Hegemonía Comunicacional y Libertad de Expresión en Cuarentena

Muchas son las conquistas sociales que le debemos a la ilustración francesa y al movimiento constitucional norteamericano. Ambos acontecimientos pertenecen a la segunda mitad del siglo XVIII, pero la libertad de expresión es una de las conquistas más representativas, al respecto se puede decir que dicha conquista se materializó luego de muchos años de lucha. Sin embargo, los mencionados movimientos eran expresión de la necesidad que tenían los ciudadanos de expresarse libremente.

La libertad de expresión actualmente es un valor universalmente aceptado, tanto que la gran mayoría de los líderes del mundo dicen ser defensores de la libertad de expresión. Los hombres defienden esa capacidad que debe tener todo ser humano, y que debe protegerse en cualquier sociedad, de poder comunicar ideas, pensamientos y emociones sin temor a ser objeto de censura, represión o señalamientos.

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Tristemente los venezolanos en las últimas dos décadas hemos venido padeciendo una restricción sistemática de nuestra libertad de expresión, es el caso de la negativa del régimen de renovarle la concesión a RCTV o de la llamada Ley Resorte impulsada por Hugo Chávez que buscó cercenar los canales de expresión de la ciudadanía. La comunidad internacional ha denunciado constantemente tales atentados en contra de la democracia, y en ese sentido ha presionado al régimen para que flexibilice su férreo control comunicacional. 

El heredero del difunto ha sido objeto de un incremento sistemático de la presión internacional, especialmente de la Administración Trump que lo señala como presunto violador de DDHH y concomitantemente impuso una serie de sanciones que pretenden afectar la industria petrolera, a tal efecto la presión ha sido efectiva, EEUU ha cerrado la posibilidad de obtener aditivos químicos para refinar el petróleo extrapesado venezolano y obtener por ejemplo gasolina. Adicionalmente le ha restringido a PDVSA la capacidad de vender petróleo al sancionar a empresas como Rosneft que apoyaban a la estatal venezolana.

Las acciones estadounidense han impactado significativamente nuestra política doméstica, incrementando las tensiones sociales, en ese sentido y teniendo en cuenta la libertad de expresión, el ciudadano y la oposición organizada han intentado manifestar su descontento y denunciar los efectos de la mala gestión del régimen. Sin embargo existe un férreo control comunicacional del régimen que censura a los medios de comunicación, persigue a periodistas y reprime violentamente cualquier expresión de protesta pacífica ciudadana. Para tener una idea de la situación de la hegemonía comunicacional el politólogo John Magdaleno afirma: “en Venezuela no hay una opinión pública autónoma … sino que está sujeta a la intervención estatal”. 

Actualmente, en medio de la pandemia más dramática de nuestro siglo, el régimen instrumenta la cuarentena para mostrarse comunicacionalmente fuerte, es decir como el guardián absoluto del poder fáctico en Venezuela. El régimen busca proyectar que tiene supuestamente la situación bajo control y en los espacios televisivos que utiliza diariamente muestra una narrativa de control absoluto: del territorio, de la movilidad y del personal de salud, pero principalmente busca el despliegue de una hegemonía comunicacional plena. Dicha hegemonía se ha transformado en medio de la cuarentena, ya no se trata solamente de cerrar espacios de comunicación, ni de reprimir a periodistas, sino que se ha encargado de intervenir los sitios web que la oposición dispone para ayudar al personal de salud, en la disputa comunicacional venezolana la gran ventaja la detenta el régimen pues dispone del control territorial y de la fuerza para cerrar cualquier canal de expresión ciudadana. 

La intervención de la página web del programa Héroes de la Salud obstaculiza que el dinero dispuesto por la oposición le llegue al personal de la salud, vemos entonces que a la hegemonía comunicacional del régimen se le añade una intencionalidad de cerrar cualquier espacio que ayude a la ciudadanía a poder lidiar con la cuarentena. Vemos entonces cómo la conflictividad social es una constante en Venezuela que se tiende a exponenciar.  

Por: Ricardo Martínez

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