Fórmula 1 en 2021: Ha ocurrido lo imposible

Los finales dramáticos no son extraños para las temporadas de la Fórmula 1. Para muestra hay muchos ejemplos, como James Hunt derrotando a Niki Lauda en 1976, Nigel Mansell y aquel inolvidable pinchazo en Adelaide diez años más tarde, que prácticamente le dio el título a Alain Prost, las definiciones en Suzuka entre el propio francés y Ayrton Senna, Michael Schumacher y sus polémicos finales frente a Damon Hill en el 94 y Jacques Villenueve en el 97, y para los aficionados más recientes, Kimi Räikkönen ganando por apenas un punto en 2007 a los dos McLaren, Lewis Hamilton al año siguiente ganando el título en la última curva en Interlagos o Sebastian Vettel derrotando dramáticamente a Fernando Alonso en 2010 y 2012.

Lewis Hamilton en la Fórmula 1

Sin embargo, 2021 nos ha dado una de las temporadas más intensas de la historia en la categoría reina, con una batalla de poder a poder entre Lewis Hamilton y Max Verstappen que terminó el pasado domingo en Abu Dhabi con una carrera en la que cuando ya parecía que el británico superaría a Michael Schumacher y lograría su octavo título mundial, ocurrió el milagro, cuando un Safety Car con polémica incluida por las decisiones de la dirección de carrera y una última vuelta de infarto, hicieron que el neerlandés lograra, a sus 24 años, su primer campeonato, que también fue el primero logrado por un piloto que no corriera para Mercedes desde 2013. Un final surrealista que me hizo recordar la mítica frase de Vin Scully en el recordado jonrón de Kirk Gibson en la Serie Mundial de 1988: “En un año en el que ha sido tan improbable, ha ocurrido lo imposible”.

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Y esto es porque ni el fanático más optimista de la Fórmula 1 hubiese pensado al terminar la temporada 2020, que este año iba a ser tan maravilloso en la máxima categoría. Con unos autos que, salvo algunas reducciones en el fondo plano y cambios menores, iban a ser muy similares a los del año anterior, en el que Mercedes y Lewis Hamilton dominaron a placer, como en casi toda la “era híbrida”, que inició en 2014. A esto hay que sumarle que los cambios profundos en el reglamento fueron diferidos y apenas entrarán en vigor en 2022, por lo que todo el mundo esperaba que 2021 iba a ser una repetición de la pasada temporada.

Pero, como suele ocurrir en el deporte, la predicción de muchos de nosotros no pudo estar más alejada de la realidad, porque no sólo la lucha por el título, sino todo el mundial estuvo apasionante. Por lo que pasaremos ahora a revisar lo bueno, y lo no tanto, de esta temporada 2021 de la Fórmula 1.

El toro y el león contra la leyenda

Lógicamente tenemos que empezar por la lucha por el campeonato. Desde la pretemporada Red Bull demostró tener un monoplaza que podía competirle fuertemente a Mercedes, que ha sido el amplio dominador de la Fórmula 1 desde 2014. Sin embargo, no sería tarea fácil derrotar a una leyenda como Lewis Hamilton, quien sin duda tiene un puesto entre los mejores pilotos de la historia, con sus siete títulos a cuestas y a otra como lo es el propio equipo de la marca alemana, que tiene el presupuesto, el conocimiento y el ADN ganador para enfrentar a cualquier cosa.

La temporada fue una montaña rusa de principio a fin, en el que el dominio fue cambiando entre Verstappen y Hamilton. Los golpes iban y venían, tanto de efecto como literales, como ocurrió en Silverstone, Monza o Arabia Saudita. La rivalidad fue aumentando carrera tras carrera y al final el neerlandés, como si fuese escrito por un guionista de película, necesitó de un auténtico milagro para poder derrotar al británico.

Hay que decir también que Hamilton demostró que, pese a todos sus logros, sigue teniendo la misma hambre de victoria que cuando arribó a la máxima categoría por allá en 2007. Peleó todo lo que pudo y a partir del Gran Premio de Brasil comenzó una remontada (ayudado por un cambio de motor que le dio una ventaja de rendimiento considerable) que casi consuma en Abu Dhabi el domingo.

Con todo esto, no queda más que agradecer a estos dos pilotos por brindarnos una de las mejores temporadas, al menos en el último tiempo, en el que quizás lo que hizo falta fue una mayor limpieza por parte de ambos en los enfrentamientos rueda a rueda, pero de eso hablaremos un poco más adelante.

Reconocimiento aparte para Mercedes, que pese a todos los intentos de Red Bull y a perder el título de pilotos, pudieron hacerse con un nuevo mundial de constructores, el octavo de forma sucesiva.

Tampoco hay que olvidarse de los escuderos, porque en distintos puntos de la temporada tanto Sergio Pérez como Valtteri Bottas fueron fundamentales para que Verstappen y Hamilton pudiesen lograr puntos importantes dentro de su lucha, pese a un inicio dubitativo de ambos, sobre todo por parte del mexicano. Específicamente en el caso del azteca, fue importantísimo tanto en su tierra natal, cuando casi logra dar caza de Hamilton y en la propia fecha final, donde le defendió al británico su posición, pese a una notable diferencia de rendimiento y de desgaste de neumáticos, logrando que Verstappen redujera mucho su diferencia en aquel punto de la carrera y que al final pudo haber sido clave al menos para que Mercedes tomara la decisión de no parar durante el Safety Car final.

Ferrari y McLaren, surgiendo de sus cenizas

Son los dos equipos con más historia de la categoría. Sin embargo, McLaren en el pasado reciente prácticamente había caído en desgracia, llegando incluso a estar en el fondo de la parrilla, mientras que el Cavallino Rampante venía de un 2020 nefasto en el que los rumores de que estaban corriendo “capados” de potencia, para tapar algunas irregularidades con el flujo de combustible en 2019, estaban a la orden del día.

En 2021 ambos equipos nos dieron una lucha preciosa por el tercer puesto del campeonato. Los de Woking incluso volvieron a ganar un Gran Premio por primera vez en casi una década, con aquel carrerón de Daniel Ricciardo en Monza. Ferrari, por su parte, fue consistente y tuvo un objetivo claro de mantenerse liderando la zona media con algunos podios. Carlos Sainz tuvo un año fantástico en el que terminó por delante de Charles Leclerc y al final fueron los de Maranello los que lograron ese ansiado tercer puesto.

Claramente, la Fórmula 1 necesita que este par de equipos regrese a le élite y el cambio de reglamento de 2022 es una oportunidad para ello. ¿Lo lograrán?

La despedida del hombre de hielo

Kimi Räikkönen no sólo era el piloto más veterano de la parrilla y fue campeón del año 2007 con Ferrari, siendo el último en conseguirlo con la Scudería, sino que también era uno de los más populares, sumando a su talento en pista su habitual frialdad, sinceridad, frontalidad y sus desopilantes comunicaciones por radio que le hicieron ganar el apodo del Iceman.

Lamentablemente, con el finés en su curva descendente de rendimiento y con un Alfa Romeo que no lo ayudó en todo el año, no pudimos disfrutar de verle a un ritmo competitivo en su último año en la categoría. Pero lo que si es cierto es que será uno de los grandes ausentes en el futuro.

Magic Alonso, como el buen vino

Luego de un par de años ausente, Fernando Alonso volvió a la máxima categoría, ahora con la escudería Renault, renombrada como Alpine, una de las marcas de carros deportivos del grupo. El inicio fue un tanto dubitativo, con el asturiano viéndose superado por su compañero Esteban Ocon en algún momento. No obstante, esta situación se fue revirtiendo y el español fue sacando su casta de bicampeón mundial y mejorando su ritmo carrera tras carrera, incluyendo una vuelta al podio, con un gran tercer puesto en la antepenúltima fecha en Catar. 

Al final Alonso logró sumar 81 puntos que le valieron para el décimo puesto en el mundial de pilotos (siete más que su coequipero). Pero más que eso, lo importante es la confianza en lo que el propio asturiano denomina como “El Plan”, que posiblemente lo lleve tanto a él como al equipo francés a estar más cerca de los puestos de vanguardia con el esperado cambio de reglamento.

Dirección de carrera: Deuda pendiente

En un año en el que ha ocurrido de todo, es natural que las polémicas estén a la orden del día y que la Dirección de Carrera esté en el ojo del huracán. El problema es que en varias ocasiones esto parece haberle pesado a Michael Masi y a su equipo, quienes en varios momentos de la temporada tomaron decisiones, cuando menos cuestionables.

Un poco antes mencionábamos que quizás lo único malo de la lucha Verstappen-Hamilton fue la falta de limpieza en los duelos rueda a rueda y en esto las decisiones de control de carrera tienen mucho que ver. Retrocediendo un poco, la lucha entre ambos pilotos estaba dentro de la deportividad hasta que llegó el Gran Premio de Gran Bretaña. Ahí Hamilton decide no ceder al ir por dentro en “Copse”, una curva de alta velocidad y al irse un poco largo choca a Verstappen y lo manda contra el muro. Pese a esto, sólo fue sancionado con 10 segundos, que con la diferencia de rendimiento del Mercedes y con su máximo rival fuera de carrera, fueron fácilmente remontados por el heptacampeón británico.

Esto sentó el precedente para que ambos pilotos empezaran una guerra en la que no se podían ver en pista sin hacer contacto o sin que uno echara al otro de la pista, Italia, Brasil, Arabia Saudita y el propio Abu Dhabi, por dar unos ejemplos, fueron carreras en el que alguno de los grandes rivales al título perjudicó al otro y, con el pretexto de “dejarlos correr”, pero más porque ya habían cometido el error en Silverstone, la dirección de carrera no puso un límite adecuado. Sin ir muy lejos, Fernando Alonso declaró previo a la última carrera que el director de carrera (Masi) había sido “suave” en sus decisiones a lo largo del año.

El problema aumenta cuando tomamos en cuenta algunas banderas rojas innecesarias, el bochorno que significó el Gran Premio de Bélgica, en el que no se corrió ni una sola vuelta sin el Safety Car y, el hecho de tomar decisiones diferentes para la misma infracción, como el no sancionar a Hamilton en Baréin por ir por fuera en la curva 13, pero si obligar a Verstappen a cederle la posición por hacer lo mismo, o peor aún, determinar cosas de forma dubitativa, como ocurrió en Abu Dhabi, cuando en un momento anunciaron que los rezagados no podían adelantar al Safety Car (lo que le hubiese dado prácticamente el título a Hamilton), para unos segundos después dejar que si dejar que lo hicieran (lo cual le sirvió el título en bandeja a Verstappen). Todo esto trae una polémica y reclamos adicionales de los equipos que se hacen completamente innecesarios y empañan un poco el gran espectáculo que vimos en pista.

Y viene el 2022

Para concluir, hay que decir que este año fue de los mejores en la historia reciente de la categoría y probablemente recordaremos esta temporada y, sobre todo, su final, por muchos años. Lo mejor es que el cambio de reglamento de 2022 promete que los monoplazas podrán seguirse sin perder tanto rendimiento con el aire sucio como en la actualidad, lo que hace vaticinar que vendrán más y mejores luchas en pista y con ello, más espectáculo. Por ello, esperaremos el inicio de la próxima temporada con ansias.

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