Sociedades: unas avanzan y otras se retrasan 

Los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán, de esta forma dice aquella  canción infantil que muchos conocimos cuando éramos solo unos niños, esta frase, sin  embargo, la podríamos utilizar para las sociedades porque mientras que unas,  “los de  adelante”, avanzan mucho en cuestiones sociales, “los de atrás” parecieran no tener la  misma disposición en avanzar. Muchas sociedades han avanzado en cuestiones de derechos  para la comunidad LGBTI+, cuestiones de reconocimiento de género, reivindicación de  derechos de la mujer, reivindicación de derechos de personas de la comunidad afro e  incluso en temas de derechos para refugiados y migrantes. 

Sociedades venezolana. Foto: Composición Todos Ahora

Los más interesantes de estas sociedades es que, no solo les ha bastado con avanzar a nivel  legal, sino que las personas que forman parte de ellas han decidido apoyar estos cambios y  además, generar conciencia e inclusión para que estos cambios se sientan en las distintas realidades de las personas. Es un objetivo casi intrínseco de estas sociedades buscar y  conseguir la mayor cantidad reivindicaciones de derecho en las luchas de estos grupos históricamente discriminados. Entre los ejemplos de estos países tenemos: España, Chile, Argentina, Uruguay, Alemania, Italia, Luxemburgo, Portugal y esto solo por nombrar a  algunos. 

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Sin embargo todo esto que hemos dicho, es sin duda alguna lo que podemos describir como el lado bueno de la moneda; por lo que la realidad es que Venezuela no se encuentra en ese  lugar y de hecho, llama mucho la atención como desde hace unos años se están dando  cambios – en el sentido positivo- en muchas sociedades del mundo. Pero a su vez, otras se  están quedando atrás. 

Tristemente Venezuela tiene muchos problemas, y dentro de muchos de estos problemas  nos encontramos con situaciones como un fuerte retraso social y la forma más triste para demostrar esto es que en menos de una semana se han registrado al menos 5 femicidios -y  esto solo de forma oficial-. Lo más triste de estos casos, es que en primer lugar, la justicia venezolana poco hace frente a estos casos debido a que los funcionarios suelen ser  selectivos, clasistas, racistas, xenófobos y claramente machistas dejando muchos casos sin resolver por estas razones, y en segundo lugar, la justicia venezolana solo actúa cuando estos femicidios o cualquier otro crimen de odio logren la suficiente visibilidad a través de redes sociales como para importarle a los órganos del estado. 

Además, estos grupos, como bien hemos dicho, han sido históricamente discriminados y  pareciera que la idea de un cambio de paradigma se ve bastante lejana en el país, pero ¿Esto  por qué? Tal vez porque justificándonos en las bromas, los chistes, los comentarios jocosos  y entre más cosas, los venezolanos en una gran mayoría tengamos una cultura histórica realmente selectiva, clasista, racista, xenófoba y claramente machista. No hemos asumido que muchos de estos problemas son culturales y muchas veces no logramos comprender y aceptar la gran diversidad que hay en el país, de hecho, esta situación es tan grave que muchas veces intentamos justificar la violencia y asesinatos de cualquier tipo diciendo que la persona afectada era mujer, gay, transexual, afro, pobre y un sinfín de cosas más.

O peor aún, empezamos a discutir en el caso de los femicidios, sobre si el tipo penal del  “femicidio” debería ser considerado como un crimen, sobre si las personas de la comunidad  LGBTI+ son antinaturales, sobre si alguien por ser “negrito” tiene menos derechos o menos aceptación que las personas blancas o si los pocos extranjeros que todavía seguían en Venezuela deberían ser castigados por mano propia por los crímenes que cometen sus connacionales en su país de origen en contra de los venezolanos.  

Claramente, todas estas discusiones se alejan del punto focal del problema, en el caso de las  mujeres, que las están asesinando y no se está haciendo absolutamente nada para prevenir esa situación. En el caso de la comunidad LGBTI+, que tienen ningún instrumento legal que los deje desenvolverse y que les permita ser quienes son con orgullo, libertad y respeto. En el caso de las personas afro, que claramente hay una situación de racismo internalizada donde muchas personas discriminan a otras por su color de piel y que esto sucede de manera común en el día a día en Venezuela. 

Todas estas prácticas se encuentran realmente normalizadas en todo el país, de hecho, sin ir muy lejos, es normal ver como en redes sociales y notar como en las publicaciones sobre casos de violencia de género se llena de insultos y culpando a la víctima por  los hechos. Y en el caso de la comunidad LTGBI+ los comentarios son acerca de que eso le pasa a esa persona por “maricón”, “por desviado” por una forma de “castigo divino hacía  sus pecados antinaturales” y esto solo por decir algunas de las cosas que se dicen. Lo más triste de esta situación, es que no solo son un sector de la sociedad, estos comentarios vienen de todos los sectores, e incluso de jóvenes, jóvenes que deberíamos estar aprendiendo a dejar los prejuicios y a respetar a las personas por su valor humano. 

Estas situaciones, si bien es cierto, se ven mucho en la vida cotidiana y en las pequeñas  acciones y comentarios de muchos venezolanos, a su vez estos problemas van mucho más allá del gobierno del país, no nacieron con el chavismo, ni tampoco se acabarán con él, esto es un problema social muy grave que existe, un problema de no querer comprender e incluir a lo que muchas personas consideran que se encuentra de lo moralmente correcto. 

Ante todas estas situaciones ¿Qué se puede hacer? La realidad es que no hay una respuesta 100% concreta y directa sobre lo que se puede hacer. Sin embargo, es labor de todas las personas que queremos generar un cambio, estos cambios claramente no suceden de la noche a la mañana por lo que queda de parte de nosotros generar los mecanismos para crear los  cambios en la sociedad.

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