Jóvenes sin futuro: consecuencia de un país en ruinas

Ser joven no es fácil en ningún lugar del mundo, pero, ser joven en Venezuela es aún más complicado, de hecho cada día que pasa el serlo se hace cada vez más y más cuesta arriba. Llegando a un nivel de ser prácticamente insostenible por la situación que se vive en el país.

Jóvenes sin futuro. Foto: Cortesía

Es común que cuando se está cursando la educación secundaria se le pregunte constantemente ¿Qué quieres estudiar? O ¿Qué piensas estudiar? Y evidentemente se tiene una respuesta o al menos una noción de lo que se gustaría estudiar.

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El problema empieza al terminar los estudios de educación secundaria y es ahí donde sin saberlo comienza una odisea por múltiples motivos, pero centrándonos solo en lo estudiantil tenemos que las principales causas de este dramático fenómeno se relacionan con la crisis de los servicios estudiantiles: en 2019 se redujo el porcentaje de autobuses que cubrían el servicio de transporte, se incrementó el número de comedores cerrados y se redujo el suministro de los comedores.

Además, surgieron otras problemáticas como baños fuera de servicio, bibliotecas cerradas o sin presupuesto, aulas desvalijadas y sin condiciones para asistir a clases.

Las universidades privadas tampoco se quedan atrás, pues para la mayoría de los Venezolanos se les hace prácticamente imposible costearlas por el alto costo de las matrículas de las mismas y que están en constante aumento, esto hace que para la gran parte de los jóvenes del país no sea una opción para estudiar.

Como bien señalábamos, este problema no es nuevo y es que en 2018, según una ONG llamada  Aula Abierta alertó acerca de la deserción estudiantil, que para ese entonces empezaba a ser preocupante, pues el país se quedaba sin los jóvenes que se formarían con pensamiento crítico para la reconstrucción de Venezuela con miras al futuro. Sin embargo, en 2019 estos datos se incrementaron notablemente según el secretario de Asuntos Académicos de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (UCV), José Gregorio Alfonso.

Alfonso destacó como ejemplo representativo de las universidades vacías, que la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV solo está operativa en un 40%, producto de la deserción.

Jóvenes en Venezuela abandonan las aulas

Por su parte, el presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (FCU-UCV), David Sosa, aseguró que la deserción estudiantil en las principales casas de estudios del país se ubica entre el 40 y 50 por ciento.

“Las principales causas que provocan el abandono de las aulas de clases se relacionan con la crisis de los servicios estudiantiles como transporte, comedor y los inexistentes montos para becas estudiantiles. El gran porcentaje de estudiantes han abandonado las aulas para incorporarse al mercado laboral y contribuir con los gastos en la familia”, destacó Sosa.

Miguel Barone, secretario de Asuntos Nacionales de la FCU-UCV y miembro de Gritemos con Brío, afirmó que en la mayoría de las facultades de esa casa de estudio hay una deserción estudiantil mayor al 40%.

“Cuando entré a la Universidad hace cuatro años, éramos 1 200 estudiantes en la escuela y hoy quedamos menos de 350. En la Universidad no tenemos servicios de comedor, tenemos las rutas de transporte bastante contadas”, puntualizó.

Tal y como se advirtió en el “Informe preliminar: Deserción universitaria en Venezuela”, el Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (MPPEUCT) y la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU) han fungido como los principales responsables en lo que respecta al mal funcionamiento o inactividad total de los servicios estudiantiles en las universidades.

Autoridades de distintas casas de estudios han denunciado que los referidos órganos centralizan el suministro de insumos y otros elementos necesarios para el funcionamiento de los servicios estudiantiles, imponiéndose como regla el desabastecimiento a las universidades por parte del MPPEUCT en periodos que se extienden hasta por 5 meses continuos.

Viendo estos problemas de hace dos y tres años, a este último año y medio se le agrega la pandemia, trayendo consigo la imposibilidad de dar clases presenciales, pese a que ciertas universidades hayan optado por la modalidad virtual, otras no han podido hacerlo lo que solo genera atraso en el caso de los estudiantes que están cursando una carrera y atraso a los que optan por cupo.

Si ya de por sí faltaban insumos, ahora nos falta más, menos transporte, instalaciones más deterioradas, junto a un sistema que parece dar cada vez  dar más fallas que aciertos, convirtiendo a los jóvenes en los principales perjudicados de esta situación, obligándolos a trabajar o sencillamente emigrar en búsqueda de un mejor futuro con mejores oportunidades en otras fronteras.

Muchas veces se escucha la frase de “los jóvenes son el futuro del país” pero los jóvenes en Venezuela no sienten que tengan futuro en el país, de hecho haciendo un ejercicio muy vago se le podría preguntar a varios jóvenes en cualquier parte del país si ven su futuro en Venezuela y te dirían que no con justas razones, pero creo que de las principales es que es difícil vivir en un lugar donde cumplir tus sueños o alcanzar tus metas son cada vez más cuesta arriba, donde cada vez hay menos oportunidades, porque si, cada vez es más difícil ser joven, vivir y tener sueños en este país.

Por: Alejandro Chaparro

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