miércoles, junio 19

EN UREÑA SE PIERDE LA CAPACIDAD DE SORPRESA

Capítulo III

Nuestra visita a la localidad de Cúcuta sería corta, el objetivo era conseguir material sobre la crisis migratoria que separa a las familias venezolanas desde al menos el año 2016, cuando según la ONU, se duplicó la presencia de venezolanos en el exterior, con relación al año 2015.
Debido al corto tiempo con el que se contaba para atravesar la frontera venezolana, sumado a la hora en que nos logramos desplazar hasta el municipio de Ureña el cual posee uno de los mayores índices de movilidad hacia el país vecino, tuvimos que recurrir a los “trocheros”, jóvenes en su mayoría venezolanos, que bajo la mirada de las autoridades abren caminos por la naturaleza de la zona, burlando así los procedimientos migratorios regulares.
Cabe acotar que nuestro equipo no contaba con la tarjeta de movilidad fronteriza, sistema que se encontraba suspendido para la fecha de nuestra visita (noviembre 2018) y que la espera para sellar el pasaporte con la salida del país, es de horas y está llena de historias de extorsión e interrogatorios de la Guardia Nacional venezolana.

Intento de convencer a Policía Migratoria colombiana.

Cruzando el puente internacional “Francisco de Paula Santander”, nos topamos con las barreras de la policía migratoria colombiana, donde tratamos de dialogar con el funcionario de seguridad, convenciéndolo de que nuestro paso sería para un trabajo periodístico y de corta duración, “Sin pasaporte sellado no puedes pasar” su respuesta fue tajante y por eso tuvimos que recurrir a los caminos verdes.

Capítulo IV