La lógica del régimen, distraer para dominar

El incremento exponencial de la conflictividad social (creado por el régimen), el cual he explicado en artículos anteriores, posibilita el desencadenamiento de eventos con serias consecuencias. Situación que repercuta para la vida de los venezolanos y que dinamitan el orden social en nuestro país.

En los últimos días, los niveles de violencia dentro del sistema político venezolano, han tocado picos muy altos que nos han llenado de mucha tensión.

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En primer lugar, se desató un terrible motín en Guanare – Portuguesa – que según el Observatorio Venezolano de Prisiones dejó un saldo de, al menos, 47 reos fallecidos.

En segundo lugar, se han registrado fuertes enfrentamientos entre bandas delincuenciales en el conocido sector de Petare. Cuyas imágenes publicadas en la red social twitter se visualizan niños con armas largas deambulando las calles de dicho sector.

Por si todo esto fuera poco, paralelamente ha habido dos intentos de “incursión militar”. El primero en la costa de Macuto y el Segundo en Chuao.

La respuesta del régimen

Bajo este contexto, la respuesta del régimen ha ido dirigida a visibilizar comunicacionalmente esa “supuesta incursión militar”. Dejando a un lado, los graves incidentes ocurridos en Guanare y Petare.

Lo que el régimen inició fue una Campaña de Distracción. Práctica no tan novedosa, ya que en anteriores oportunidades ha sido utilizada.

La Campaña de Distracción tiene como finalidad, posicionar en la opinión pública nacional e internacional un escenario de amenaza “terrorista”. El cual, “atenta” contra el orden y la civilidad de Venezuela.

Dicha campaña, tendrá como efecto colateral el desvío de la atención para no hablar sobre los problemas más apremiantes que sufre la sociedad. Entre ellos: la hiperinflación, escasez de combustible, crisis de los servicios públicos, la vulnerabilidad sanitaria y todos problemas generados por la pésima gestión de Maduro.

Distracción del régimen

Al día de hoy, el régimen abraza firmemente esa Campaña de Distracción. Además, pretende señalar a un enemigo externo (EEUU y la oposición). Esto justificaría, la escasez y crisis económica en Venezuela.

Según en la narrativa del régimen, “somos objeto de los ataques imperiales que nos dejan sin alimentos y en estado permanente de guerra”.

En segundo lugar, busca tener razones para continuar la sistemática cruzada en contra de sectores opositores. Quien según el sector oficial son “lacayos del imperio y cómplices de los ataques”.

Finalmente, pretenden lo que señalé más arriba. Ocupar a los venezolanos en temas confusos, que parecen una novela o una historia detectivesca sin fin. En vez de proponer soluciones a la Emergencia Humanitaria Compleja, que bastante tiempo ha padecido la sociedad.

No es difícil pronosticar, que la conflictividad social continuará incrementándose en las próximas semanas y quizás meses. Pues el régimen no posee las capacidades para solventar de pronta manera.

Carece de solución temas que se conocen como: la hiperinflación, escasez de combustible, el deterioro de los servicios públicos, la delincuencia, problemas que impactan a la sociedad en su conjunto, entre otros.

Respuesta ante los hechos ocurridos

La respuesta por parte del régimen que se rastrea, es la continuación sistemática de la represión y la persecución hacia la oposición. Acción ahora reforzada por las “incursiones de Macuto y Chuao”. Junto a esto, la “complicidad” del G4 y la Asamblea Nacional en dichos “alzamientos”.

La lógica de los acontecimientos, proyecta la continuidad y posible incremento de la crisis social, más unos grados altos de violencia discursiva y política en contra de cualquier factor que el régimen perciba como amenaza.

Ante tales pronósticos, es imperativa la transición bajo un marco democrático que busque rescatar la institucionalidad en Venezuela. Si no encontramos solución, viviremos en un estado de crisis en todos los niveles. Ya que mientras exista mundo, según el régimen, “el imperio atacara” y como se vienen desarrollando los acontecimientos, las balas no serán quienes mataran a los venezolanos, sino el hambre.

Por: Ricardo Martínez

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