La segunda ola de la COVID-19 es una realidad

Luego de haber dejado atrás el 2020, parece que de a poco la vida volvía a una cierta normalidad o tal vez era solo el sentimiento de haberse adaptado a este nuevo estilo de vida. La pandemia sin duda alguna les ha cambiado la vida a todos y cada uno de los venezolanos, pero cuando parecía que todo estaba “controlado”, nos enteramos de que el país se encuentra en la segunda ola, esta ola a la que el oficialismo le atribuye a la variante Brasileña. Al escuchar sobre esta nueva variante se nos hace la pregunta evidente de ¿Cómo es esta nueva mutación?

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La Variante Brasileña

La nueva variante brasileña (P1) es una forma del SARS-CoV-2 con algunas mutaciones en la proteína que el virus usa para infectar células humanas. Estas mutaciones hacen que se transmita con más facilidad y que pueda evadir, al menos parcialmente, la respuesta inmunológica. Esto pudiese explicar en parte el aumento reciente de casos en Manaos. La evidencia in vitro actual sugiere que el virus podría ser más resistente a algunas vacunas existentes, aunque es probable que estas aún protejan contra la enfermedad severa.

La Gravedad del Asunto

Es común escuchar y ver que a lo largo de este año que muchas personas le han perdido el miedo al COVID-19, esto probablemente por su baja tasa de mortalidad, pero el hecho de que esta enfermedad no tenga altas probabilidades de acabar con tu vida significa que hay que bajar la guardia con ella, ya que para nadie es un secreto la precaria situación en cuanto a insumos y servicios de la salud que presenta el país hoy en día y la fácil propagación del virus hacen que sea un gran problema para todos.

Podemos hacernos una idea del impacto de la enfermedad en una población particularmente expuesta: el personal de salud. Al parecer, las cifras del gremio médico es el único indicador confiable que tenemos en Venezuela sobre la evolución de la pandemia. Para el 15 de marzo, 360 profesionales sanitarios han fallecido por covid-19, de acuerdo a las cifras manejadas por la ONG Médicos Unidos Venezuela.

Sobre el resto de la población solo podemos especular. Modelos matemáticos del Imperial College (del Reino Unido) sugieren que el número de contagios en el país se mantiene muy por encima de la cifra oficial, entre los 2.500 y los 7.000 casos nuevos por día, aunque la mayoría sean asintomáticos o leves. Estas estimaciones se basan en el número de muertes diarias reportado por el oficialismo.

¿Qué medidas se están tomando?

La cuarentana venía operando bajo un sistema bastante peculiar llamado “7+7” que se caracterizaba por tener una semana flexible donde podían abrir alrededor de 14 sectores económicos que van desde la atención veterinaria y los lavados de autos, hasta las notarias y centros comerciales, y una semana radical donde solo estarían activos sectores esenciales: salud, seguridad, telecomunicaciones, transporte y alimentación.

El oficialismo señaló un nuevo método hace una semana el cual denominó como “flexibilización limitada y parcial” con un cerco sanitario en la región capital, que incluirá a Caracas, La Guaira, Miranda y Bolívar. Y que tiene como objetivo «declarar emergencia en esos estados para abrir nuevas capacidades hospitalarias, sobre todo capacidades de cuidados intensivos».

La Cuarenta puede ayudar a contener el virus, pero los que de verdad deciden si el virus se propaga o no son los ciudadanos, la consciencia ciudadana es vital pera sobrellevar esta segunda ola, no bajar las defensas, salir con el tapabocas en todo momento, los guantes y el gel antibacterial o alcohol son solo las medidas  de bioseguridad básicas para evitar la propagación del virus, como sociedad es importante entender la magnitud del problema, solo así veremos resultados y cuidaremos no solo a nosotros, sino a nuestros seres más queridos.

Por: Alejandro Chaparro

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