Trata de personas en Venezuela: ¿En qué nos convertimos?

Actualmente el gobierno no cumple a cabalidad con los estándares mínimos para la erradicación de la trata de personas en Venezuela; y pareciera no estar haciendo el suficiente esfuerzo para conseguirlo.

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La trata de personas es uno de los crímenes que atenta, de forma más directa contra la dignidad e integridad de los seres humanos. A nivel macro sabemos que alrededor del mundo se calcula que más de 40,3 millones de personas han sido engañadas y sometidas a condiciones de explotación; según reseña el portal de las Naciones Unidas, es el negocio ilícito más lucrativo en el mundo, generando más de 32.000 millones de dólares al año.

Trata de personas
Imagen diseño todosahora.com

Que prospera activamente en los Estado con crisis política, social, económica y/o humana; pues crea espacios ideales para la corrupción, el ejercicio de las bandas o redes ilícitas y crecientes necesidades sociales. Situaciones que suelen conjugarse; ya que la existencia de redes delictivas, suelen requerir de la admisión y complacencia hasta cierto punto de las autoridades e instituciones para poder lograr mayor alcance.

En términos prácticos, muchos venezolanos sufren gravemente

Así Venezuela, en las últimas décadas se ha trasformado en el espacio ideal para la trata y tráfico de personas; debido a la crisis humanitaria compleja, que genera una oleada gigantesca de  migración forzada y  la adopción de alternativas extremas por parte de las personas frente a la ausencia de recursos para la sobrevivencia; aunado a la crisis institucional que no da cuenta de resolución efectiva de los crímenes de esta naturaleza.

Una administración que ni siquiera hace pública de forma periódica las cifras de estos hechos ilícitos; y tan solo en 2020, el Ministerio Publico hizo un anuncio de que en los últimos tres años se habían registrado solo 196 casos, con un aumento consecutivo durante cada año.

Datos que alarman y no se publican con claridad sobre la trata de personas en Venezuela

Sin embargo, es claro que estos hechos son cada vez más recurrentes y no representan, casos aislados; sino una especie de actividad ya normalizada y con rutas establecidas. Como el triste suceso acaecido en las costas venezolanos donde embarcaciones naufragaron tras salir del puerto de Güiria con destino a Trinidad y Tobago; de lo que ha sido denunciado como una ruta común para salida ilegal de venezolanos migrantes y para el tráfico de personas.

Y de forma similar en las zonas mineras del estado Bolívar, donde según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se advirtió que la trata de personas (específicamente la prostitución y el trabajo forzado) viene en aumento desde 2016.

Donde además la mayoría de víctimas de las redes de trata de personas son mujeres (74%), de las cuales el 25% son niñas y adolescentes. Sin embargo, debido al alarmante subregistro, las cifras podrían ser más altas.

Un cuerpo legal blindado

Todos lo cual sucede, a pesar de que Venezuela en términos legales cuenta con un rico marco normativo (que en teoría es suficiente para enfrentar toda la problemática derivada del tráfico ilegal de personas). Como establece en la Constitución cuando prohibe toda forma de trata de personas y esclavitud (art. 54 CRBV); y de la preeminencia que concede a los tratados de derechos humanos (por encima de la Constitución), cuando son más beneficiosos para el ciudadano (art. 23 CRBV).

De esta manera se tiene por buenas intenciones los distintos convenios relacionados para regular la trata de personas en general. Como (i) el Convenio de Naciones Unidas contra la delincuencia organizada trasnacional y su protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, en especial de mujeres y niños.

Asimismo, se consigue en lo interno leyes como: la Ley contra la Delincuencia Organizada y Terrorismo de 2012, Ley Orgánica sobre el Derecho de mujeres a una vida sin violencia de 2007; Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y Adolescente de 2007 y el propio Código Penal cuya última reforma de 2000, sanciona algunas figuras relacionas con este flagelo.

¿En que nos hemos convertido? en materia de trata de personas en Venezuela

Sin embargo, la práctica no solo sobrepasa los límites de lo permitido por la legislación; sino que desde el ejercicio del poder no existe la capacidad ni la sincera intención de intervenir, frenar y penalizar las redes de tráfico ilícito.

Nos hemos convertido en el triste paraíso de tierra fértil donde prosperan quienes atentan contra la dignidad y la libertad de los venezolanos; en gran medida por los riesgos que como ciudadanos hemos asumidos por necesidad y carencia económica, sin que nuestra seguridad sea el principal interés a proteger.

Tratando de subsistir, cientos de venezolanos aceptan promesas de un mejor futuro a bordo de una lancha, sin menor certeza de seguridad y abandonan el país; se mudan de estados para acceder a ofertas laborales engañosas. Y no somos por ello incautos, sino simples sobrevivientes, de una tragedia en que aún sucede.

Donde el principal causante de esta desgracia, es la estructura política y administrativa, que fracaso en proteger al ciudadano; y este dejado a su suerte, nada en medio de la impunidad, víctima de la desatención y la falta de justicia.

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