Historia, cultura e identidad venezolana en un plato

Llega la época navideña y con ella sus típicas y muy esperadas tradiciones a lo largo y ancho del mundo, como es conocido Venezuela no se queda atrás con sus tradiciones durante esta época navideña, cuando un venezolano piensa en diciembre y en la época navideña le resulta prácticamente imposible no pensar en nuestro tradicional plato navideño, este plato ha formado – y muy seguramente seguirá formando- una parte esencial de nuestra historia, nuestra cultura, de nuestra identidad culinaria y de nuestra venezolanidad. Por lo que, ya sea que te guste o no este plato, indudablemente la hallaca, el pernil, la ensalada de gallina y el pan de jamón forma parte de lo que somos y es un elemento culinario con el cual muchos venezolanos muy seguramente se puedan sentir identificados.

Hallaca como protagonista del plato navideño. Foto: Composición Todos Ahora

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Este plato tiene un origen realmente peculiar el cual es conocido por muchos y desconocido por muchos otros, de hecho y para empezar, la hallaca tiene una historia realmente particular, en primer lugar, es una palabra nacida del guaraní “ayúa” o “ayuar” que significa revolver o mezclar, su origen se remonta a mediados del siglo XV, creado por indígenas esclavos usualmente sirvientes de los blancos criollos de la época colonial, estos recolectaban sobras de las comidas de sus amos y elaboraban con estas sobras un guiso con carne de res, pollo, aceituna, pasas y demás ingredientes que luego eran puestos en una masa de maíz para finalmente ser envueltos en una hoja de plátano, esta combinación formaba un alimento que les servía a los indígenas y a los negros como una comida extra al resto de sus comidas.

Celebrar en diciembre una comilona

Posterior a esto cuenta una historia que los criollos acostumbraban a celebrar en diciembre una comilona con todo tipo de comidas, el obispo de Caracas enfurecido por estas costumbres –sobre todo por la consumación del pecado de la gula-, les exhortó a comer como los indios que trabajaban en la construcción del “Camino de los españoles” -vía que comunicaba el Puerto de La Guaira con Caracas-. Por lo que las personas temerosas por las represalias que Dios podía tomar en contra de ellos en caso del incumplimiento del mandato del obispo, decidieron hacerlo, pero, adaptando el “ayuar” a sus costumbres más criollas y con sus propias recetas, lo cual terminó en una costumbre que hasta día de hoy sigue más que vigente e incluso tiene variaciones en la receta según la región del país en la cual te encuentres.

De hecho, para Arturo Uslar Pietri, la hallaca es una de esas tantas muestras del gran mestizaje que constituyen al venezolano: “…es como un compendio ejemplar del proceso de mestizaje. En ella están: la pasa y la aceituna de romanos y griegos, la alcaparra y la almendra de los árabes, la carne del ganado de los capitanes pobladores de Castilla, el maíz y la hoja del bananero de los indios”. 

Sobre la historia del pernil, también se dio durante la época colonial y fue traída por los españoles, debido a que para los españoles comer cochino era una forma de rebeldía y de reafirmación de la fe católica frente a las personas judías –los cuales tienen prohibido comer carne de este animal-. Esta fue una costumbre que trajeron los españoles consigo al nuevo mundo, costumbre que tenía ciertas particularidades y es que solo se solía comer en fiestas debido a que para matar a un cerdo se tenían que cumplir 3 requisitos:

  • Que fuese en un sábado. De ahí la frase “A cada cochino le llega su sábado”.
  • Pagar un impuesto especial, este impuesto especial fue creado debido a que la carne de cerdo era considerada una carne especialísima y exclusiva que comían principalmente los reyes de la península y las familias cercanas al trono, por lo que solo podían comerlo las personas que pagaran el derecho a hacerlo.
  • Señalar el lugar con una bandera blanca para afirmar que ese lugar se había matado un cerdo y así poder hacer la cobranza del impuesto especial.

Por lo que las personas preferían guardar estas oportunidades de comer cerdo para fechas festivas, siendo la más recurrente, las fiestas de diciembre.

En cuanto al pan de jamón Miro Popic nos dice que es una invención reciente producto de manos venidas de Europa pero que indudablemente su invención fue venezolana, su creación se la atribuye a la panadería “Ramella” ubicada en la esquina de Gradillas en el año 1905, originalmente solo tenía jamón, pero se volvió tan popular que los demás panderos del lugar empezaron a hacerlo a sus maneras, siendo la más popular la que conocemos en la actualidad con pasas, aceitunas y un poco de papelón.

Lo importante de todo es que como bien decía Pietri, estos platos – y la combinación de los mismos en uno solo- son una muestra de la mixtura que existe en nuestra cultura, de esa gran mezcolanza que somos los venezolanos y además de cómo esa falta de identidad es parte de nuestra idiosincrasia. De hecho, entrando en este tema, debemos recordar a otro de nuestros grandes intelectuales venezolanos José Ignacio Cabrujas para así aprovechar y recordar sus excelentísimas palabras: “Lo que hace un ser maravilloso al venezolano, es de hecho, su falta de autenticidad (…) Quieren convertirnos en unos ciudadanos de arepa y de maíz cuando el venezolano es un francés y también noruego, y de paso es indio y negro (…). Nosotros somos (los latinoamericanos extendiendo el concepto) los ciudadanos más privilegiados del mundo, porque somos los ciudadanos más universales que existen (…). Todo eso somos. Si tenemos el sello de ser los copiones del mundo eso es estupendo. ¿Cuál es el problema?”.

Época navideña en Venezuela

Y precisamente todo esto que nos dicen tanto Pietri como Cabrujas es lo que representan nuestro plato navideño, un plato que viene generado por la enorme mixtura cultural que han convergido a lo largo del tiempo en Venezuela, donde cada una de las culturas a su peculiar manera nos ha traído algo nuevo al país. Y precisamente el plato navideño venezolano es una muestra más de la universalidad del ciudadano venezolano y de su cultura, donde en un solo plato tenemos a españoles, criollos, negros, indígenas y un sinfín más de culturas que han generado esa falta de originalidad de la cual nos habla Cabrujas.

Sin duda este plato de la época navideña (hallaca, pernil, ensalada de gallina y pan de jamón) pasó de ser la combinación aislada de diferentes culturas a ser un plato que difícilmente falte en la casa de las familias venezolanas, donde seguramente muchas personas disfrutarán preparando el plato o comprándolo durante las fiestas navideñas como parte de esta gran tradición para compartir tanto en familia, como con amigos, sin dejar de lado el hecho de que muchos venezolanos se logran –y se lograrán- sentir identificados con este plato y todo lo que el mismo representa para nuestra cultural y para nosotros.

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