Pandemia, elecciones y consulta sin transición política

El año 2020 fue inusual, la irrupción del Coronavirus impactó enormemente en la sociedad mundial, más de un millón y medio de fallecidos ha dejado el mortal virus en todo el mundo. En Venezuela, sobre todo al inicio de la pandemia, hubo nervios en la colectividad principalmente por el deteriorado sistema de salud público con el que cuenta el país. A parte de la pandemia, el oficialismo fijo como principal objetivo la celebración de un proceso electoral para tomar la Asamblea Nacional, a su vez, las fuerzas democráticas coordinaron una consulta popular para rechazar lo que ellos consideraron como un proceso “viciado”.

Foto: Composición Todos Ahora

Ahora es noticia: Venezuela: La oportunidad de cambiar de óptica

Pandemia

En marzo llegó la pandemia a Venezuela, en un principio, hubo un manejo muy estricto de la misma, se inició una cuarentena radical en un país con siete años de recesión económica y con una volátil hiperinflación; la cuarentena tan estricta agravó la situación de millones de venezolanos en estado de inseguridad alimentaria, eso en lo económico. En lo político, las fuerzas opositoras esperaban iniciar un proceso de manifestaciones masivas pero la pandemia lo impidió, del otro lado, el oficialismo utilizó la cuarentena para tener un control mucho más férreo no solo en hospitales, sino también en carreteras, empresas y, a su vez, incrementó la represión a medios de comunicación y ONG que denunciaban la crisis de salud que atraviesa el país. En síntesis, la pandemia derivó en férreo control estatal, militarización de la salud y censura a medios de comunicación y ONG.

Elecciones Parlamentarias

Pese a las limitaciones de movilidad que impuso el coronavirus y las advertencias de la Organización Mundial de la Salud, el oficialismo se fijó como meta impostergable la celebración de elecciones parlamentarias este mismo año. Los últimos meses del año se utilizaron para fijar un calendario electoral con una directiva del CNE elegida desde el TSJ y no desde la AN, como lo establece la Constitución. Igualmente, se intervinieron las directivas de los principales partidos de oposición (Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular) y el TSJ se encargó de nombrar a los nuevos representantes. Dadas esas circunstancias, la comunidad internacional señaló que las condiciones de las elecciones no eran las más competitivas. Obviando esa consideración, el oficialismo avanzó en la celebración de las parlamentarias y se consumó lo inexorable, el partido de gobierno ganó la mayoría calificada del parlamento.

Consulta Popular

Por su parte, las fuerzas opositoras, en una maniobra para desconocer las parlamentarias, organizaron una consulta popular fundamentada en el Art. 70 de la Constitución, llamaron a los venezolanos dentro del territorio nacional y afuera para rechazar las pasadas elecciones del 6 de diciembre y ratificar el apoyo hacia la continuidad administrativa de los diputados electos en el 2015. La consulta fue más una movilización de los simpatizantes opositores que un mecanismo de votación para la totalidad de los venezolanos, sin embargo, demostró las capacidades que tienen las fuerzas opositoras para movilizar a su base votante, experiencia que le sirvió para construir cierto musculo social para en un futuro – esperemos cercano- pueda acudir a unas elecciones libres y competitivas. Tanto las elecciones parlamentarias como la consulta popular fueron procesos que buscaban movilizar a uno y otro sector sin tener una vinculación clara, ni apuntar al fortalecimiento de las instituciones políticas en Venezuela.

Lejos quedó la transición

Año que transcurrió con pandemia, elecciones y consulta popular, pero sin transición. Queda pendiente para el próximo año allanar el camino para llegar a una transición pacífica y democrática. Las principales lecciones que dejó este año fueron:

  1. La opción de fuerza quedó descartada, EE.UU. único actor con las capacidades militares y operativas para llevarla a acabo no está dispuesto a invertir un capital tan alto, desconociendo las consecuencias inmediatas (perdidas materiales y humanas), así como el repudio de la comunidad internacional (ONU, UE, Grupo de Lima o Grupo Internacional de Contacto) a esa medida.
  2. La investigación de la Corte Penal Internacional, junto con la discusión de la R2P desde la OEA son procesos lentos que buscan socavar a la coalición dominante en Venezuela, pero en términos prácticos no son en el corto plazo factores que coadyuven al cambio político.
  3. La nueva administración en EE. UU., no dejará de apoyar a las fuerzas democráticas pero su discurso será más moderado y conciliador, revisará las sanciones impuesta y buscará redirigirlas para que impacten más en la coalición dominante que en la población.
  4. La Unión Europea incrementará las sanciones personales sobre funcionarios del régimen, pero apuntará a que la salida sea democrática y negociada.
  5. La oposición necesita replantearse y fijar una estrategia realista, que le tome muy en cuenta la presión internacional y que permita en el mediano plazo una negociación política.

Por: Ricardo Martínez

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver