El individualismo del venezolano

En los últimos veinte años se ha hermanado la concepción antropológica y psicológica de un tipo de individualismo a la forma de ser del venezolano. Ya que, investigaciones científicas y percepciones representativas, como estadísticas eventuales; reflejan que los venezolanos son personas con alta orientación individualista, en el sentido de que suponen que el éxito dentro de cualquier espacio está determinado por los esfuerzos principalmente individuales y los intereses propios se contraponen a los colectivos generalmente. 

Aclaro que la explicación de estos supuestos, son más profundos de lo que mencionaré a continuación, pero pretendo darles perspectiva y reflexión a estos estudios; en función de lo que percibo de la sociedad venezolana hoy y lo que algunos profesionales en la materia han expresado.

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Asumo como ejemplo gráfico y bastante comprensible el estudio realizado a principios de 2014 por Pew Research Center, donde se levantaron encuestas y proyectaron estadísticas en distintos países; preguntando a las personas si estaban de acuerdo con el concepto del individualismo y cómo consideraban que este determinaba el éxito dentro de la sociedad. Los resultados de esta arrojaron que el 62% de los venezolanos asume que el éxito y la supervivencia incluso del grupo se da en función de los esfuerzos individuales de cada persona, entonces en menor medida pueden influir los agentes externos. Sorprende este resultado, ya que estamos por encima incluso de EEUU con un 57%, quienes por tradición antropológica son una sociedad individualista.

¿Cómo es el venezolano?

A diferencia de Venezuela, que como sugirió el psicólogo Alejandro Moreno Olmedo en su texto Antropología Cultural del Venezolano, éste se halla inmerso en una colectividad matriarcal donde los valores solidarios y apoyo comunitario históricamente han sido característica de su sociedad, sin excluir los momentos históricos, donde dicha característica se pueda ver afectada por agentes externos que inviertan la tendencia. Y esto es lo que creo que sucede en Venezuela, es decir el venezolano en medio de la situación de crisis política, económica y social, en que ha vivido los últimos veinte años, se ha visto obligado a sobreponer sus intereses particulares de forma egoísta por encima de su solidaridad con otros, para conseguir sus objetivos. En una especie de individualismo negativo podría decirse

Y esta realidad es irónica, si asumimos que el ejercicio de poder político ha estado de facto en manos de un régimen que se plantea socialista, con una ideología comunitaria, de solidaridad humana, la cual ha intentado por todos los medios imponerse; pero al mismo tiempo es coherente, si entendemos que ese régimen a diferencia de sus postulados y propaganda política, es corrupto y clientelar. Y en su ejercicio a destruido el aparato productivo nacional, atacando la iniciativa privada, condenando el éxito y las riquezas ajenas, porque la de sus dirigentes les sienta bien; violando las libertades políticas económicas y sociales, disminuyendo las capacidades de superación educativa, intelectual y cultural; todo lo que desmejoro en términos generales la calidad de vida de los venezolanos. 

Sobrevivientes de grandes crisis 

Por lo que hoy en día son más sobrevivientes que ciudadanos, y como sobrevivientes se hallan afectados física y psicológicamente. Son víctimas de una tragedia que aún no termina y es muy volátil. Donde deben velar celosamente por sus intereses, ya que su confianza, voluntad y determinación han sido ofendidas, violadas y maltratadas.  En este sentido, razón tenía al expresar el Doctor Miguel Ángel Latouche, que el venezolano a falta de incentivos externos para resolver sus problemas de la vida cotidiana, se ha cerrado frente a sus pares y es capaz de vulnerar a otros de forma excesivamente egoísta. 

Convirtiendo la crisis, en una oportunidad eventual, para sacar algún provecho, momentáneo y efímero; que no hace más, que multiplicar los males. Como sucede con la tendencia absurda de “bachaquear” con productos alimenticios o cualquier otro escaso de turno.  

La falta de empatía y egoísmo no es una decisión consciente

Ahora bien, con esto no quiero justificar el comportamiento individualista negativo, por demás pernicioso para la sociedad, tampoco disculpar su conducta. Pero sí evidenciar una explicación lógica para los resultados de la encuesta del Pew Research Center, y la tendencia ya muy común de considerar que los venezolanos son “vivos” por naturaleza, aprovechados y egoístas; pues esta conducta esta aparejada a la grave forma de vida en que subsistimos, donde la falta de empatía con otros, no siempre es por decisión consiente, sino más producto de unas condiciones sociales y culturales; siendo así esa fulana “viveza criolla”, es como expresara en su momento José Ignacio Cabrujas en conferencia en 1995, solo  el lento, dramático y desesperado esfuerzo de una sociedad por asumirse a sí misma, en un territorio y dentro de unas costumbres que le permitan subsistir, con unos códigos que no le corresponden y solo dilatan su desgracia.

Venezolanos COVID-19 / Foto Cortesía

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