Elecciones fantasmas como mecanismo para obtener legitimidad

Se han designado nuevas autoridades de parte del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), a fin de convocar a un proceso electoral para las elecciones parlamentarias a finales de este año, ya que el cinco de enero del 2021 debería juramentarse la nueva Asamblea Nacional en condiciones normales. Pero es obvio que el país no se encuentra en condiciones normales, comenzando por la pandemia de la COVID-19 y por la crisis política que ha puesto en duda la legitimidad del ejecutivo ante la Comunidad Internacional llegando a un consenso de que se necesita un proceso electoral tanto para elegir el Poder Legislativo el Ejecutivo.

Además de haber tomado una facultad que pertenece a la Asamblea Nacional, el TSJ suspendió la junta directiva de los partidos Acción Democrática y Primero Justicia, designando una nueva junta ad-hoc para estas organizaciones.

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Esto es simplemente una muestra más de que el régimen solamente está jugando a la democracia para perpetuar una dictadura, haciéndose ver ante países que aún no se han involucrado de lleno en la lucha por la libertad de Venezuela como los que proponen una alternativa para solventar la crisis política pero en realidad están planeando una contienda sin contrincantes, con opositores que se vendieron por dinero y ahora son el mismo PSUV pero con una tarjeta electoral de otro color, ya que su participación solo beneficia a Maduro y su cúpula.

¿Qué dice la Comunidad Internacional ante las elecciones?

Lo más importante de todo esto es que la Comunidad Internacional se ha pronunciado en contra de esta decisión arbitraria, como el Grupo de Lima y el Grupo Internacional de Contacto, este último estableció lo siguiente:  “Esta acción por parte del régimen reduce aún más las garantías necesarias para la realización de un proceso electoral justo y transparente que posibilite un retorno a la vigencia plena de las instituciones democráticas en Venezuela”, así lo relata el portal oficial del “Examen ONU Venezuela”. En ese orden de ideas, la misma fuente reportó que la Unión Europea también ha negado cualquier aspecto positivo de estas medidas, reduciendo al mínimo el espacio democrático en el país.

Los Estados, el mundo y la Comunidad Internacional están conscientes de que las condiciones no pueden ser colocadas únicamente por el régimen y es por ello que se pronuncian en contra de estas nuevas acciones de su parte, porque no existe la separación de poderes en el país, lo que hace que el Poder Electoral, el Judicial y el Ejecutivo en este caso, jueguen en el mismo equipo.

Por lo que no es posible en lo más mínimo que se piense que este es un juego limpio y en igualdad de condiciones porque las tarjetas de los partidos que conforman el G4 están siendo secuestradas. Maduro forzó la construcción de una oposición de humo ante un proceso electoral fantasma, es un juego suma cero, en el que solo puede existir un ganador y ese es el.

Esta situación, es una violación a los principios del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, por lo que algún tipo de respaldo de esta por parte de algún integrante de la Comunidad Internacional, en especial de las Organizaciones Internacionales, sería una negación a este y una clara parcialización hacia la perpetuidad del chavismo en el poder. Por otro lado, la oposición ha hecho lo correcto, anunciar desde este momento que no irá a elecciones y denunciar los hechos injustos que niegan la democracia como violentar a un Partido Político y su estructura interna.

Finalmente, en este momento solo hay dos salidas, la primera es sentarse a negociar garantías en elecciones a las que la Comunidad Internacional sea un actor protagónico e indispensable del proceso. La segunda es acelerar el quiebre interno tanto de las organizaciones políticas adeptas al régimen, su entorno más cercano y además las Fuerzas Armadas, continuando con la alianza con países como los Estados Unidos para esto.

Esta es una medida en la que el ejecutivo viola derechos para crear condiciones tan favorables para ellos que simplemente son imposibles de aceptar, por lo que su denuncia y no participación es lo que hace que cada día se le cierren las puertas y que en su propio terreno de fantasía en algún momento ellos se vuelvan fantasmas, lo cual solo es posible de la mano de la Comunidad Internacional como pieza fundamental.

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