Presión para la transición

A principios del mes de abril el gobierno de los Estados Unidos bajo medidas de presión, ha enviado un buque al mar caribe como una maniobra antinarcóticos, el cual ha tenido sus primeros éxitos como lo relata el portal de noticias “Alnavio”: “En apenas una semana de maniobras antinarcóticos en el Caribe, el Comando Sur ha interceptado 2.100 kilos de cocaína que se dirigían a Estados Unidos. Tal cantidad de drogas está valorada en 40 millones de dólares.

El secretario de Defensa, Mark Esper, celebró los resultados. Mientras, la Marina toma previsiones para mantener su flota activa mientras el coronavirus amenaza.”. Esta operación se lleva a cabo bajo la perspectiva de evitar que producto de la crisis del COVID-19 los carteles de droga se aprovechen y continúen haciendo negocios ilícitos a través de estas aguas.  El pentágono alega a través de Mark Esper según el diario “Tal cual” que el gobierno de Maduro se beneficia del tráfico de drogas lo cual lo hace peligroso, además de que el presidente de los EEUU anuncia que serán enviados buques destructores, barcos de combate, aviones y helicópteros a realizar tareas de vigilancia cerca del territorio marítimo venezolano. Esto es un mecanismo de presión que hace que el gobierno Estadounidense para seguir orillando al régimen más allá de las sanciones, teniendo en cuenta lo involucrada que está la cúpula de la dictadura en el tráfico de drogas a través de estas vías como sustento, pero también como influencia tanto con entes Estatales como no Estatales.

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¿Cómo ven esto los demás Estados?

Colombia observa esto según el portal del diario “El nuevo herald”: “El presidente colombiano, Iván Duque, fue una de las voces más notorias que solicitó apoyo para paliar no solo la crisis migratoria por la llegada de millones de refugiados venezolanos, sino también para enfrentar a los “narcoterroristas” de las FARC y el ELN que alberga Maduro en Venezuela.”. Como es posible ver a través de esto, la lucha contra el narcotráfico no es únicamente para desmantelar un régimen usurpador, sino también para erradicar grupos de presión que se sostienen de este negocio y que causan inseguridad e inestabilidad en la región, siendo Venezuela su principal centro de operaciones, pero afecta directamente a sus vecinos como Brasil y Colombia, por el crimen organizado, el tráfico de drogas, la Crisis Humanitaria Compleja que ha causado migración, lo que hace que apoyen a EEUU en todas sus acciones y busquen cooperar de manera directa, como Brasil que firmó en Marzo un acuerdo militar con el país norteamericano, que según “El Nacional”  aseguró el jefe del Comando Sur Craig Faller, ayudará a enfrentar amenazas como la crisis de Venezuela.

¿Cuál es la respuesta del Régimen ante la presión de Estados Unidos?

Nicolás Maduro, ha reaccionado como de costumbre, a través de las amenazas, la violación de DDHH y la persecución política a través de la operación “Furia Bolivariana” que ha llevado a cabo detenciones arbitrarias y ataques a periodistas, políticos y trabajadores de la salud, como lo relata el portal “Panam Post” citando a la ONG PROVEA. Así mismo, el diario relata que el régimen ha respondido de la siguiente manera: “En esa oportunidad el chavismo amenazó con usar de rehenes a los venezolanos: «Les voy a dar una recomendación a los escuálidos: les están echando una vaina a ustedes, porque los marines ponen un pie aquí, y nosotros vamos por ustedes… Furia bolivariana en alerta. El que entendió, entendió. No se hable más del tema», sentenció Diosdado Cabello a la oposición venezolana.”

Conclusión

Usando como siempre la amenaza como mecanismo de defensa ante las presiones nombradas anteriormente por parte de los EEUU, además de emplear la fuerza como chantaje y en cierto modo protección para evitar acciones más intensas por parte de la potencia mundial, es posible pensar que estas acciones militares y la cooperación con los Estados fronterizos colocan un paso más cerca  la llamada “Transición” y más teniendo en cuenta que el pentágono exige la liberación de los Presos políticos como lo hizo Mike Pompeo el 14 de Abril, todas estas medidas son mecanismos de presión para hacer ceder al régimen en algunos aspectos entorno a un posible acuerdo y también tomando como punto importante las declaraciones del presidente de Argentina, en las que establece que Venezuela necesita elegir un nuevo presidente para solventar su crisis política.

Finalmente, esto evidencia además lo pertinente del reciente informe de la CIDH con respecto a Venezuela en el que se establece “Durante el 2019, la CIDH ha continuado recibiendo información sobre graves hechos de represión, persecución y criminalización en contra de partidos políticos, opositores, activistas, líderes sociales, defensoras y defensores de derechos humanos y manifestantes”, lo cual afecta los Derechos políticos y sociales de los Venezolanos, por lo que es otra razón para buscar un cambio de gobierno ante este régimen violador de DDHH, porque solo los gobiernos de esta índole son capaces de amenazar públicamente a representantes electos por presiones de otros Estados, que por más de que estén en cooperación, esto es inaceptable con base a los numerosos acuerdos Internacionales de los que Venezuela forma parte y trasgrede día a día. Por lo que vemos al régimen más preocupado y dispuesto a luchar sin importar las consecuencias por mantenerse en el poder, pero también que está siendo orillado a la presión de negociar una transición a través de las parte de diversos actores de la Comunidad Internacional.

Por Miroslava Colan

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