Elección injusta amenaza a la Asamblea Nacional

Ante la imposibilidad de lograr una salida democrática a la crisis política venezolana, se han planteado diversas alternativas para hacer efectiva la transición. Entre ese cúmulo de alternativas, la comunidad internacional ha sido enfática en apoyar la que consiste en una elección con amplias garantías, esa para los principales países de occidente, para la ONU, para El Grupo de Lima y para la Unión Europea, es la única vía para redemocratizar el sistema político Venezuela

El respaldo internacional del que goza el proceso electoral debería incentivar a los polos de poder en Venezuela para renovar a los rectores del CNE, trabajar para disminuir los contagios por COVID-19 que se pudiesen dar en el proceso electoral, asegurar unas condiciones electorales que brinden confianza tanto a los candidatos como a los votantes y aceptar el acompañamiento internacional de la ONU y la OEA. Algunos de estos aspectos se estaban discutiendo en el Comité de Postulaciones Electorales de la Asamblea Nacional. Sin embargo, el régimen, que también formaba parte de dicho comité, ha dado un viraje en su accionar, ahora aspira obstaculizar la salida electoral a la crisis política, al validar a través del TSJ la directiva que encabeza Luis Parra.

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Parra y Maduro, Asamblea Nacional

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Lecturas de lo ocurrido

La sentencia del TSJ contiene diversas inconsistencias que el abogado Ali Daniels señala: La sentencia nunca habla si hubo quorum o no para la instalación, «tampoco se explica en la sentencia de que, si hubo quorum, cuántos votos sacó cada quien. Eso es lo que tenía que haber dicho ese fallo. Es curioso que se diga que Parra es el presidente y no se dice cuántos votos sacó». Lo legal, imprescindible en un Estado de Derecho, se deja a un lado y se ejecuta la orden política. La consecuencia inmediata de la sentencia es que ahora esa directiva podría renovar los rectores del CNE, y ya sabemos que no representarían los intereses de quienes ejercimos nuestro derecho al voto en el 2015, vemos entonces la utilización del TSJ y de la directiva de Luis Parra para convocar un proceso electoral sin las más idóneas condiciones. Dicha intención niega la posibilidad de destrabar la crisis política, todo lo contrario, apunta a la profundización de la misma ya que aleja a las principales fuerzas políticas del país a que de manera negociada lleven a cabo un proceso electoral confiable para ambas partes.

Con miras a una elección

Ante esto nos preguntamos ¿cuál es el objetivo del régimen al plantear una elección a su medida? En primer lugar, ajustar las reglas electorales a su conveniencia, esto sería que los rectores velen por los intereses del régimen, aprovechar los fondos públicos de manera desleal para obtener ventajas en la campaña electoral y ejecutar acciones como los llamados puntos rojos, en segundo lugar, asegurarse de que los competidores que participen en el proceso electoral no representen una amenaza, el régimen sabe que esto será así porque la oposición que encabeza Guaidó no acudirá a un proceso viciado, por último, y lo más importante asegurarse del control de la Asamblea Nacional.

CNE

¿Cuáles serían las consecuencias si el régimen le arrebata la Asamblea Nacional a la oposición?

Primeramente, oscurecería el último resquicio institucional en donde brilla la democracia en Venezuela, en segundo lugar, según su narrativa podría incrementar la persecución contra los miembros de la asamblea ya que no tendrían inmunidad parlamentaria.

Finalmente, la oposición política correría el riesgo de fragmentarse debido a que no contarían con el espacio que, desde el 2015 les ha servido para unir bajo una misma bandera (la libertad de Venezuela) a los partidos que hacen vida en ese recinto.

La posibilidad de que se celebre un proceso electoral sin la oposición democrática da paso a un estado de máxima violencia política ya que el régimen se aprovechará del vencimiento de la inmunidad parlamentaria para atacar a los diputados, y en segundo lugar, acrecentará la presión internacional que se atará en la ilegalidad del proceso electoral legislativo para buscar nuevas formas de presionar al régimen, mientras tanto la ciudadanía padecería el colapso social de un sistema político altamente inestable y colapsado también.

Por: Ricardo Martínez.

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