El boxeo camino a otra era dorada

El pasado sábado el australiano George Kambosos sorprendió al mundo al derrotar a Teófimo López por decisión dividida y arrebatarle los cinturones de peso ligero de la AMB, CMB (tanto el regular como el de “franquicia”, FIB, OMB y The Ring Magazine), todo esto en una justa que es otra seria candidata a la distinción de “Pelea del año” en este 2021, junto con el reciente cierre de la trilogía entre Tyson Fury y Deontay Wilder, la de Oleksander Usyk derrotando a Anthony Joshua, el polémico empate entre Jermell Charlo y el argentino Brian Castaño, y así podríamos conseguir al menos diez ejemplos más.

El boxeo
Foto: Solo Boxeo

A falta de un mes para que termine el año, en el que todavía quedan peleas por delante con nombres como Naoya Inoue, Vasiliy Lomachenko, Derek Chisora o Gennady Golovkin, y con todo este escenario, da para pensar que el boxeo finalmente está volviendo a tener los niveles de interés y audiencia de otras épocas y va camino a otra época dorada.

Ahora es noticia: Filtran fuerte discusión de Cristiano Ronaldo insultando en el vestuario de la Juventus

Auge y caída

El boxeo fue el amplio dominador en cuanto a deportes de combate se refiere durante el siglo pasado, con los legendarios exponentes de antaño como Joe Lewis o “Sugar” Ray Robinson, luego en los 60 y 70 con Muhammad Ali, Joe Frazier o George Foreman, después vinieron los “cuatro fantásticos” o “cuatro fabulosos”, Ray Leonard, Roberto Durán, Thomas Hearns y Marvin Hagler, seguidos poco después por púgiles como Mike Tyson, Evander Holyfield, Julio César Chávez, Oscar De La Hoya y tantos otros. 

Sin embargo, a partir de la época del 2000, el pugilismo fue cayendo poco a poco en un letargo por distintas razones. Esto lo aprovecharon muy bien las artes marciales mixtas (MMA) y campeonatos como UFC (que ya venían creciendo a pasos agigantados desde los años 90) ganaron adeptos de forma exponencial, ofreciendo un espectáculo de alta calidad, con mayor alternabilidad en sus campeones en las distintas divisiones y con mucha menos polémica.

No me tomen a mal, no estoy diciendo que el boxeo no tuvo talento en esos años. De hecho, en esa época hicieron vida leyendas como Manny Pacquiao, Juan Manuel Márquez y, como no, Floyd Mayweather Jr. No obstante, la dirigencia y las promotoras, viendo que igual su flujo de caja seguía aumentando considerablemente, no pensaron del todo en el espectáculo y en la afición. Por ejemplo, restringiendo las transmisiones únicamente al formato “pay-per-view” en los mercados grandes (principalmente en los Estados Unidos), lo que hizo que para el espectador promedio fuese un riesgo y una eventual frustración gastar decenas de dólares por ver una pelea y que esta no cumpliera con sus expectativas.

Esta situación ha dado un giro en los últimos años. Ciertamente, es raro ver una gran pelea transmitida en televisión abierta en la mayoría de los países, pero las promotoras han trasladado sus derechos a televisoras por cable y plataformas de streaming que han fomentado que los viejos y nuevos aficionados se interesen en ver y seguir los combates. Y todo esto viene acompañado de una gran camada en casi todas las divisiones, que vamos a repasar a continuación, pero para no extendernos tanto, dividiremos este recuento en tres grandes bloques.

Pesos ligeros

En este lote vamos a incluir desde el peso mínimo o minimosca (105 libras) hasta el ligero (135). Y aquí ya podemos encontrar nombres para hacer peleas de élite todo el año. A los grandes nombres como Vasiliy Lomachenko, Teófimo López, Gervonta Davis y Ryan García, se les ha sumado George Kambosos Jr, quien ahora es el gran campeón de la categoría de los ligeros. Si bajamos hasta el peso gallo (118 libras), encontraremos al japonés Naoya Inoue, considerado uno de los mejores púgiles libra por libra, acompañado del incombustible Nonito Donaire, que a sus 39 años es el dueño del cetro del CMB en su división.

Pesos medios

Aquí abarcaremos desde el superligero (140 libras) hasta los supermedianos (168). En un rango durante las primeras dos décadas fue el principal bastión del boxeo, con exponentes como Manny Pacquiao, Floyd Mayweather, Shane Mosley o Juan Manuel Márquez. Con el filipino quemando sus últimos cartuchos al caer derrotado ante el cubano Yordenis Ugás y luego anunciar su retiro para aspirar a la presidencia de su país.

En este rango el principal exponente es, sin duda, Saúl “Canelo” Álvarez. El mexicano es el actual campeón indiscutido del peso supermediano y considerado por la mayoría de los expertos como el mejor boxeador libra por libra. Esto no significa que no tenga varios rivales al acecho, con Gennady Golovkin (con quien empató en su primer enfrentamiento y a quien venció en el segundo) y David Benavidez formando parte del abanico de posibles próximos oponentes del tapatío. En el superwélter nos encontramos a Brian Castaño y Jermell Charlo, que luego de darnos una de las mejores peleas en este 2021, firmaron hace apenas unos días la revancha que se llevará a cabo en febrero, mientras que en el peso wélter los invictos Terence Crawford y Errol Spence surgen como principales exponentes y también están entre los mejores púgiles libra por libra.

Pesos pesados

He aquí el otro factor principal de ese estancamiento que tuvo el boxeo. Y es que, con el permiso de todas las demás divisiones y sus grandes campeones a lo largo de la historia, el peso pesado es indiscutiblemente la categoría reina del boxeo, en la que más que en cualquier otra, un golpe puede cambiar la historia de toda una pelea, y la que ha tenido probablemente sus mayores exponentes a lo largo del tiempo. Primero con los legendarios fajadores de antaño, como Joe Louis o Rocky Marciano y luego con sus dos oleadas fantásticas, primero con Muhammad Ali, Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton y luego con Mike Tyson, Evander Holyfield, Lennox Lewis y el propio Foreman a sus casi 50 años, nos dieron inolvidables veladas repletas de técnica, rivalidad, pundonor y muchos golpazos.

Después de esto el peso pesado cayó en un letargo que duró casi 20 años, en el que no hubo una camada de pugilistas que disputara y mantuviera el nivel de la categoría y en el que los hermanos Wladimir y Vitali Klitschko estaban fuera de lote respecto al resto. Esto, sumado a que nunca quisieron enfrentarse entre si para unificar sus títulos, hizo que bajara el interés en esta división por parte del público.

Sin embargo, desde mediados de la década pasada, un nuevo cuarteto formó una nueva élite que hizo revivir a la categoría reina, hablamos de nada menos que Tyson Fury, Anthony Joshua, Deontay Wilder y Andy Ruiz. Las comparaciones y debate de si esta camada es mejor o no respecto a las otras que comenté dan para una serie de artículos más, pero el hecho es que el talento y la competitividad de estos cuatro boxeadores es innegable y nos han dado peleas inolvidables. Sin ir muy lejos, hace poco se completó la trilogía entre Fury y Wilder, con victoria del primero por nocáut técnico en un combate increíble en el que ambos contendientes fueron a la lona e intercambiaron a placer para el deleite de todo el mundo boxístico.

A estos cuatro hay que sumarle al ucraniano Oleksander Usyk, que dictó una clase magistral de técnica para vencer a Joshua por decisión, mientras que otros peleadores como Dillian Whyte, Derek Chisora o Joe Joyce también están al acecho en búsqueda de la gloria.

El futuro es promisorio en el boxeo

Con todo este entorno, el boxeo ha vuelto a repuntar en niveles de audiencia, la expectativa de cara a los grandes combates vuelve a parecerse a la de otras épocas y, lo más importante, sus protagonistas no han decepcionado sobre el cuadrilátero. El 2021 ha sido un gran año para el pugilismo y el 2022 promete ser aún mejor. ¿Está el boxeo en una nueva era dorada? Para quien escribe estas líneas, no solo lo está, sino que recién está comenzando. Esperemos que el tiempo nos de la razón.

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver