¿En qué consiste la huida hacia adelante?

La estrategia política del régimen durante los últimos años ha girado en torno a una “huida hacia adelante”. Esta se caracteriza por el hecho de que ante cualquier acción exterior que presione para un cambio en la estrategia del régimen, así sea mínimo, la respuesta es intensificar y llevar a sus últimos términos la estrategia inicial; esto se refleja en la narrativa que emplean “contraataque, “ofensiva”, “segunda fase”, etc. Son elementos discursivos que apuntan hacia la radicalización permanente de la estrategia. 

La “huida hacia adelante” la hemos visto por ejemplo; posterior al proceso de negociación en República Dominicana, el régimen al percatarse de que el proceso había llegado a su término decide anunciar las elecciones presidenciales del 2018, sin importarle que fueran ampliamente cuestionadas por las fuerzas opositoras y por la comunidad internacional; también la vimos, cuando en pleno diálogo dispuesto por el mecanismo de Oslo, EE.UU. emitió un conjunto de sanciones para presionar al régimen, buscando acelerar el proceso de diálogo, inmediatamente este pateó la mesa y hasta hoy no ha vuelto a participar en un proceso de diálogo creíble y con acompañamiento internacional, incluso no le bastó con desechar el mecanismo de Oslo sino que creó su propio mecanismo de diálogo pero con la mesa de diálogo nacional o también llamada “mesita” que, quienes forman parte de ella no representan las fuerzas opositoras más importantes de país. 

Con lo dicho se aprecia como en el pasado reciente esa “huida hacia adelante” ha sido una constante en el accionar del régimen. Tanto es así que hoy más que nunca está siendo utilizada. Otro hecho en el que se puso en práctica fue el ataque a la Asamblea Nacional el pasado 5 de enero, cuando a través de algunos diputados supuestamente moviéndose por sobornos y de las fuerzas de seguridad, por un lado, se nombró una junta directiva del Parlamento, la cual nunca aclaró los votos que contó, y por otro lado, se le impidió violentamente el acceso al palacio a los diputados de las fuerzas opositoras, este golpe al Parlamento fue el efecto de la renuencia que ha tenido la oposición en aceptar las directrices del régimen para abandonar el Poder Legislativo.

Finalmente, la más reciente huida fue la respuesta, que tomó tras el paquete de sanciones que desde la Unión Europea afecto a 11 funcionarios del régimen, decidiendo darle 72 horas a la embajadora de la UE en Venezuela para que abandone el país, vemos entonces como esa “huida hacia adelante” es un elemento permanente en la estrategia del régimen. 

Pero esa “huida hacia adelante” ofensiva, irreverente, compulsiva, arbitraria y violenta, está llegando a unos límites impensables con la pretensión de realizar unas elecciones sin el respaldo de la comunidad internacional y la lógica parece ser que mientras más sanciones, más rechazos y más presiones se ejecuten en contra del régimen, este insistirá en que se realizarán las elecciones gústele o no al mundo.  

¿Que busca el régimen con la huida hacia adelante?

En primer lugar, tener un control absoluto de la Asamblea Nacional, poder que perdió en diciembre de 2015; en segundo lugar, arrebatarle a la oposición la institución que le sirvió para establecer una resistencia política consensuada y activa, de ahí salió Guaidó como líder más importante de la oposición y se coordinó, apoyados en la legitimidad constitucional de la Asamblea Nacional, el incremento de la presión internacional que hasta hoy afecta sustancialmente al régimen; por último, obligar a la oposición ha operar desde la clandestinidad o el exilio, ya que sin inmunidad parlamentaria, sin la Asamblea Nacional y a merced de las fuerzas represoras los riesgos personales, si ya son altos, se elevarían en gran medida.

Mientras se insista en esa “huida hacia adelante”, lamentablemente seremos testigos de cómo los caminos hacia una transición pacífica y negociada se van cerrando, en la medida que el control de el régimen se hace más grande en lo interno del país; todo ello nos muestra que la crisis política en Venezuela se profundizará de tal manera que los ojos del mundo seguirán puestos aquí. 

Por: Ricardo Martínez

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