La lealtad y el amor canino

En la actualidad vemos cómo el hombre puede ser capaz de dar amor y, por otro lado, de ofrecer dolor y odio. Hay quienes mantienen un comportamiento irracional, causándoles todo tipo de sufrimientos e incluso la muerte, por algún tipo de sadismo o morbo social. La relación entre el ser humano y los animales está llena de misterios, de crudas vivencias en algunos casos, pero también de enseñanzas positivas en los aspectos fisiológicos, terapéuticos y psicosociales. 

animal matrato animal

Los perros y los gatos han sido inmortalizados en la música, la religión, la literatura, la historia y el arte para bien o para mal.

Si revisamos la historia en el caso de los gatos para la cultura egipcia, eran adorados como dioses, debido a las falsas creencias de esa época, mientras que otros satanizaban al animal, catalogándolo un elemento propio de la brujería. 

Del mismo modo, en la mitología podemos encontrar el cuento de “Cerbero” un can que fue considerado el guardián de la entrada al infierno. Los perros para este tipo de cultura eran respetados, estaba prohibido matarlos, existía una justicia que iba desde la pena de muerte hasta castigos corporales para quien se atreviera a maltratarlos. Los perros no eran sacrificados, se realizaba una especie de ritual en su entierro y se llevaba luto en su honor como símbolo de esa lealtad y del respeto que los unía. 

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Asimismo, queda ilustrado el verdadero amor de esta raza animal, “Argos” es uno de esos relatos que demuestra la nobleza hacia su amo, quien fue el único en reconocerlo cuando este estaba disfrazado de mendigo, antes de morir movió su cola y el Rey de Itaca solo derramo una lágrima sin poder hacer absolutamente nada por él. 

Muestras de lealtad

“Bobby” de Edimburgo (1858), cuando su dueño murió, el noble perro estuvo a su lado hacia su último suspiro de vida; hoy en día podemos contemplar una estatua en su honor. 

El caso más reciente en Israel (2007), la perra “Clara” se negó a abandonar la tumba al morir su dueña. En fin, son muchos los relatos y anécdotas conmovedoras, sobre la lealtad de estos animales. 

Tener un perro nos ayuda emocionalmente, son parte de la familia, son protectores innatos, fieles compañeros, nos dan esa sensación de bienestar emocional, es nuestra única compañía en nuestros momentos de soledad y tristeza, por eso nos cuesta entender como hay personas indeseables con comportamientos erróneos que maltratan a estos animales, ya sea golpeándolos, amarrándolos, abandonándolos o simplemente buscando reproducirlos con fines económicos.

En el terrible terremoto de Turquía y Siria (2023), estas mascotas demostraron valentía y coraje, rescataron a niños y mujeres que estaban sepultados bajo los escombros y aun en este tipo de situaciones de riesgo dan lecciones a los humanos dignos de imitar. 

No al matrato animal

El maltratar a un animal, sea cual sea su especie, implica nuestra falta de sabiduría, nuestra poca conciencia social, educación y afecto, cada criatura ha sido creada con un sentido y una finalidad, el creernos poderosos o superiores nos indica nuestra mentalidad, inferioridad y pobreza social. No somos los amos ni los dueños del mundo. Se han preguntado ¿Cuántos Argos, Claras, o Bobby no deambulan por las calles? Los canes tampoco son objeto, ni juguetes y mucho menos esclavos de los dueños.

En la legislación venezolana, los casos de crueldad, maltrato grave, lesiones que causen la muerte o inutilicen a un ejemplar de fauna están contemplados en los artículos 478 y 537 del Código Penal. 

Contamos con instancias encargadas para realizar la denuncia y la investigación en los hechos de crueldad, maltrato o muerte a un animal, pero más allá de un marco jurídico e instituciones que busquen penalizar este tipo de acciones, debemos como sociedad establecer límites a nuestras acciones, y generar valores y patrones de comportamiento que eviten este tipo de violencia social.

Debemos ser impulsores de cambio, es decir, transformar socialmente, modificar nuestras relaciones, haciéndolas más humanas, sensatas y reflexivas. Nuestros gestos y acciones deben estar cargados de respeto, afecto y ternura hacia los animales.

Por: Madeleine Martins Da Silva

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