Víctimas de una sociedad decadente

Las últimas semanas han dejado al descubierto una realidad que muchas veces era ignorada por lo normalizado que se encontraba, esto debido a que a partir de que se realizaran varias denuncias a través de redes sociales hacía Alejandro Sojo -vocalista de la banda Los Colores- por estupro y que estas a su vez alcanzaran un nivel mediático bastante considerable sirvió como un incentivo para que muchas personas decidieran salir y contar sus historias sobre acoso, abuso y violencia tanto sexual, como de otras índoles.

Víctimas

Muchos de los casos se dieron en situaciones bastante similares y lamentables, pero sobre todo reprochables en muchos sentidos –incluso a nivel penal-, donde en más de una situación se incluían tanto a figuras públicas, así como también a personas no públicas y de todos los ámbitos y clases sociales de la sociedad.

Ahora es noticia: Victimarios, víctimas y la esperanza de justicia

Sin duda alguna quedó más que claro y demostrado que de una u otra forma la decadencia de una sociedad  ha afectado a una cantidad enorme de personas a nivel sexual, a nivel psicológico o a nivel físico y esto solo por mencionar algunos tipos de afectaciones, ya que seguramente sean muchas más y de distintos tipos.

Estas situaciones de acoso, violencia, abusos y enorme etc, se daban –y se sigue dando- sin discriminación alguna, es decir, no importa tu status socioeconómico, tu raza, sexo o de donde provengas, el hecho de vivir en una sociedad decadente deja claro que nadie se encuentra seguro y la posibilidad de que esta nos afecte de una u otro forma, siempre estará presente. De hecho, son tantos los afectados que solo demuestra lo normal que eran –y siguen siendo- muchas de estas actitudes para la sociedad y la poca importancia que se le daba a todos estos temas en el país bajo el pretexto de que “hay cosas más importantes”. 

Justamente de ahí deriva la importancia de entender diferentes aspectos sobre esta situación para evitar caer en un prejuicio o en una idea equivocada de lo que realmente está pasando: 

En primer lugar, es realmente importante entender que las acciones que se toman en redes sociales tiene como motivo visibilizar un problema que es real y sucede a diario, y a su vez mostrar como ciertas figuras con cierto grado de poder o con un cierto rango de superioridad –ya sea por trabajo, por ser figuras públicas, por lazos consanguíneos y un gran etc- son capaces de influenciar a las personas al grado de hacerles daño de muchas formas solo por deseos o caprichos totalmente personales.

Algo que fundamentalmente importante entender es que no sé está “monopolizando” la justicia penal, lo que realmente pasa, es que el país no le da muchas opciones a las víctimas para hacer una denuncia realmente efectiva en lo que a estos temas se refiere. Justamente, por esto nacen movimientos como #YoTeCreo,  que más que un intento de hacer justicia a mano propia, se tiene que entender como una respuesta alternativa respecto a la falta de justicia -la cual representa casi un mito-. 

Por lo que desestimar una denuncia porque es hecha a través de redes sociales es ignorar la realidad y sobre todo ignorar e invisibilizar una situación simplemente horrenda que han tenido que sufrir muchas personas en la sociedad. 

A su vez, creo que la forma más correcta de ver las denuncias es más como un juicio de valor –más que un juicio penal que busca justiciar con una pena a una persona con por un delito- que se da a favor de las víctimas, esto se hace porque ha sido una realidad que afecta a varios grupos -mayoritariamente mujeres y personas de la comunidad LGBTI+ – desde hace años y es una realidad que pese a que pasaba desapercibido era –y es- lo que estaba pasando –y sigue pasando- y precisamente es lo que hay que luchar para cambiar.

En este mismo orden, es importante recalcar que no se puede entender esta lucha como algo de un grupo hacía otro, es decir, no se puede reducir esta pelea a mujeres que luchan contra hombres, a personas de la comunidad LGBTI+ que luchan contras hombres, ya que sería reducir el problema a algo de grupos, por lo que la mejor forma de ver esta situación, es más bien como una lucha de víctimas, personas que están dispuestas a apoyarlas, creerles y dispuestas a luchar por generar cambios en contra de una mal que ha sido una parte incluso hasta nuclear y rutinaria de la sociedad de manera histórica. 

A su vez, una pregunta que es importante responder es sobre si se puede culpar las víctimas de las acciones o repercusiones que tengas los victimarios en su vida, es decir, ¿Es culpa de la víctima que Tony Maestracci haya tenido que dejar la banda de Tomates Fritos o Willy Mckey se haya suicidado? Claramente no, es un despropósito pensar que las personas que  han sido víctimas o las redes sociales los que tienen la culpa de esta situación, y esto por varias razones: 

En primer lugar, los que decidieron hacer un delito fueron ellos, nadie los obligó y seguramente sabían que lo que estaban haciendo estaba mal; en segundo lugar las víctimas no tienen por qué cuidar la salud mental de los victimarios, ni su reputación, ni nada; y en tercer lugar en caso tanto de Tony Maestracci y Willy Mckey si les hubiese caído todas la de la ley, igual Tony su hubiese tenido que salir de la banda, esto debido a que tuviese que cumplir con una sentencia y en caso de Willy seguramente – y de manera lamentable- se hubiese suicidado de igual forma pero en la cárcel.

Creo que lo importante está comprender que seguramente muchas de estas personas duermen, viven y disfrutan la vida sin ningún tipo de cuestionamiento sobre los actos que hicieron y es solo cuando salen a la luz estos actos que hay un “arrepentimiento”. No podemos atribuirle la culpa de lo que generaron estas denuncias a las víctimas o al movimiento de #YoSiTeCreo, ya que si las denuncias hubiese sido penadas, el resultado hubiese sido el mismo o hasta peor. 

Ya para finalizar, lamentablemente muchas han sido las situaciones que se han dado, porque lo que cabe preguntarnos ante todo estos sucesos ¿Qué podemos hacer? 

A nivel individual debemos empezar entiendo a través de mucha introspección que hemos sido criados en una sociedad machista y que eso seguramente haya hecho que en determinado momento hayamos tenido actitudes relacionadas con esta ideología, de hecho, cometer errores es bastante normal –y mucho más siendo joven- y al final de todo nadie es perfecto, lo que no es normal es no querer estar en una constante evolución para mejorar, crecer, enmendar y no repetir esos errores, por lo que es necesario entender que podemos mejorar, comprender y sobre todo que podemos empezar a generar un cambio desde lo más pequeño que tenemos, que somos nosotros mismo.

A nivel colectivo lo principal empieza por educarnos y educar a nuestro entorno sobre los males que afectan a la sociedad y como es necesario un cambio de paradigma en todos los niveles de la sociedad, como tenemos que dejar de normalizar la violencia, el machismo, el acoso, el estupro etc, entendiendo que ha sido el sistema donde lamentablemente nos hemos desarrollado como individuos y como sociedad.

Por otra parte, debemos ser empáticos y sensibilizarnos con las personas que denuncian estas situaciones, ya que seguramente pasaron por un infierno y en definitiva no es nuestra labor hacerla pasar por otro generado por nuestros prejuicios e incluso, a través del entendimiento y la comprensión podamos extenderle una mano amiga que seguramente no tuvieron en un pasado; a su vez es importante entender que los victimarios al final de todo no tienen ninguna responsabilidad con el movimiento y solo tiene responsabilidad frente a las víctimas; incentivar a las víctimas a denunciar ya sea ante los órganos del estado o antes las diferentes ONG que brindan apoyo en estos casos y por último, solo queda apoyar este movimiento, así como a todas las personas afectadas a la vez que luchamos en contra de la ideología machista que tan apegada está en nuestra sociedad.  

En todo caso, no es una tarea fácil, pero sí una tarea donde debemos crecer, cambiar y mejorar, para que así, esa sociedad decadente en la cual vivimos y la que tanto daño nos ha hecho, se convierta en una sociedad de respeto y justicia. Y eso, eso es una tarea de todos.

Por: Luis Ceballos

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