¿Qué puede pasar en 2020?

La última gira internacional del presidente encargado Juan Guaidó, dejó claro el apoyo de las potencias occidentales se mantiene unificado en torno a le exigencia de una salida democrática de Maduro del poder. Las dificultades yacen en encontrar los mecanismos de presión adecuados para que la salida sea posible.

A pesar de la fuerte presión externa, el régimen de Maduro ha logrado mantenerse en el poder de facto, fundamentalmente gracias al apoyo de las Fuerzas Armadas y actores claves internacionales como Rusia, Irán y Cuba, y un apoyo más pragmático, pero estratégico de China y Turquía.

El liderazgo de Guaidó que cuenta un sólido apoyo de la administración Trump, los aliados del Grupo de Lima, y un apoyo más moderado, orientado a una solución negociada que conduzca a elecciones libres y competitivas, de la Unión Europea y el Grupo Internacional de Contacto.

Guaidó cuenta con la fuerza institucional de la Asamblea Nacional, reconocida por todos los actores en conflicto a pesar del reciente cuestionamiento en torno a la elección de la directiva en enero de 2020, y destaca como el liderazgo con mayor aprobación del país con más de 40%, cuatro veces mayor a la aprobación de Maduro.

A estos dos liderazgos internos, que mencionaremos cómo los elementos centrales del análisis, se suman actores intermedios como la llamada “Mesa de Diálogo Nacional” conformado por un pequeño sector moderado de la oposición que se reúne con miembros de la administración de facto de Maduro para realizar acuerdos con miras a la elección de una nueva directiva del Consejo Nacional Electoral, aunque aún no han mostrado resultados tangibles. El bajo peso propio de estos grupos minoritarios de la oposición otorga también pocas posibilidades de acuerdos suficientemente beneficiosos para la oposición más allá de la relevancia que adquieren en el espacio político nacional, elemento central en sus gestiones.

Escenarios:

Dado este contexto, si realizamos un ejercicio de teoría de juegos simple con Maduro y Guaidó cómo actores principales, se pueden presentar cuatro escenarios para analizar:

Escenarios de teoría de juegos
  Maduro
Coopera No coopera
Guaidó Coopera Concesiones y acuerdos: 30% Oposición paralizada (20%)
No coopera Maduro acorralado (10%) Direcciones opuestas/Status Quo: 40%

Opción ganadora

  • Maduro no cede – Guaidó no cede. Sentidos contrarios (Status Quo).

40% de probabilidades de ocurrencia

Se mantiene básicamente la situación política actual, de enquiste y pocas soluciones palpables, es decir la hipótesis del choque de trenes.

Maduro avanzaría en unas elecciones de forma unilateral, apenas coordinado con sectores moderados en Mesa de Diálogo Nacional. Mientras llega el momento de la elección mantendría el reconocimiento a Luis Parra como Presidente de la Asamblea Nacional y fortalecería el argumento de la división opositora con la infiltración de los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia por la vía Tribunal Supremo de Justicia, con la idea de utilizar sus siglas en una elección que no cuente con la anuencia de los actores principales de la oposición. En este escenario lo más probable es una victoria del PSUV en las parlamentarias otorgando ciertos espacios y representación cercana al 30% de los representantes en el poder legislativo a la oposición moderada (similar a votación de Henri Falcón en 2018).

La oposición, encabezada por Guaidó, con el reconocimiento internacional y apoyo interno justificaría que el mandato de la Asamblea Nacional 2016-2021 sea prorrogado ante la falta de condiciones para realizar un proceso electoral que la sustituya. A su vez, factores de la oposición mantendrían presiones para que aumenten sanciones a círculos de líderes chavistas en el extranjero, cerrando el cerco sobre el alto mando militar a la par que ofrece garantías para quienes abandonen a Maduro, lo que aún parece difícil que ocurra.

  • Maduro cede – Guaidó cede. Concesiones y acuerdos.  (Opción más beneficiosa en teoría de juegos).

30% de probabilidades de ocurrencia

Se avanzaría en la elección de una nueva directiva del CNE con concesiones de ambos bandos. Este escenario lo provocaría el fallido intento del chavismo a acercar posturas con Estados Unidos y países europeos para suavizar sanciones y presión a líderes chavistas y militares, sumado a la incapacidad de la oposición para generar la suficiente presión que provoque la salida inmediata de Maduro.

El gobierno de Maduro, dada la situación de aislamiento, recibiría la presión de varios grupos de poder y militares que promoverían concesiones en el manejo electoral. En estas circunstancias, de ocurrir una victoria chavista por desmovilización de factores de la oposición, habría un levantamiento de la popularidad de Maduro, y bajaría la presión sobre su mandato de facto.

Por su parte, la oposición liderada por Guaidó, aceptaría en estas circuntancias postergar demanda de elecciones presidenciales, y promovería el establecimiento de nuevas licencias o suavización de alguna sanción a cambio de que se organicen elecciones parlamentarias con condiciones de mayor competitividad. Una victoria opositora en este escenario dependería del apoyo de aliados internacionales clave y la unificación de estrategia de los principales grupos opositores como mecanismo movilizador de su electorado.  En caso de que esto ocurra (una victoria opositora en las parlamentarias), la presión al chavismo para buscar una resolución política en 2021 aumentaría considerablemente por la vía de unas presidenciales adelantadas o un revocatorio acordado.

  • Maduro no cede – Guaidó cede: Oposición paralizada

20% de probabilidad de ocurrencia

Chavismo acuerda con oposición minoritaria presente en Mesa de Diálogo Nacional el nombramiento de la directiva del CNE con apenas dos miembros del directorio «opositores” y sin cambios de fondo relevantes que garanticen un proceso competitivo.

Oposición acepta participar en parlamentarias ante pocas probabilidades de éxito de otras estrategias (protestas masivas, quiebre militar y/o intervención militar extranjera) y como defensa de la última institución democrática que preserva.

Una decisión pragmática dado que los efectos desligitimizadores se diluyen en el tiempo mientras aumenta considerablemente la asimetría entre gobierno y oposición al reducir su presencia institucional, dejando a una oposición sin presencia en el parlamento con la protesta como única herramienta política.

El resultado de la elección más probable es un parlamento dividido, ligeramente inclinado hacia chavismo-oposición moderada, dado que la oposición tendría problemas para movilizar a su base electoral, sino cuenta con incentivos en términos de condiciones.

  • Maduro cede – Guaidó no cede: Maduro acorralado

10% probabilidad de ocurrencia

El gobierno de Maduro presionaría para promover acuerdos electorales o de gobernabilidad con los grupos opositores de Guaidó para que contribuyan al levantamiento de sanciones a Venezuela, a la par que continuarían las reformas económicas con las que ha cedido el control del estado en la economía.

A pesar de que las reformas se mantendrán por cualquier lógica, los acuerdos políticos ocurrirían por fuertes presiones de los grupos de poder del chavismo para tener participación en una eventual transición.

La oposición que lidera Guaidó con gran apoyo de la comunidad internacional se decidiría a aumentar presión e intenta movilizar a ciudadanos contra Maduro. Los dirigentes opositores se encasillarían en la exigencia de elecciones presidenciales competitivas mientras países aliados cerrarían el cerco sobre Maduro.

Más allá de los escenarios:

Lo que ocurra en Venezuela en 2020 va a depender de cómo se terminen alineando los factores locales e internacionales. Los escenarios expuestos no por ser variados contrastan con lo comentado en secciones anteriores, afirmando que el escenario ideal para Maduro es avanzar hacia un “socialismo con características venezolanas” en línea con lo aplicado por China a finales de los 70. La escena política le puede jugar una mala pasada, aunque no representa nuestra primera probabilidad de ocurrencia.

Por: Jesús Palacios Chacín

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