La esencia política del acuerdo humanitario para responder a la COVID-19

La semana pasada fue noticia importante la firma de un acuerdo humanitario entre el régimen de Nicolás Maduro, a través de su ministro de salud, y el asesor en temas de salud de la Asamblea Nacional.

Este tiene diversos temas a tratar, entre ellos la búsqueda de recursos financieros para enfrentar la emergencia sanitaria que causó la pandemia, la cual desde mi perspectiva no culpa del coronavirus. Pudo incrementarse por este, pero la emergencia humanitaria compleja tiene mucho tiempo y la causaron los gobernantes y su corrupción.

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Sobre el acuerdo humanitario

Las prioridades en este acuerdo fueron resumidas por el portal web de la BBC de Londres de la siguiente manera. “Se fijaron unas líneas de actuación prioritarias, entre las que destacan la vigilancia epidemiológica, la atención adecuada y el aislamiento a los casos confirmados de coronavirus, y la protección a los profesionales sanitarios”.

Asimismo, los medios para que este pacto pueda llevarse a cabo provienen de los recursos protegidos para atender la crisis que afecta al país. Los cuales son los fondos del régimen congelados en el exterior, según expresó CNN en español mediante su página web. Estos fondos serían asignados a la OPS a fin de invertirlos en Venezuela para los fines antes mencionados.

La naturaleza del convenio

El convenio tiene una naturaleza netamente política. Ambos bandos están buscando de manera desesperada reconocimiento y el mundo. Es decir la comunidad internacional, demostró que la única manera para conseguir legitimidad es a través de la negociación y el acuerdo político entre las partes.

Esto nos lleva a ver que la pandemia ha tenido dos efectos. El primero es que ambos se acorralan de manera desesperada a la confrontación para que alguna de las partes ceda. Por ejemplo, la propuesta del Gobierno de Emergencia Nacional y posteriormente la réplica que hizo el chavismo pero con la ilegítima Asamblea de Luis Parra.

Como esta primera parte no dio resultados, pues se eleva a un segundo nivel esta contienda política en la que ambos actores buscan conciliar o negociar en algún aspecto debido al coronavirus y su crisis a través del documento firmado por estos. Dando también una demostración de civismo ante el mundo y sus Estados que están involucrados en esta disputa de fuerzas políticas.

Es importante recalcar que luego de firmar este pacto se revelan muchas costuras de las partes, lo cual nos da una idea de que la naturaleza de este acuerdo no es humanitaria.

Algunas de las costuras

Nicolás Maduro y su gabinete, luego de haberse filtrado este documento, se hacen ver como los héroes de este, desprestigiando a la oposición. Lo cual es obvio, pues los fondos provienen de una acción que es calificada, según ellos, como robo. La realidad es que aquí el gobierno tiene cierta ganancia, ya que mejora su imagen ante la comunidad internacional. Es una ganancia política porque no tuvo que ceder ante el Gobierno de Emergencia Nacional, logrará aliviar ciertos aspectos de la crisis y además no tuvo que reconocer a Guaidó como presidente interino.

La oposición tiene una lectura diferente ante este convenio. Primeramente, puede ser visto como ese salvador que buscó ese bien mayor dejando sus intereses políticos a un lado, a través de entrega de recursos que serán administrados por la OPS. Todo, para aliviar la pandemia, ante el mundo y ante la población.

También, puede verse como ese agente débil, que por sus disputas internas y no logró el anhelado cese de la usurpación y se vio obligado a negociar para tener un poco de influencia y relevancia en la arena política. Igualmente, ya no es ese agente de presión intensa pues reconoció a un “usurpador” al firmar un acuerdo que no negocia su salida. Además que, políticamente, solo logró que este reconozca lo que nunca se ha puesto en duda por el mundo la legítima Asamblea Nacional. Recordemos que este no es el fin. El fin es sacar al usurpador del poder, para lograr un Gobierno de Emergencia Nacional y unas elecciones libres.

El acuerdo político

Todo esto se da debido a una cantidad de disputas internas en la oposición y en el llamado G4. Quienes desde la operación Gedeón están en una lucha más intensa para lograr un cambio de liderazgo en la Asamblea Nacional. Todo esto proviene desde que Primero Justicia se deslindó de estas acciones y ha dado a conocer su “propuesta por la vida y libertad”. Esta falta de gobernabilidad y hermetismo llevó a Guaidó y su gabinete a firmar este acuerdo.

El régimen no respetó la esencia de este convenio que era un “cese al fuego” para poder negociar y tener efectos políticos favorables. Este ha encarcelado periodistas, el TSJ ahora asumirá el desarrollo normativo del CNE (algo que se venía negociando desde hace meses).

El gobierno está buscando hacer elecciones parlamentarias. Ha desprestigiado el acuerdo humanitario, está encarcelando inocentes, inhabilitando políticos, sigue violando derechos humanos y haciendo lo que quiere anclándose en el poder. Solo utilizó este convenio como su oxígeno y la oposición no está tomando este como una medida de presión ante el régimen (lo cual debería).

Está simplemente dejando que se apropie de él y haga una oposición a su conveniencia, por lo que nunca fue en esencia un acuerdo humanitario para ninguna de las partes. Es un acuerdo político que, lamentablemente, al parlamento se le está saliendo de las manos.

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