Régimen acorralado: Las vías que se cierran para Maduro

En el marco de la pandemia por el COVID-19, la administración de facto de Nicolás Maduro ha solicitado financiamiento al Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto sucede luego de años de actitudes hostiles hacia el organismo, negando cualquier opción de recurrir nuevamente al ente.

Una primera petición, realizada al FMI el 15 de marzo, por 5.000 millones de dólares, justifica el cambio de postura. La intención: fortalecer las capacidades de respuesta del sistema de salud para contener el COVID-19.

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Sobre la petición al FMI

Si bien esta petición no ha sido rechazada formalmente. Sin embargo, un portavoz del organismo aseguró que la falta de claridad entre los países miembros, sobre quien ejercía el poder Ejecutivo, impedía tomar una decisión o dar una respuesta formal.

Después de estas declaraciones, Bloomberg reportó una segunda petición hecha por parte del Gobierno de Maduro por 1.000 millones de dólares. A pesar de ser de menor cuantía, la nueva solicitud tampoco resuelve el problema de falta de reconocimiento internacional al Ejecutivo, presidido por Maduro.

IFR y FMI

En ambas solicitudes, la administración de facto de Maduro intentaba la activación de un Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR). Ello implica un crédito sin condiciones de reforma macroeconómica.

La cifra, sin embargo, no ha sido justificada y no parece haber disposición de aceptar cierta contraloría interna, que explique el uso del monto solicitado. La cifra llama la atención por lo elevada, comparado a lo solicitado por otros países. Además, porque tampoco llega a la cuota completa a la que puede acceder Venezuela en el organismo, que es de 5.133 millones de dólares, aunque es bastante cercana.

En el marco del IFR, el acceso está limitado a 50% de la cuota del país por año y 100% de forma acumulada. El organismo explica que el acceso en cada caso depende de las necesidades de la balanza de pagos del país. Además, el pago del crédito debe hacerse en un plazo de 3 a 5 años.

Aunque con este sistema los países no necesitan presentar un programa económico específico, deben igualmente “cooperar” con el FMI para resolver sus problemas con la balanza de pagos. También deben hacer una descripción de las políticas económicas generales que se proponen aplicar.

El cambio de postura ocurre en el contexto de una producción petrolera mermada, a lo que se suma la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita. Está rivalidad ha generado que los barriles se vendan a descuentos por debajo de los costos de producción promedio. Como lo hemos comentado anteriormente.

Este escenario deja al país en una posición muy complicada, si la pandemia avanza, a pesar de las anticipadas medidas tomadas para evitar una rápida propagación del virus.

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Levantamiento de las sanciones

Esta crítica coyuntura ha llevado a que la Unión Europea y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas hayan solicitado el levantamiento de sanciones. Proponen incluso un acceso al financiamiento externo, que ayude al país a contener la pandemia.

La postura de la comunidad europea, expresada por su Alto Representante para las Relaciones Exteriores, Joseph Borrell, marca distancia con la administración Trump. Asegura que sus países miembros estarían dispuestos a apoyar una solicitud de financiamiento del FMI a Venezuela e Irán.

Guaidó plantea conformar un Gobierno de emergencia que solicite la ayuda internacional

A pesar de que las propuestas entre las dirigencias del PSUV y los principales factores opositores aún no son del todo coincidentes, ambos han resaltado en los últimos días la necesidad de afrontar la crisis en unidad nacional.

En este sentido Guaidó promovió el sábado la conformación de un Gobierno de Emergencia Nacional, que incorpore a figuras de todos los sectores políticos. Este debe delegar en un Consejo de Estado “paritario” las decisiones fundamentales referidas a la atención de la emergencia, estabilidad y reconciliación nacional.

Este Gobierno contaría con la credibilidad internacional y el reconocimiento interno para solicitar un financiamiento por 1.200 millones de dólares. Que servirían para otorgar transferencias directas a las familias en situación de mayor vulnerabilidad y dotar de insumos básicos a los centros hospitalarios.

Sin embargo, para ser ejecutado requeriría del apoyo de las Fuerzas Armadas y de los factores políticos chavistas. Además, Guaidó aclaró que algunas de las principales figuras del oficialismo, acusadas la semana pasada por la justicia estadounidense, tendrían que apartarse de sus cargos. Lo que se convierte en la principal piedra de tranca de un acuerdo.

Aunque aún no hay una solución en puertas, la crisis puede llevar a acercamientos inesperados entre las dirigencias políticas de ambos sectores. En este caso, en pro de un acuerdo que detenga una tragedia humanitaria en el país.

La propuesta de acercamiento de Guaidó contrasta con las últimas acciones de los Estados Unidos. Igualmente a la persecución por parte de Maduro al círculo más cercano del líder del parlamento. En ambos casos orientadas a una radicalización del conflicto.

Estados Unidos no cede

A la par de la propuesta que ha acompañado el Departamento de Estado, respecto a la idea de conformar un Gobierno de emergencia y un nuevo “Consejo de Estado”, con igualdad de miembros chavistas y antichavistas que es promovida en conjunto con el Gobierno del Presidente encargado, las medidas de presión desde Washington no han parado.

A las acusaciones penales sobre los principales miembros del régimen de facto de Maduro se unen ahora los operativos especiales en el Caribe. Con el objetivo de apuntalar la lucha antinarcóticos en la que aseguran que Maduro cumple un rol clave.

El cerco se estrecha especialmente sobre el círculo presidencial mientras se tienden ciertos puentes a las filas medias partidistas y al Alto Mando Militar. Al que la última propuesta de Gobierno de Emergencia, mantiene intacto.

La estrategia de tender puentes, en la medida en la que arrecia la presión en otros frentes, ha sido la difícil combinación a la que antes no ha podido llegar la oposición. Pero la estrategia en esta oportunidad parece estar mejor coordinada, e intenta aprovecharse de la situación de mayor vulnerabilidad. En la que queda Maduro sin financiamiento y con una epidemia en puertas.

Financiamiento FMI

La solución a financiamiento, levantamiento de sanciones, salida de la crisis político, acceso a mercados internacionales, aumento de la producción petrolera, atención a la crisis de salud y un sinfín de objetivos urgentes que enfrenta Venezuela han sido alineadas por la estrategia conjunta de las administraciones de Guaidó y Trump en la cabeza de Maduro y su círculo de poder más cercano.

Además, la existencia de nuevos incentivos como la permanencia de los gobernadores chavistas y el Alto Mando Militar mientras se realiza la transición hacia una elección general parecen ser una buena carta. Que se podría acercar a posturas con actores externos clave como Rusia y Cuba.

Hasta ahora más de 40 países, entre los que se incluyen los miembros del Grupo de Lima y la Unión Europea, han apoyado esta solución como una opción pacífica para superar la crisis de legitimidad actual.

La forma en la que Maduro ejerce el poder parece tener el tiempo contado. Mientras nos acercamos al abismo de una solución militar. En estos tiempos parece más necesaria una negociación final. Incluyendo factores de poder moderados que quedan alrededor de Maduro, que permitan garantizar una futura transición a la democracia.

Por: Jesús Alfredo Palacios Chacín

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