 cuando Hamilton, desesperado por adelantar rápidamente a los pilotos más retrasados, intentó superar por el interior de la curva “Tosa” al Williams de George Russell, pisando una zona que todavía seguía húmeda en el asfalto, lo que lo hizo bloquear sus neumáticos izquierdos y salirse de pista, hasta impactar ligeramente contra el muro, dañando su alerón delantero.

Todo esto recordó a aquel GP de China en 2007, donde el británico se quedó enganchado en la trampa de grava en la entrada al box, a lo que la transmisión española de aquella carrera reaccionó con un comentarista diciendo repetidamente “Se ha enganchado”, lo que posteriormente en un meme que dio la vuelta al mundo se transformó en “San Ganchao”.

Anécdotas aparte, Hamilton para no seguir dañando su monoplaza, debió esperar que pasara el pelotón, reincorporarse en reversa y entrar a boxes a cambiar la trompa del auto, lo que en teoría debió haberlo dejado en las últimas posiciones de la parrilla. Sin embargo, justo en ese momento su compañero Valtteri Bottas y George Russell (que, aunque corre con Williams, también es protegido de Mercedes) tuvieron un fuerte accidente en la infame curva “Tamburello” (misma curva donde perdió la vida el gran Ayrton Senna en 1994, aunque después de ese año su trazada fue modificada). Todo esto hizo que, luego de la entrada del auto de seguridad y la posterior bandera roja que detuvo la carrera para que los comisarios pudieran recoger de forma segura todos los escombros que dejó el percance, Hamilton tomara el relanzamiento en la octava posición.

Un golpe de suerte de esos que comúnmente tiene el heptacampeón del mundo, que, de no ser por lo aparatoso del choque, daría incluso a pensar que fue una maniobra intencionada para favorecerle, al estilo del famoso “Crashgate” en Singapur 2008, donde Renault pidió a Nelson Piquet Jr. estrellar a propósito su bólido para favorecer a su entonces compañero, Fernando Alonso.

No sólo de suerte vive el hombre

Es cierto que, por cosas como esta, se puede decir que Lewis Hamilton es uno de los pilotos que mayor fortuna ha tenido en la historia de la categoría reina. Sin embargo, decir que ese es el único factor que lo ha llevado donde está es absolutamente mezquino. El británico inició una remontada en la última parte de la carrera que lo terminó llevando al segundo lugar, obteniendo también la vuelta más rápida del día. Esto más allá de la suerte y de las prestaciones del carro es una muestra de puro talento. El mayor ejemplo es el propio Valtteri Bottas, que con el mismo monoplaza no pudo avanzar de los puestos intermedios y cuyo accidente se produce porque Russell con un Williams, que es un carro claramente inferior que el Mercedes, llevaba mejor ritmo e intentó adelantarle.

Por todo esto, no queda más que quitarse el sombrero ante faenas como la que ha realizado el que, junto con el “Kaiser”, Michael Schumacher, ha sido siete veces campeón del mundial de pilotos.

Norris iba “Vo-Lando”

El justo ganador de la distinción de “Piloto del día”, otorgada por el voto de los aficionados, fue Lando Norris. El piloto de McLaren salió de la séptima plaza a un ritmo trepidante, que lo llevó a encontrarse eventualmente a su compañero, Daniel Ricciardo, a quien el equipo dio la orden de dejar pasar al joven británico, dada la diferencia en rendimiento de ambos.

Norris siguió escalando posiciones hasta ubicarse tercero al momento de la bandera roja. Después en la reanudación superó rápidamente al Ferrari de Charles Leclerc en Tamburello, tomando una segunda posición que seguramente hubiese conseguido de no ser por la remontada de Hamilton. Meritorio tercer lugar venciendo en pista a ambos pilotos del “Cavallino Rampante” y que lo deja en la misma plaza de momento en el campeonato, confirmando así que la pelea entre los históricos de Maranello y Woking estará a la orden del día.

Canta y no llores

La otra cara de la moneda fue Sergio Pérez. El mexicano, luego de iniciar segundo producto de una gran clasificación el sábado, donde superó a su compañero de equipo Verstappen, tuvo una jornada para el olvido en la que, no sólo no pudo mantener el ritmo de los pilotos de vanguardia, sino que tuvo varias salidas de pista y pérdidas de control de su monoplaza. Particularmente, dos de esos percances fueron muy costosos.

El primero fue mientras el pelotón estaba en pleno régimen de “Safety Car” luego del abandono de Latifi. El piloto de Red Bull se encontraba en la cuarta plaza hizo un trompo y luego retomó su posición original antes del percance. El tema es que, por estar la carrera controlada por el auto de seguridad, no se puede adelantar ningún vehículo sin permiso de Dirección de Carrera, por lo que el azteca fue sancionado con 10 segundos, que tuvo que cumplir detenido en su siguiente parada en boxes.

El segundo ocurrió en la vuelta 38. Pérez, incluso después de haber cumplido con la penalidad, rodaba en la cuarta plaza luego de la bandera roja y su respectiva reanudación, cuando nuevamente hizo un trompo que lo hizo caer 10 puestos y poco pudo hacer de ahí en adelante, viendo la bandera a cuadros apenas en la duodécima ubicación, fuera de los puntos.

Lo que viene

Max Verstappen terminó llevándose la victoria, con Lewis Hamilton y Lando Norris completando el podio. Este resultado deja el mundial al rojo vivo, con el británico superando al neerlandés por apenas un punto (44 contra 43). En cuanto a los constructores, Mercedes lidera la tabla con 60 unidades, seguido de Red Bull con 53. Mientras tanto, dos semanas nos separan del próximo Gran Premio, que se disputará en Portugal, en el Circuito de Portimão en una cita que promete muchas emociones.

Por: Miguel De Los Ríos

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