“El virus colombiano”, una metáfora xenófoba

Ante el embate del coronavirus en la población venezolana, las acciones y políticas del régimen ya han sido ampliamente denunciadas por cometer fallos, ser desacertadas y no ajustarse a la realidad de la crisis sanitaria, económica y social; por lo que desde muchas perspectivas se cometen violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos y se crean matrices de opinión que promueven el rechazo y la xenofobia. Como ha sucedido con la gran cantidad de hombres, mujeres y niños que ingresan por las fronteras y son señalados, colocados en cuarentena bajo malas condiciones y víctimas en general de las políticas y discursos de rechazo y persecución promovidos por el régimen. 

La coherencia lógica y práctica no es una acción recurrente de la dirigencia de Nicolás Maduro, ni siquiera el juicio crítico, humano y democrático para afrontar situaciones de crisis; y sucede igual ahora de forma errónea con la postura asumida por la relación fronteriza con Colombia, a quienes acusan de enviar a territorio nacional lo que han denominado públicamente como “el virus colombiano” en diversas alocuciones en cadena nacional.

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Y es que el régimen ha tratado de vincular la responsabilidad directa del país fronterizo con el aumento de los casos de contagio en Venezuela, sin asumir la responsabilidad no solo circunstancial, sino también histórica que le corresponde por la crisis migratoria que hizo a tantos nacionales salir del país en condiciones críticas,  y llevo a tantos otros a depender de la relación económica y social de ambos países, por lo que su vida se desenvuelve en medio del paso constante entre ambo territorios. 

Una persecución negligente 

Incluso esta crítica y asedio, ha llegado a materializarse en la reciente denuncia de esta semana, donde Nicolás Maduro los llamó “trocheros” y “bioterroristas” por haber regresado al país por rutas ilegales, acusándoles de irresponsables: “Es indignante que haya personas que no valoran a su propio país a pesar de que pasaron roncha, persecución, discriminación, trabajo de esclavo en Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Ustedes lo saben, y que el país los recibe con los pasos abiertos”. 

Creando de hecho una dirección de correo electrónico (trocheros2020@gmail.com) publicada en redes sociales por direcciones de seguridad como el CEOFANB, con el objetivo de denunciar a aquellos que han ingresado por estas vías irregulares; se espera así que los venezolanos lejos de asistir o apoyar a sus connacionales, les denuncien antes cuerpos se seguridad cuyo modo de procedimiento se desconoce, de las que muy probablemente se tendrán noticias futuras sobre violaciones a los derechos humanos. 

Es difícil comprender la situación particular de cada hombre y mujer que decide exponerse a enfermarse y enfermar a sus familias para poder regresar, pues han asumido muy altos riesgos, pero sus opciones de vida son escasas. Ellos que son la mirada de la subsistencia, de la pobreza y la desidia, pero también del sacrificio, la determinación y la fortaleza, hacen parte de la realidad venezolana, a la que debe hacerse frente con solidaridad, dignidad y responsabilidad, lo que supone un control fronterizo eficiente, con las medidas sanitarias adecuadas y el trato más digno y humano posible por parte de quienes tienen bajo su cargo las instituciones. 

«Virus colombiano»: una táctica para desviar la atención 

Pero el régimen lejos de esto, solo se atrinchera en la posición de ataque; no aceptando y asumiendo que la porosidad fronteriza es resultado de sus políticas erradas. Y que nada tiene de cordial y ameno, aunque expresen recibir con los brazos abiertos a los migrantes, un discurso que en general promueve el rechazo hacia el otro, la desconfianza y la criminalización de los venezolanos migrantes, quienes ante el avance de la pandemia tienen el mismo miedo que aquellos que tienen la oportunidad de quedarse en sus casas. 

Es absurdo considerar y denominar al coronavirus en Venezuela como un “virus colombiano”, pues incluso como metáfora minimiza la capacidad de comprensión real de la situación y desvía la atención de los verdaderos problemas institucionales y políticos, que dan como resultado una crisis sanitaria que va agravarse y llegar al colapso del sistema de salud, además de ser muestra del profundo resentimiento que el régimen siempre está dispuesto a promover, respecto a sus países vecinos, fundamentalmente por ser los principales denunciantes de su dictadura. 

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