Persecución al Sector Privado Profundiza el Hambre

En el funcionamiento del Estado contemporáneo coexisten dos sectores, el sector público en el que la propiedad de los medios de producción es preponderantemente colectiva. Y en segundo lugar el sector privado en el que los particulares son los dueños de los medios de producción, idealmente estos sectores deben actuar coordinadamente y con base en un plan que posibilite el desarrollo material, intelectual, tecnológico y económico de la sociedad. El caso venezolano está lejos de ello, principalmente porque el régimen acusa al sector privado de “especulador”, “abaratador” y colaborador de intereses foráneos que buscan “desestabilizar el país”.

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¿Cómo ha sido la persecución al sector privado?

En ese sentido, en nuestra historia reciente hemos visto cómo el régimen ha focalizado sus esfuerzos para hacer más grande la intervención del gobierno en la actividad económica. Para tal fin ha utilizado la expropiación y la conformación de consejos comunales. Lo primero ha dejado sin puestos de trabajo a miles de venezolanos además de frenar la inversión privada en Venezuela ¿cómo invertir en Venezuela, si quedamos a merced de las arbitrariedades de un régimen que irrespeta la propiedad privada y la libre iniciativa? Esa es la pregunta de muchos inversionistas que prefieren colocar sus recursos en otros países de la región. Por su parte, los consejos comunales solo han servido como enclaves políticos para fines proselitistas, no se sabe con precisión las cuantiosas sumas de recursos que se les han destinado y mucho menos existe un documento que muestre el desempeño de esas organizaciones.

Actualmente la sociedad venezolana sufre el impacto del coronavirus en todos los niveles, en el económico ha paralizada la ya golpeada industria venezolana, en el nivel social ha exacerbado las tensiones de la ciudadanía y puesto en riesgo la subsistencia de muchos Venezolanos que no poseen medios suficientes para alimentarse durante la cuarentena, al respecto, la nutricionista y  defensora de los DDHH Susana Raffalli explicó que “no hay capacidad nacional, ni internacional, para mitigar esta vez los mismos errores en el menoscabo de las pocas fuentes de abastecimiento alimentario del país (…) atravesamos una de las peores crisis alimentarias del planeta, las reservas no dan ya” ante tan lamentable pronóstico el régimen ha emprendido una nueva cruzada en contra del sector privado.

El pasado viernes Empresas Polar emitió un comunicado rechazando la acción del régimen de supervisar el funcionamiento de unas de sus plantas más importantes. Esto obstaculiza la distribución de alimentos. Además de la empresa, el principal afectado sería el consumidor final. Adicionalmente, el régimen intervino Coposa, “empresa que se encarga de la producción del aceite comestible NaturOil, margarina Mirasol y harina de soya”, acciones deleznables pues atentan con un sector privado que, con mucho en contra, todavía garantiza el abastecimiento de alimentos en los anaqueles.

Lo que intenta el régimen es redirigir esos productos hacia las cajas y bolsas Clap, que no son suficientes y por supuesto no llegan a toda la población, secundariamente intentan distraer a la opinión pública mostrándose como dueños absolutos del país y de sus empresas. Tales pretensiones no sólo atentan contra la propiedad privada, sino que posibilitan el incremento del desabastecimiento que, al respecto afirma el economista Jesús Casique “desde el Antiguo Egipto se registran controles de precios, no existe un sólo caso en la historia en el que el control de precios haya detenido la inflación o superado la escasez de productos”.

Persecución del régimen

Dakazo y control de precios son políticas que los venezolanos recordamos vívidamente y hoy más que nunca presentimos que padeceremos sus efectos: desabastecimiento y caos. Ante la escasez de gasolina, la hiperinflación, el colapso de los servicios públicos ahora se le suma una alta probabilidad de desabastecimiento de productos básicos, todo esto llena de tensión el sistema político.

Es imperativo, y espero se haga pronto, cambiar la forma en la cual se entiende al sector privado en Venezuela, este es un sector que puede ser de gran utilidad para todos si desde el gobierno se le brindan condiciones, sólo en coordinación con el sector privado lograremos en Venezuela elevar los niveles de empleo, formalizar la economía venezolana, darle valor a la capacitación continua de los venezolanos y multiplicar los aportes y ayudas comunitarias que puede proporcionar la empresa privada.

Por: Ricardo Martínez

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