Fuerzas opositoras no han articulado el descontento social

Entre los teóricos que han estudiado los sistemas políticos comparados parece haber un acuerdo en que estos se caracterizan por cierto grado de tensión permanente, en algunos sistemas políticos los niveles de tensión son altos, en otros bajos; pero siempre es un factor que está presente. Si los niveles de tensión se incrementan exponencialmente, dentro del sistema político, se pasa a un estado de crisis. Por ello todos los sistemas políticos intentan cubrir, en la medida de sus posibilidades, las demandas más apremiantes de la sociedad.

Ahora es noticia: ¿Legitimar o presionar al régimen?

El sistema político venezolano ha sido expuesto en las últimas dos décadas a unos niveles de tensión altísimos, principalmente, por el advenimiento de lo que algunos llaman “socialismo del siglo XXI”, que ha sido el proyecto político abanderado por quienes detentan el poder político desde 1999. Los defensores de ese socialismo han impuesto cambios radicales sobre la concepción cultural, ética, petrolera, económica, ideológica de la política venezolana. Tal pretensión explica cómo el Pacto de Punto Fijo (1958), que inauguró en la historia contemporánea la democracia participativa plena, ha sufrido un continuo ataque desde el oficialismo; estos han aspirado a cambiar estructuralmente el sistema político, su consecuencia más preeminente ha sido el incremento exponencial en la tensión del sistema.

Sistema político: Sociedad venezolana llena de tensión

Los altos niveles de tensión del sistema político venezolano se manifiestan vehementemente en la sociedad civil, en los últimos veinte años las protestas ciudadanas han sido un factor constante y, en la actualidad, en medio de la pandemia más feroz de las últimas décadas, las movilizaciones de calle no han cesado. Esto quiere decir que el descontento social va incrementándose y el régimen no tiene las capacidades para contener el malestar derivado de la crisis de servicios públicos (fallas de agua, electricidad, gas), la falta de gasolina y diésel y la aguda hiperinflación que empobrece en términos económicos a toda la sociedad. Dicho ello, no es sorpresivo que la razón de la mayoría de las protestas en Venezuela se deba a reivindicaciones sociales y económicas.

Foto cortesía

Las fuerzas opositoras no han sabido coordinar eficientemente las demandas sociales

La incapacidad de cumplir las demandas de la ciudadanía por parte del régimen ha venido aparejada con otra incapacidad; la de las fuerzas de oposición. El conjunto de partidos y dirigentes que disienten del régimen se han desconectado de algunos sectores de la ciudadanía que esperan del liderazgo más determinación y cierta empatía. La mayoría de la sociedad venezolana entiende, han sido más de veinte años de una política equívoca, que la mejora de su situación sólo se concretará luego de un proceso de transición que les devuelva a los ciudadanos la prerrogativa de elegir a sus gobernantes y de contar con instituciones sólidas y apegadas al marco constitucional venezolano, pese a ello, las protestas no responden a esta idea fundamental. Actualmente, muchos ciudadanos exigen mejoras en la distribución de agua, energía eléctrica o gas doméstico, tal situación muestra como la oposición no ha servido como cadena de transmisión de la demanda social, tampoco ha sido virtuosa en la articulación política de ese gran descontento ciudadano.

Necesidad de la movilización ciudadana para el cambio político

Si los dirigentes opositores, apuntan a una transición democrática y pacífica, deben comprender que difícilmente se dará un cambio político si no hay una movilización ciudadana que exija el restablecimiento de todos los derechos políticos y sociales de los venezolanos. La manifestación pacífica es un factor clave de presión a lo interno del sistema político, ya que envía un mensaje al régimen de que no sólo la ciudadanía está descontenta, sino que exige cambios urgentes y estructurales, mientras que a lo externo muestra la voluntad de un país que pide asistencia diplomática para una transición democrática. En ese sentido, las fuerzas opositoras deben articular un plan nacional que capte todas las demandas de la sociedad y le de un plan de acción que articule la protesta social con exigencias políticas.

Por: Ricardo Martínez

Comparte con nosotros tu opinión ¡Déjala aquí abajo!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver