La COVID-19 gana el primer partido de la Copa América

Al momento de redactarse estás líneas, faltan apenas unas horas para que la Selección Nacional dispute el primer partido de la Copa América contra su similar de Brasil. Pero este artículo no tratará de analizar el juego de la Vinotinto, la lista de José Peseiro o las posibles alineaciones titulares, sino que, lamentablemente, ya jugamos un compromiso que nadie tenía planificado y que perdimos por goleada.

Copa América

Y es que, en una oleada que empezó con el capitán Tomás Rincón, que ni siquiera pudo viajar con el equipo, se fue extendiendo en la delegación, ya en tierras brasileñas, y no había culminado el viernes cuando reportes de varios periodistas indicaban que siete jugadores habían resultado positivos por COVID-19 en las pruebas efectuadas. El sábado este número se extendió en primer lugar a doce y luego fueron trece los indicados en el comunicado oficial de CONMEBOL, sin especificar cuantos de estos eran jugadores.

Ante esta situación, José Peseiro tuvo que realizar una convocatoria de emergencia de hasta quince jugadores, la mayoría procedentes del torneo local y tuvieron que viajar inmediatamente hasta Brasilia, donde se disputará el compromiso y ponerse de inmediato a la orden del cuerpo técnico. Más tarde el mismo sábado el seleccionador compareció en rueda de prensa donde manifestó, sin dar nombres, que no podría contar con siete de los once titulares que disputaron el último compromiso por Eliminatorias Suramericanas frente a Uruguay el martes pasado. Todo esto plantea muchas interrogantes a las que trataremos de dar respuesta o, al menos tratar de analizar de la mejor forma posible.

¿Por qué tanto hermetismo?

Es lógico que la falta de información frustre tanto a los aficionados como a los periodistas que cubren de cerca a la Selección Nacional, pero hay varias razones por las cuales no se brinda esa información. En primer lugar, para nadie es un secreto que llevamos más de año y medio en una situación de pandemia que ha producido fatalidades a lo largo y ancho del planeta y debe manejarse con cuidado la información al respecto, para no poner en zozobra de forma innecesaria a los familiares y allegados no solo de los futbolistas, sino demás miembros de la delegación que han sido afectados, al menos hasta que las contrapruebas realizadas confirmen el diagnóstico inicial.

También probablemente una razón táctica para esto, y es que en este tipo de situaciones hay que hacer cierto control de daños para tratar de minimizar el daño que se podría recibir cuando llegue el partido y esa falta de información también la tienen los rivales de la Selección, lo cual no les permite predecir el once inicial y las variantes disponibles. Que el rival en cuestión sea Brasil con su plantilla de estrellas, es otra cosa, pero no por eso hay que dar ventajas adicionales a las que ya pueden tener.

Por último, queda un punto que no tiene tanta justificación, que es el tema federativo. Y es que se supone que la delegación estaba concentrada desde hace un par de semanas bajo un esquema de burbuja para evitar precisamente la propagación del virus y que claramente tuvo una o más brechas que rompieron dicha burbuja. En esto hay responsabilidades en las que mucha gente saldrá mal parada y que seguramente los periodistas cercanos al entorno de la Vinotinto podrían averiguar con mayor facilidad si se transparenta la información, mientras que en la circunstancia actual los datos van y vienen, pero no se tiene nada 100% concreto y ya con el partido encima, estos periodistas tendrán que reportar y analizar sobre el propio trámite del compromiso, que será una distracción con los contagios pasando a ser un tema relativamente paralelo.

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¿Cómo encaramos la Copa?

No hay que ser un gran experto para saber que la situación es bastante complicada. Si ya de por sí es un reto importante tener que jugar una Copa América con toda la plantilla disponible, con toda esta circunstancia y con una plantilla muy diezmada, el torneo se vislumbra bastante cuesta arriba. El cuerpo técnico deberá hacer malabares siquiera para armar el once, al menos para este primer partido y que puedan jugar de una forma más o menos engranada.

Sin embargo, algo bueno dentro del formato de esta Copa América es que en la primera fase clasificarán hasta cuatro de los cinco integrantes de cada grupo, que, en nuestro caso, además de la Canarinha, también tiene a Colombia, Ecuador y Perú. Esto sumado al regreso para los últimos partidos de la ronda de grupos de Yangel Herrera, Yeferson Soteldo y Jhon Murillo, hace que el programa sea un poco más alentador después del partido inaugural y si este conjunto logra clasificar, ya a partir de cuartos de final puede pasar cualquier cosa. Con esto no pretendemos “vender humo” y decir que la Vinotinto va a ganar la Copa, ni mucho menos, sino que hay intentar ver lo mejor de esta situación y tratar de hacer el mejor torneo posible.

Si hay algo que no se cuestiona es el compromiso con el que saltará a la cancha cada uno de los que tenga enfundada una franela Vinotinto y a eso podemos apostar como venezolanos. A la selección hay que apoyarla en las buenas y en las malas. Ya después se hablará y se criticará si se jugó bien o mal, si el técnico acertó o erró con los cambios o con la táctica, pero, de momento, hay que ver cómo se desenvuelve e igual tener fe en que se puede ser competitivo en este torneo, también pensando en el escenario realmente importante, como lo es la Eliminatoria Mundialista.

Otro punto es que Venezuela no es la única afectada. Bolivia también tiene algunos jugadores afectados y no se descarta que otros casos puedan aparecer en esta y otras selecciones. Por lo que también es bastante cuestionable que CONMEBOL haya insistido en hacer el torneo sabiendo la situación que atraviesan nuestros países con la pandemia.

¿Peligra José Peseiro en el cargo?

Antes de darse a conocer el brote en la Selección Nacional, surgieron rumores por redes sociales e informaciones de algunos periodistas comentando que si el equipo no hace un buen torneo en Brasil, el seleccionador lusitano podría ser reemplazado para las próximas fechas en septiembre. Sin embargo, hay que ser respetuoso con el trabajo del entrenador y su cuerpo técnico. Hay que entender que no ha podido disputar siquiera un amistoso o tener un módulo de trabajo con las condiciones suficientes como para poder implantar su idea en los futbolistas y ahora el torneo donde seguramente pensaba hacer esto, tiene a buena parte de su equipo titular de baja por contagiarse del virus y por lesión.

Emitir un juicio de valor es muy complicado bajo estas circunstancias y la posibilidad de que otro entrenador pudiera lograr mejores resultados es sólo especulación. Lo cierto es que ante la adversidad Peseiro ha sido franco en sus declaraciones, ha reconocido sus errores desde el punto de vista táctico y ha intentado hacer módulos bajo las circunstancias que los clubes y la pandemia lo permiten. Lamentablemente las cosas no se le han dado, pero a la Selección siempre hay que desear que le vaya bien, independientemente de quien ocupe el banquillo.

 

 

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