Las claves de la campanada de Francia en el baloncesto olímpico

Desde Barcelona 92, cuando aquel mítico “Dream Team” que incluía a Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Charles Barkley, Karl Malone y compañía arrasó con cuanto rival tuvo enfrente y ganó la medalla de oro con suma comodidad, Estados Unidos había perdido solo tres compromisos en el baloncesto olímpico masculino, todos en Atenas 2004, cuando cayeron en primera ronda ante Puerto Rico y Lituania, para quedar eliminados definitivamente ante Argentina, con un pletórico Manu Ginóbili a la cabeza, en semifinales. 

Francia: JJOO

A Tokio viajó una delegación dirigida por el legendario Gregg Popovich y que tiene jugadores como Kevin Durant, Damian Lillard, Bam Adebayo o Devin Booker, siendo la principal favorita para quedarse con otro oro olímpico para el conjunto de las barras y las estrellas. Sin embargo, el domingo en la mañana Francia, con un inspirado Evan Fournier y el trabajo defensivo de Rudy Gobert, cortó la racha de 25 victorias consecutivas del equipo norteamericano en una magna cita, al derrotarles con marcador de 89-79.

Esto fue solo la confirmación de algo que ya se venía avisando desde hace unas semanas, cuando los estadounidenses cayeron de forma consecutiva ante Nigeria y Australia en cotejos de preparación para estos juegos, y es el hecho de que sus rivales han ido cerrando la brecha explotando al máximo el reglamento FIBA a su favor para que Estados Unidos se vea obligado a jugar con mucha incomodidad, por lo que analizaremos por qué ocurre esto y como los galos supieron aprovechar esta situación para quedarse con el triunfo.

Indiscutiblemente, la NBA es la liga profesional de baloncesto con mayor nivel y talento y no tiene un rival siquiera cercano. Sin embargo, también es el torneo cuyo reglamento tiene mayor cantidad de diferencias respecto al que aplica la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) en sus competencias y que también es adoptado por el COI para los Juegos Olímpicos. Estas variaciones van desde el propio tiempo de juego, pasando por las medidas de la línea de tres puntos y llegando hasta al número de faltas personales que puede cometer un jugador antes de irse expulsado. 

La razón de esto es que la NBA, más allá de su concepción como un torneo profesional, también se vende como un producto, por lo que sus reglas buscan fomentar un juego más atractivo para los aficionados, lleno de despliegue físico, clavadas y jugadas espectaculares. Esto no solo afecta al reglamento como tal, sino a otros aspectos del juego como el arbitraje. FIBA, por su parte, busca mantener un estilo si se quiere más purista y sencillo, en el que el buen uso de los fundamentos del juego es mucho mejor recompensado e intentando atraer a países donde el baloncesto no es un deporte que se practique de forma masiva.

Y esto nos lleva a la primera clave en este asunto. El baloncesto FIBA es mucho más estricto con los contactos físicos y es mucho más común que algún toque que en la NBA pasa desapercibido debido a su arbitraje más permisivo, sea sancionado como falta personal en un torneo internacional en Juegos Olímpicos. Por ejemplo, Kevin Durant se metió en problemas apenas en el segundo cuarto, cuando cometió su tercer foul, y apenas a mediados del tercer período tenía cuatro infracciones. Esta situación trae dos problemas fundamentales, la primera es que le concede al equipo rival tiros libres que puede transformar en puntos y la segunda es que en el reglamento FIBA, un jugador se va expulsado luego de cometer cinco faltas personales, a diferencia de las seis requeridas en NBA. Francia sabe esto y no es casualidad que hayan buscado atacar a Durant, siendo el líder y mejor jugador del rival, más allá de que ha lidiado con las lesiones en los últimos años.

En segundo lugar, está en el manejo de la pintura, ya que en la NBA existe la regla de los tres segundos, que impide a un jugador que permanezca dentro de la llave por más de este tiempo si no está marcando a un rival, con el fin de poder generar espacios para que los jugadores atacantes puedan atacar el aro. En FIBA esta regla no existe, lo que hace que la marcación en zona sea completamente libre. El técnico galo, Vincent Collet, estuvo consciente de esto y en buena parte del choque colocó al mismo tiempo a dos pívots naturales, Rudy Gobert y Vincent Poirier, impidiendo que efectivos como Damian Lillard, Jrue Holiday o el propio Durant pudiesen hacer gala de su explosividad como nos tienen acostumbrados y también tomando una ventaja notable en la obtención de rebotes, tanto ofensivos como defensivos.

Lógicamente, hubo muchas virtudes de Francia en este partido, que mucho tiene que ver con que cinco de sus doce jugadores militan en equipos de la NBA, comenzando con los tres más destacados del compromiso: Fournier (Boston Celtics), Batum (Los Angeles Clippers) y Gobert (Utah Jazz). Si volvemos a remontarnos a 1992, en aquella época los extranjeros en la liga no eran una rareza, pero si era complicado encontrar a más de uno de un mismo país, dejando a Dražen Petrović (Croacia), Vlade Divac (Serbia, aunque en aquel momento competía como Yugoslavia) y hasta al propio Carl Herrera como únicos efectivos en sus selecciones con experiencia ante los estadounidenses. Al final esto es clave porque ayuda a reducir la brecha, sobre todo en cuanto al acondicionamiento físico y también es determinante para poder entender las debilidades que puede tener el equipo norteamericano y poderlas explotar en la cancha.

En este momento se preguntarán por qué entonces Fournier o Gobert no tienen los mismos problemas que Lillard o Durant. La respuesta es que estos jugadores se formaron, naturalmente, en sus países de origen y por ende sus estilos de juego se crearon en un entorno más parecido al baloncesto FIBA, que luego llevaron al mejor baloncesto del mundo y han podido marcar diferencia sin cambiar sus fundamentos. Esto no solo ocurre ahora ni se limita a los jugadores galos. Por ejemplo, Manu Ginóbili forjó una excelsa carrera basada en los fundamentos aprendidos en Argentina y en su paso por Europa, principalmente con el “Eurostep”, que por su éxito logró popularizarlo en la NBA, al punto de que forma parte del arsenal de estrellas como James Harden. Y así podemos encontrar más casos a lo largo de la historia que van desde Žydrūnas Ilgauskas, pasando por Dirk Nowitzki o Pau Gasol y terminando en Gobert o en Luka Dončić (que con Eslovenia también verá acción en estos juegos y eliminó a Venezuela en el repechaje).

Todo este cúmulo de cosas, sumado a que el arbitraje también es más estricto con los fundamentos ofensivos, en los que, por ejemplo, acciones que claramente son sancionables como caminata o pasos, son ignoradas por los árbitros de NBA, pero no por los FIBA, hace que los jugadores estadounidenses muchas veces se sientan, parafraseando al narrador de la película “Rocky”, como toros en un armario chino y no puedan desplegar todo su juego. ¿Siguen siendo candidatos al oro? De eso no hay duda, pero tampoco hay duda de que no son invencibles y que en un mal día y con un rival como los franceses, que sepa explotar estas debilidades, puede ocurrir otra sorpresa como aquel día en Atenas.

 

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