sábado, abril 20

¿QUIÉNES SON LOS “TROCHEROS”?

Capítulo vi

En las trochas yace la frontera entre el peligro y la oportunidad

Infografía - ¿Por qué las personas cruzan por las trochas?
Los caminos ilícitos que han sido construidos para cruzar las fronteras representan para muchos una oportunidad laboral, y a pesar de los riesgos y de todo el trabajo forzado que eso amerita, hay quienes toman este trabajo porque ven en él una opción de generar ingresos que les permitan mantener a sus familias dentro del territorio venezolano. Muchos de los que trabajan en las trochas jamás habían pisado territorio andino y debido a la crisis se vieron obligados a viajar de los rincones más lejanos de Venezuela hasta estos puntos.
El riesgo que se vive en las trochas es constante y nadie puede salvarse de él, incluso quienes conocen con exactitud su funcionamiento y los testimonios recogidos de Miguel y Luis, dos trocheros que trabajan en el cruce del puente Simón Bolívar, hacen prueba de ello.
Luis, ¿de dónde eres?
  • Del estado Guárico, Altagracia de Orituco.
¿En qué se desempeña actualmente?
  • Soy trochero, carretillero y actualmente trabajo con asesores.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando en la trocha?

  • Aproximadamente dos meses.
¿Cómo te ha ido trabajando en la trocha?
  • Es bien, es como todo, hay días buenos y hay días malos.
¿Cómo es un día como trochero? Explique lo más detallado posible.
  • Es rudo, hay días buenos y otros malos, hay días que se hace dinero y otros no. Ahora con este problema que hay en la frontera, que el cruce está cerrado, todo el mundo está trabajando de esto.
¿Por qué trabaja todos los días arriesgando su vida aquí en las trochas?
  • Por la familia, más que todo por la familia, estoy buscando sustento.
¿Tiene hijos?
  • Sí, tengo un hijo pequeño en Guárico, todos los días le pido a Dios que llegue el momento de reencontrarme con él de nuevo, lo extraño mucho.
¿Explíqueme su trabajo?
  • Yo soy carretillero y normalmente trabajo con asesores, es decir, con pasajeros, pero ahorita con el problema de la frontera estoy trabajando trochando. Tengo cinco meses aquí en la frontera y gracias a Dios todavía no me ha tocado acostarme el primer día sin comer.
¿A qué hora se levanta un trochero?
  • Casi uno ni duerme. Nuestra labor consiste en ayudar a las personas y pasar mercancías. Sí, hay riesgo, pero es como todo, sin riesgo no hay recompensa.
¿Tiene muchos problemas con la guardia venezolana?
  • Ahorita no mucho porque todo está calmado, aunque últimamente sí se han visto muchos problemas por las tensiones con el gobierno y eso.
¿Molestan muchos los colectivos? ¿Cómo funcionan las trochas en ese sentido?
  • No, es decir, uno trabaja y simplemente debe darles a ellos una colaboración. No hay un monto específico, sino que simplemente uno les da lo que uno pueda, es una colaboración.
  • Uno les colabora a ellos para poder trabajar, pero más que todo pagan los pasajeros, es decir, ellos pagan su pase y nos dejan cruzar, pero cuando uno viene solo les da una colaboración y ya.
¿No siente miedo al trabajar aquí?
  • Miedo no, yo estoy aquí trabajando por mi familia, haciendo todo lo que se puede, aunque estos últimos días no me he podido comunicar con ellos, mi familia y ahorita a estado un poco ruda la situación para generar ingresos.
¿Qué piensa usted del gobierno de Juan Guaidó?
  • Me parece bien, pero falta acción, más chispa, aunque tengo esperanza de que esto cambie pronto.
¿No le da tristeza estar usted en estas condiciones?
Luis no contestó, su mirada se perdió en un anhelo o quizá reflexión que solo denotaba tristeza, cansancio y, sobre todo, resignación.
Trochero - Luís

En la búsqueda de otros testimonios que nos permitieran comprender a qué cosas se enfrenta un trochero y que los hace trabajar allí, nos topamos con Miguel un joven de 22 años que nos relató su experiencia.

Miguel coméntanos un poco sobre, ¿cómo es la vida de un trochero?
  • La vida de un trochero es dura, tenemos que trabajar duro para ganarnos una arepa y mandarles dinero a nuestros hijos allá en Venezuela.
¿Cuánto gana un trochero?
  • Dependen de la chatarra que llegue o los maleteros que uno cargue, entre 20.000 y 25.000 pesos, a veces no hacemos nada. Ahorita por ejemplo tenemos que trabajar por las trochas ya que el puente está cerrado y la cosa es dura, pero a pesar del peligro que corremos acá metidos en la boca del lobo, tenemos que arriesgarnos para seguir trabajando
¿Sientes miedo al trabajar acá?
  • Sí, pero igualito hay que seguir trabajando, es la manera que nos queda para comer, ya que allá en Venezuela no podemos vivir, nos vemos obligados a venir acá para poder hacerlo.
¿Cómo fueron creados estos caminos que llaman trochas?
  • No lo sé, porque cuando yo llegué ya esto existía, yo llegué a trabajar y esto ya estaba construido.
¿Cómo es la trocha, qué organizaciones se encuentran, cuánto hay que pagar?
  • Nosotros nos ganamos el día cargando la chatarra, nos ganamos algunos pesitos para comer y mandarle a la familia en Venezuela. Como el puente está cerrado a las personas les toca pasar por las trochas.
Pero Miguel si quisiéramos pasar por la trocha, ¿cuánto hay que pagar?
  • Realmente no lo sé, las personas son las que saben de eso porque nosotros solo nos encargamos de pasar cosas por acá, nosotros no pasamos por esas vías. A veces hay unas que otras personas que colaboran con los que ayudan a mantener limpias las trochas.
¿Qué piensa usted del gobierno de Juan Guaidó?
  • De política yo no sé mucho, yo solo sé que no estoy muy de acuerdo con las cosas que han pasado en el país actualmente, yo simplemente trabajo.
Trochero - Miguel
Duro, esa es la palabra que define trabajar en las trochas. No hay garantías de un sueldo establecido ni de un horario para trabajar, quienes están ahí se ven expuestos a todo tipo de situaciones de las que no tienen ningún control, sin embargo, la necesidad puede más que sus vidas y sus miedos. A pesar de que ambos testimonios coinciden en que laborar allí es agotador, ninguno, ni Luis ni Miguel, fueron capaces de explicar detalladamente a qué peligros o riesgos se enfrentan; cuánto era la tasa exacta para cruzar y a quién realmente se le pagaba, ellos al igual que todos los involucrados callan por miedo o por un pacto tácito que se debe cumplir para poder  seguir trabajando en las trochas, ya que esa es la única opción que poseen para poder mantener a sus familias.
El cierre permanente de la frontera entre Colombia y Venezuela hace que el flujo de personas sea mucho mayor, ya que los venezolanos siguen teniendo la necesidad de buscar nuevas tierras que le brinden oportunidades, pero eso no hace que el peligro disminuya o que las condiciones mejoren, simplemente es una radiografía de una parte de la crisis que afronta el país.

Capítulo VII