Argentina e Italia: campeones con coincidencias

Este fin de semana terminaron los torneos continentales y Argentina e Italia fueron las campeonas de la Copa América y la Eurocopa, respectivamente. Curiosamente, para dos países culturalmente tan afines, gracias a la inmigración masiva proveniente del país trasalpino desde la segunda mitad del siglo XIX, sus victorias tuvieron diversas similitudes, por lo que a continuación, revisaremos esos datos y analizaremos las claves de ambas selecciones para llevarse los máximos laureles.

Argentina e Italia

Resultados similares

Ambas selecciones disputaron un total de siete compromisos. Tomando en cuenta que los partidos que se definen por penales, para efectos estadísticos terminan calificados como empate, tenemos que tanto Argentina como Italia fueron campeonas invictas, con cinco victorias y dos empates. En el caso de los albicelestes pactaron con Chile en primera ronda y con Colombia en la semifinal, eliminando a los cafeteros desde los once metros, mientras que la Azzurra tuvo que irse a la definición fatídica ante España en la semifinal y contra Inglaterra en la final de la Euro.

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Vencieron al dueño de casa en estadios de leyenda

La Eurocopa tuvo un formato itinerante, con diversas sedes a lo largo y ancho de Europa. Sin embargo, las semifinales y final se dieron cita en el mítico Wembley, mientras que la Copa América se jugó enteramente en Brasil y su final tenía por sede al también legendario Maracaná. Es cierto que ambos estadios son nuevas versiones de los que originalmente adquirieron su renombre, pero siguen siendo catedrales del fútbol mundial. Lo que le agrega aún más valor al triunfo, es que los subcampeones fueron precisamente los dueños de casa, Inglaterra y Brasil.

No eran máximas favoritas antes de empezar

Argentina siempre es una selección de peso en Suramérica y tendrá una cuota de favoritismo. Sin embargo, la Copa América empezó con Brasil como amplio favorito para llevarse el triunfo, considerando el plantel que tiene, que jugarían el torneo en casa y que en las Eliminatorias Sudamericanas marchan con récord perfecto.

Italia, por su parte, si bien tiene una plantilla poderosa, se encuentra en un proceso de renovación y no contaba entre las máximas candidatas al título, teniendo por delante a Francia, Bélgica o la propia Inglaterra.

El fútbol les dio revancha

Ambas selecciones han sido cuestionadas por varios sectores de la prensa en sus respectivos países. En el caso de Argentina, por arrastrar una sequía de títulos de 28 años, desde la Copa América de 1993 en Ecuador y esto también vino acompañados de señalamientos hacia su máxima figura, Lionel Messi, ya que desde que su primera convocatoria a la selección absoluta había participado en cuatro finales, tres continentales (Venezuela 2007, Chile 2015 y Centenario 2016) y la del Mundial 2014, saliendo derrotado en todos esos choques.

En cuanto a la Nazionale, es cierto que su título mundial de 2006 no es tan distante. Sin embargo, viene de una gran decepción al quedarse fuera de Rusia 2018, cuando en las Eliminatorias para dicha cita fue segunda en su grupo detrás de España y en el repechaje Suecia les venció con marcador global de 1-0.

¿Cuáles fueron sus claves para obtener el título?

En este punto es donde, como era de esperarse, ambas selecciones tienen mayores diferencias. Comencemos con la albiceleste, que durante la Copa América fue de menos a más y el técnico Lionel Scaloni apeló más a la efectividad y al orden táctico que a buscar un juego espectacular.

En cuanto a la alineación, en líneas generales combinó juventud y experiencia, teniendo obviamente a Messi como líder y máximo referente, pero también fueron regulares nombres de esa “vieja guardia” como Otamendi, o Ángel Di María, quien se ganó un puesto en la final y terminó marcando el único gol del compromiso, todo esto complementado con jugadores más jóvenes, pero con un nombre ganado en ligas del viejo continente, como es el caso de Lautaro Martínez.

Algo positivo para Scaloni es que en esta copa encontró un eje para la mitad de la cancha que le puede durar muchos años, con Giovani Lo Celso, Leandro Paredes y Rodrigo De Paul. Este último fue el jugador más determinante para su selección en la final frente a Brasil, pero los tres tuvieron aportes muy importantes y aportaron tanto en ataque como en defensa.

El técnico tuvo otro acierto importante al darle la oportunidad a Emiliano Martínez de defender el arco, en lugar de Franco Armani, quien venía de recuperarse del COVID-19. El guardameta del Aston Villa de la Premier League inglesa brindó muy buenas actuaciones, mas allá de sus polémicos recursos para sacar de concentración a los jugadores colombianos en las semifinales, fue héroe en la tanda de penales ese día y también tuvo dos paradas cerca del final contra Brasil. 

Por último, se notó el trabajo de grupo que hizo el cuerpo técnico, logrando que la sombra del “amiguismo” en torno a Messi que se venía comentando en el pasado se transformara en una selección que en pleno lo reconoció como su líder dentro y fuera del terreno de juego. La escena en la que todos salen corriendo a abrazar al “10” apenas el árbitro dio los tres pitazos finales el sábado, es una demostración más fuerte que cualquier otra y estas son las cosas que pueden transformar a un cúmulo de grandes nombres en un gran equipo, veremos qué ocurre con la albiceleste de cara al mundial el próximo año.

Respecto a Italia, viendo sólo la reseña, se podría decir que fue cuestión de apelar a la vieja práctica de aprovechar no ser la máxima favorita para poder trascender, pero ese concepto no puede estar más alejado de la realidad. Ciertamente fueron cabezas de serie en un grupo relativamente accesible, junto a Turquía, Suiza y Gales. No obstante, el técnico Roberto Mancini, que también en su época fue un jugador con mucha técnica en la Sampdoria y la Lazio, entre otros equipos, fue amalgamando un estilo muy vistoso que partido a partido se fue llevando las miradas de todos y fueron haciendo que el equipo tomara fuerza.

Esta forma de jugar también venía de la mano con la forma en que sus futbolistas adoptaron la idea de juego y la llevaron a la práctica, permitiendo que, en todas las líneas, salvo en la portería, donde Gianluigi Donnarumma fue el amo y señor, tuviese alternativas y que cada jugador disponible fuese protagonista en algún momento del torneo. 

Por ejemplo, en la defensa, liderada por los sempiternos Chiellini y Bonucci, apareció Spinazzola, quien, de no ser por su lesión en cuartos de final, hubiese sido el mejor jugador de la Euro, pero también Di Lorenzo, Bastoni, Toloi y el propio Emerson, en la mitad de la cancha tenía a Locatelli, Cristante o Pessina como alternativas a los habituales Jorginho, Verrati y Barella y en el ataque contaba con nombres de la talla de Chiesa, Immobile e Insigne, pero también con Raspadori, Berardi o Belotti que también dieron su aporte.

En líneas generales, la Azzurra fue la mejor del torneo, con un grupo muy completo, en el que resaltaron Donnarumma (nombrado mejor jugador de la copa), Chiesa, Jorginho y Spinazzola, despacharon con categoría a Bélgica, una de las grandes candidatas, que sólo le pudo descontar con un penal bastante dudoso, le ganó la tanda de penales con entereza a España y en la final ante Inglaterra, pese a verse en desventaja muy temprano, no cayeron en la desesperación y con una gran segunda mitad, lograron conseguir el empate que los terminó llevando nuevamente a definir en los once pasos.

Lo cierto es que tanto Argentina como Italia obtuvieron sus títulos de forma muy merecida para finalizar este gran mes lleno de fútbol. En unas pocas semanas volverá el balompié de clubes en Europa y en cuestión de un par de meses se retomará el camino a Catar 2022. La cita mundialista cada vez está más cerca y tanto la Euro como la Copa América nos han dado un muy buen abrebocas.

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