La República de los Desaparecidos

Si te hablara de un país en el que no se respetan los derechos humanos, donde el Estado de Derecho está completamente corrompido y en manos de un tirano; donde se persigue a la disidencia social y política que difiera del monopartidismo gobernante; donde alzar la voz es usualmente pagado con el destierro, el encierro o la muerte; donde existen campos de tortura y deshumanización; donde los ciudadanos desaparecen a diario por pensar diferente y expresar su descontento ¿En qué país pensarías?

¿En cuál de todos los países del mundo pensarías cuando te hablo de la República de los Desaparecidos? ¿Y si lo situáramos en Latinoamérica? ¿Qué te viene ahora a la mente? ¿Venezuela? ¿Nicaragua? ¿Cuba? La respuesta a todas esas sería sí. Todas ellas (e incluso más) forman parte de esta república no tan imaginaria donde desaparecer por las fuerzas del Estado es lo normal.

Ahora es noticia: De las cenizas a la esperanza

Todas ellas conforman esta república de la tortura, de la división, del odio y la persecución policial; pero también de la esperanza que ávida en sus ciudadanos por la justicia y la libertad.

Y es que todas estas repúblicas hispanoamericanas y del Caribe cumplen con una misma característica incondicional: represión, represión, represión (y un poco de negociación para confundir y separar). ¿Pero qué ocurre exactamente en estos países? ¿Cuál es su situación actual (que tristemente nos están dando mucho para lamentar y hablar)? ¿Qué y quiénes sufren en estas naciones que luchan por su paz?

Cuba y sus más de sesenta años de opresión

Hablar de Cuba es hablar de un país complicado. Un país, como tantos de la región, minados históricamente por tiranos. Algunos títeres de los americanos, otros del bando soviético, pero todos asesinos y genocidas. Sin embargo, hablar de Cuba también es de hablar de grandes hombres como José Martí y de la esperanza civil de un país que aspira a ser libre de toda bota militar.

Como ya es bien sabido, el 11 de julio explotaron las primeras protestas en Cuba, después de más de veintisiete años de silencio, algo que no se veía en la isla desde el Maleconazo de 1994, para exigir libertad y el fin de un modelo dictatorial que ha mermado la paz de los cubanos por más de 60 años.

Todo inició en la ciudad de San Antonio de los Baños, al suroeste de La Habana, extendiéndose por todo el país. Y aunque los detonantes son variados (como los al menos 6.750 casos de contagio por covid y 31 muertes de dicha enfermedad contabilizados nada más el 10 de julio, según informó la BBC News, los ciertos es que todo responde al descontento social a raíz de un sistema totalmente colapsado económica, sanitaria y socialmente hablando.

Ante las protestas, son centenares las denuncias de detenidos y desaparecidos a lo largo y ancho de la isla caribeña. José Miguel Vivanco, abogado chileno, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de División de las Américas de Human Rights Watch, presentó un listado de detenidos y desaparecidos en Cuba, durante el mes julio, que sobrepasa las 380 personas (a la fecha de redacción del artículo) sometidas por el régimen cubano.

Estos hechos también han sido denunciados por Luis Almagro, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde se expresa la preocupación de los organismos internacionales por la escalada de violencia y represión del Estado cubano contra su ciudadanía.

Asimismo, asociaciones civiles como Cuba Decide han estado actualizando constantemente las cifras de los desaparecidos y detenidos a lo largo de estas semanas en que empezaron las protestas. Es necesario decir que más que cifras, hablamos de personas con nombres, apellidos, rostros y familia; no son números tras un cuaderno o un listado… son vidas inocentes de las cuales, lamentable y posiblemente, jamás se vuelvan a saber de la mayoría de ellas.

Venezuela: el garrote como diálogo

Por supuesto atrás no podía quedarse nuestro país –hoy más colonia que país-, en el que los detentores del Estado han empezado una nueva serie de cazaría de brujas contra la disidencia política, activista y periodística que represente una mínima amenaza contra su hegemonía de poder.

Todo esto en la más fuerte contradicción de un supuesto proceso de negociación política, mediada por varios representantes internacionales, en la que se aspiraba a un nuevo diálogo que sea capaz de traer elecciones libres, justas y transparentes –al menos a nivel regional- en Venezuela.

Sin embargo, así como puntualiza la ONG Provea, en menos de dos semanas hemos tenido 24 víctimas muertas en un operativo policial; tres defensores de derechos humanos desaparecidos y detenidos arbitrariamente; un activista detenido; un diputado desaparecido; una familia amenazada; una periodista perseguida; dos madres detenidas; y una ONG de derechos humanos allanada.

Simple y puramente represión por doquier. Todo esto mientras la misión de la Oficina de la Alta Comisionada de DDHH se encuentra dentro del territorio venezolano, tal como señala el abogado Zair Mundaray.

Ante el terror solo nos queda pensar: ¿realmente existen espacios para diálogos políticos cuando se pretende negociar con algunos y desaparecer a otros? ¿Realmente el voto vale cuando se persigue al que no piensa igual? Sea como sea, de la noche a la mañana cualquiera de nosotros puede desaparecer, ser encarcelado u hostigado. No es cuestión de suerte, sino del dedo que
señale; del dedo ejecutor. Todos tenemos un número en esta prisión que nos hicieron por país y realmente nadie está exceptuado ni a salvo de la opresión.

Nicaragua y su persecución

Finalmente podemos concluir con Nicaragua… donde señala el diario el Confidencial que desde el poder se ha llevado a cabo una serie de persecuciones políticas contra los dirigentes de la oposición y la sociedad civil nicaragüense. Esto en el contexto y en cara a las próximas elecciones generales del 7 de noviembre del susodicho país. Hasta ahora en el delirio de los Ortega hay un saldo de seis precandidatos, diez líderes políticos, dos miembros del sector privado, dos dirigentes estudiantiles, dos líderes campesinos, dos ex trabajadores de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (Fvbch), un periodista y un conductor privado
apresados por el régimen sandinista.

El Confidencial de Nicaragua nos explica que la justificación del Gobierno ha sido citar la “Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo, a la Independencia, la Soberanía y Autodeterminación para la Paz”, que introduce el concepto de “traidores a la patria” para encauzar su persecución.

También se indica que el “el Gobierno (…) instauró un modus operandi: primero arresta y luego solicita ante un juez una extensión de hasta tres meses para “investigar”. Además, con una reforma al Código Procesal Penal (CPP), aprobada en enero de 2021, el régimen se amplió de 48 horas hasta 90 días el plazo en que un ciudadano puede estar preso sin ser acusado, mientras se realiza, según la narrativa oficial, una «indagación a profundidad».

¿Sus resultados? Las detenciones de los miembros de la Fvbch: Marcos Fletes Casco y Walter Gómez; de los precandidatos presidenciales: Cristiana Chamorro Barrios, Arturo Cruz Sequeira, Félix Maradiaga Blandón, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora Barberena y Medardo Mairena Sequeira; de los líderes políticos y civiles: Violeta Granera Padilla, José Adán Aguerri,
José Pallais Arana, Támara Dávila Rivas, Ana Margarita Vijil, Dora María Téllez, Suyén Barahona Cuán, Hugo Torres Jiménez, Víctor Hugo Tinoco, María Fernanda Flores de Alemán y Pedro Joaquín Chamorro Barrios; el conductor privado Pedro Vásquez; el empresario Luis Rivas Anduray; el periodista Miguel Mendoza Urbina; los dirigentes estudiantiles Lesther Alemán Alfaro y Max Jerez Meza; y los líderes del movimiento campesinos Pedro Joaquín Mena Amador y Freddy Navas López.

Sin mencionar, claro, aquellos que se han visto forzados al exilio para salvaguardar sus vidas como el periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro y el aspirante a la presidencia Luis Fley. Además de los 26 rehenes electorales arrestados del 28 de mayo hasta la fecha. Habiendo un total de más de 130 presos políticos en las celdas del Sistema Penitenciario
Nacional “La Modelo” y “La Esperanza” y algunas delegaciones policiales.

El sufrir de nuestra república

Esta es nuestra república. Una que se lucha y abate entre las dictaduras y la esperanza de ser libres. Porque esta república… que se sufre y vive no solo es del Caribe y de América. Es una república que se esparce en todos lados y que arrastra nuestra barbarie. Una donde nos gritaban patria o muerte, y donde nosotros cantamos patria y vida.

Es un lugar, un espacio, una gente que exige paz y justica: es la madre que llora a su hijo, que no volvió de las protestas; o el padre que espera con hambre a que su hijo del exilio vuelva; es la del estudiante encarcelado y torturado; del periodista golpeado y acallado; del profesor que cultiva un espíritu humano, cuando su paga no llega ni a dos centavos; es la de todos nosotros… que jamás podrán callarnos.

«¿Adónde van los desaparecidos?», diría alguna vez aquella canción del cantautor Rubén Blades «¿Y por qué es que los desaparecen?», y la respuesta a lo lejos es clara en los regímenes dictatoriales: «porque no todos somos iguales». Aquí yace y nace la esperanza de una América libre: nuestra república sin desaparecidos; nuestra república en que seamos libres e iguales.

Por Leonardo Aristigueta

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver