La Vinotinto y sus eternos fantasmas

Más de 24 horas han pasado desde el choque más reciente de la Selección Nacional, una amarga derrota en Lima por 1-0, por el resultado, por lo complicada que quedó la Vinotinto en la tabla de posiciones y, sobre todo, por la forma en la que se pierde que, lamentablemente, recuerda a aquellos partidos previos al 2001, cuando se dio aquel “boom” de la mano de Richard Páez. Errores infantiles, nervios, expulsiones, discusiones entre compañeros y un sinfín de problemas que opacan algunas cosas buenas que también se vieron en cancha. Veamos con más detalle lo más importante que nos dejó este Perú – Venezuela.

La Vinotinto

Primero lo primero

Antes que nada, estas líneas parten desde la base de que todos los jugadores que forman parte de la convocatoria dan todo su esfuerzo por sudar la camiseta y dejar el nombre de Venezuela en alto. Escribir un artículo poniendo en tela de juicio el compromiso de estos muchachos sin prueba alguna es algo que considero, cuando menos, irresponsable. Por lo que este artículo abordará lo que se pudo ver en la cancha que, al menos para quien escribe, es lo más relevante.

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Vamos con lo bueno primero, que no todo fue malo

La frustración que trae toda esta situación eclipsa algunas cosas positivas que se pudieron ver el día de ayer. Leo González volvió a salir con un equipo con unas líneas un poco más adelantadas respecto a las de las eras de Dudamel y Peseiro. Claro está que, como comenté en las claves del partido frente a Argentina, el Seleccionador Interino tiene poco que perder y mucho que ganar, por estar, teóricamente, solo esta triple fecha para poder demostrar cosas.

Faríñez nuevamente solvente, quizás se lanzó antes en la jugada del gol, pero también esto forma parte de la desesperación de tener que atajar prácticamente un penal en movimiento. El único error que recuerdo de su parte fue el armado de la barrera, con muy pocos hombres en un tiro libre cobrado por Lapadula, que el delantero del Benevento transformó en un disparo peligroso que el propio Wuilker supo resolver. Nahuel Ferraresi nuevamente dio garantías de forma individual y fue el líder “de facto” en defensa, mientras que Soteldo, Savarino y Eric Ramírez lo intentaron, incluso con un hombre menos, manteniendo a la Selección Nacional dentro del partido.

En cuanto a lo colectivo, durante la primera media hora la Vinotinto mostró cierto funcionamiento que por momentos ilusionaba y al que quizás le faltaba un buen rematador de media distancia y mayor entendimiento para poder generar un peligro mayor. Incluso con inferioridad numérica, la selección fue competitiva y mantuvo un marcador cerrado hasta el final, sin bajar los brazos.

El problema es que siempre vuelve el “fantasma”

Históricamente, Venezuela ha sido una selección que, cuando ha estado cerca de conseguir un objetivo, en algún compromiso cerrado o en una situación muy apremiante, casi siempre le pasa algo que hace que la situación se resuelva de manera desfavorable. Lo más fácil es buscar una razón para ello en la mala suerte, el criterio arbitral o el planteamiento del técnico de turno.

Sin embargo, otra hipótesis que se puede generar es que, cuando hay un problema que permanece mucho tiempo y solo hay una constante en esa ecuación (en este caso, la Selección), lo más probable es que el problema sea dicha constante. ¿Es la Vinotinto, o, mejor dicho, es el fútbol venezolano la principal causa de sus propias desgracias? Vamos a ahondar un poco más en el tema.

Los errores que regalaron el partido

El tanto peruano se produce por una jugada en la que Mikel Villanueva comete un error garrafal, cediéndole el balón a Cristian Cueva, que definió a placer ante un desesperado Faríñez. Sin embargo, analizando el problema más a fondo, este yerro es consecuencia de una serie de factores.

El primero es que sencillamente Perú estaba siendo superior en el trámite, una cosa es decir que Venezuela fue competitiva, lo cual es cierto, otra muy distinta es estar jugando mejor que el rival, y esto no ocurrió. Al contrario, Perú después de los primeros 25 minutos estaba comenzando a ejercer mayor presión y a partir de allí generar espacios y buscar también el error vinotinto. Claramente esto es una virtud de Ricardo Gareca y sus dirigidos, pero es precisamente este es el primer fallo de nuestra selección, no responder adecuadamente a este tipo de situaciones y ceder en demasía ante el estrés que esto genera.

Luego viene el segundo error, que quizás es más achacable al técnico, y es el intentar salir con el balón a ras de césped a toda costa. Claramente jugar al pelotazo y rifar el balón en todas las salidas es contraproducente y no genera peligro en la mayoría de los casos, pero hay veces en la que es preferible salir con un balón largo a forzar una jugada en la que el riesgo es mucho mayor, como en este caso.

Luego viene la acción desafortunada de Villanueva, que en sí misma tiene varios errores conceptuales. El primero es perfilarse hacia adentro en fase de salida, quizás jugando a pie cambiado es un poco más justificable, pero en este caso Mikel, siendo zurdo, igual optó por esa opción. El segundo es intentar jugar hacia el medio bajo presión del rival, el tercero es optar por un pase cruzado en paralelo y no hacia adelante y el cuarto es que, al haber elegido esa alternativa, lo hizo a ras del suelo, que en caso de fallar deja al jugador rival con mayor comodidad para resolver, lo que en efecto ocurrió.

Ahora vamos con la expulsión de Tomás Rincón. El tachirense es desde hace varios años el capitán y líder indiscutible de la Selección Nacional. Sin embargo, cometió dos acciones imprudentes. La primera en un balón dividido en el que alza la pierna y termina impactando a Lapadula, en la otra va a disputar una pelota aérea con Cueva y va con el brazo extendido, impactando al jugador peruano que, por supuesto, se desplomó al suelo como si hubiese recibido un uppercut del mismísimo Mike Tyson. La Vinotinto se quedó en menos de 10 minutos sin su eje en la mitad de la cancha y capitán. ¿Eran ambas acciones para amarilla? Si. ¿Fue muy riguroso el árbitro? Quizás. ¿Cometió un error Rincón? Así es, y el propio jugador lo ha reconocido públicamente. Lo cierto es que esta expulsión, sumada a la acción del gol, prácticamente le regaló el partido a un Perú que fue superior, pero poco más pudo hacer para ampliar el marcador y llevarse el choque.

¿Error del momento o problema de fondo?

La cuestión que queda ante ambas acciones es como un jugador que tiene años jugando en España y Portugal y otro que tiene muchas temporadas en Alemania y en Italia, ambos profesionales desde hace mucho tiempo y con recorrido en la Selección Nacional cometen errores que incluso para el que está viendo desde fuera, son evidentes.

La rabia del momento lleva a muchos a pedir que ambos futbolistas dejen de ser convocados a la Selección, entre otras cosas. Supongamos por un momento que ese escenario, injusto al menos para mí, se lleve a cabo. ¿En realidad eso resuelve el problema? En absoluto, y no por defender a uno u otro jugador, sino porque, así como hoy fueron Villanueva y Rincón los “villanos”, el jueves fue Adrián Martínez y en el pasado fueron otros los señalados. Sin ir muy lejos, en el mismo partido hubo otros errores, algún cierre que no ocurrió de los laterales o la falta de concentración en aquel gol anulado a Perú, pero que, al no tener consecuencias graves, pasan desapercibidos.

Otro enfoque puede ser buscar un denominador común en estos fallos y en estos casos estamos hablando de conceptos que el futbolista trabaja desde su proceso de formación. Y pienso es que ahí es donde puede estar el foco del análisis. Hay un viejo refrán que dice: “Loro viejo no aprende a hablar”, y muchos de estos jugadores (por no decir todos) trabajaron realmente estos llamados “automatismos” cuando ya estaban en divisiones juveniles de algún club, o peor aún, ya jugando en Primera División. Esto no los hace malos jugadores, pero si se puede decir que a nivel formativo nuestro país está dando ventaja respecto a sus rivales y es probable que, en situaciones de alto estrés, donde es natural actuar de forma instintiva, se note esta diferencia.

Y esto nos lleva a algo que ha sido prácticamente un caso de estudio respecto a la Selección, y es la pretensión de la Federación Venezolana de Fútbol de construir la casa empezando por el techo. No se puede pretender ir a un Mundial disputando las Eliminatorias más complicadas del mundo, cuando no hay un plan para desarrollar el fútbol menor y para formar a los jugadores de manera adecuada, las canchas no están en condiciones siquiera decentes en su mayoría o si nos vamos más arriba, clubes de Primera División que ni siquiera pueden pagar el salario de los jugadores. Con la Vinotinto prácticamente fuera de carrera, quizás sea el momento de pensar en ello y remediar tantos males de nuestro tan golpeado fútbol nacional. Quizás así el sueño de ir a una Copa del Mundo deje de ser una quimera y pase a ser una realidad. Amanecerá y veremos.

Por: Miguel De Los Ríos

 

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